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Los vigilantes de la red eléctrica en Aragón: 30.000 kilómetros de líneas y el protocolo en caso de apagón

Endesa controla desde Zaragoza la actividad en toda la comunidad y algunas zonas de Soria, Navarra, La Rioja y Valencia para evitar caídas del servicio. Lleva a cabo 200.000 'maniobras' al año.

Javier Meco, responsable territorial de Endesa distribución y Francisco Nieves, responsable de Operación y Mantenimiento.
Javier Meco, responsable del Área Territorial Aragón de e-distribución y Francisco Nieves, responsable de Operación y Mantenimiento, en la sede de la compañía en Aznar Molina.
Oliver Duch

Aragón cuenta con una de las redes eléctricas más amplias de España, por ser una comunidad con un territorio muy extenso, poca población y dispersa. Unos 30.000 kilómetros de líneas eléctricas repartidos por 47.000 kilómetros cuadrados tejen el mapa que supervisa la empresa distribuidora de la región, Endesa, desde su centro de control en Zaragoza. La pandemia de covid-19 no ha parado su trabajo ni un día y las instalaciones de la distribuidora se mantienen 'blindadas' para minimizar el riesgo de contagio en unos puestos muy especializados. 

Cada año, el personal técnico supervisa 200.000 maniobras para resolver incidencias, que no siempre terminan en una avería que noten los ciudadanos. Se trata en muchas ocasiones de "trabajos programados", explica Francisco Nieves, responsable de Operaciones y Mantenimiento de e-distribución, el nombre de Endesa como distribuidora de electricidad, para diferenciarla de su empresa comercializadora de luz (Endesa) y la de los clientes con tarifa regulada (Energía XXI). La mayoría de las operaciones se solventan a distancia. En alta tensión, fueron automáticas 31.000 de las 45.000 maniobras que hubo que realizar entre octubre de 2020 y noviembre de 2021, los últimos datos. En media tensión se avanza en ampliar el ratio ya que son 60.000 de 146.000.

"En el centro de control todo está monitorizado"

"En el centro de control todo está monitorizado", explica el técnico, desde la oficina de la compañía en el edificio de la calle Aznar Molina, ya que las visitas se han restringido al ubicado en otro emplazamiento del centro de la ciudad. Un total de 15 personas trabajan allí en tres turnos, en mesas individuales vigilando la red en las tres provincias. El 70% de la actividad corresponde a Zaragoza. Se necesita formación de Ingeniería técnica. No levantan la vista de una sucesión de líneas de colores que dibujan el plano de la comunidad y cada ciudad siguiendo el recorrido de la electricidad sobre un fondo negro. Si salta una pantalla de aviso empieza el protocolo de actuación para tratar de repararla de forma remota desde el ordenador. Si no, se da aviso para que se acuda al lugar. 

De Gloria a Filomena, pero sin 'blackout'

En sus ordenadores pueden controlar las 308 subestaciones eléctricas que distribuyen la energía por la comunidad, a través de 10.234 centros de transformación para que la electricidad llegue a los 935.802 clientes con contadores de la luz de los llamados 'inteligentes'. La compañía sigue sin resolver la falta de lecturas en algunos usuarios, con retrasos incluso desde el año pasado. La eléctrica no es la única afectada y como el resto de compañías lo achaca a los últimos cambios normativos, a los que tratan de adaptar sus sistemas informáticos para poder ponerse al día con el envío de facturas.

En cuanto a los problemas en la red que afecten al suministro, pueden originarse desde una rama que toque un cable eléctrico y lo desconecte a una rotura por unas obras cercanas en alguna subestación subterránea de las que hay repartidas por la ciudad.

En la mayoría de los casos se trata de "incidencias", pero alrededor del 20% terminan convirtiéndose en averías por prolongarse el corte del servicio más de tres minutos. Entre las últimas averías se encuentra la que dejó sin servicio a unos 2.000 clientes del entorno de la plaza del Pilar, incluido el Ayuntamiento de Zaragoza. Fue solventada en unos 20 minutos, cuando se consiguió aislar el problema que se había producido en la subestación que alimenta esta zona, situada en la avenida de Cataluña. En Zaragoza capital se encuentran 52 subestaciones. En los entornos urbanos muchas de ellas se instalan bajo tierra.

"Para que se dé un apagón tendría que darse la confluencia de una cascada de circunstancias negativas. En España hay cero posibilidades"

Las situaciones más críticas en el último año se han producido por los efectos de los temporales de lluvia y nieve Gloria y Filomena, cuyo rastro de nevadas afectó en varios puntos al tendido eléctrico, la primera en enero de 2020 y la segunda un año después. En estos casos, los técnicos reconocen que el problema no es la avería sino "llegar a la avería". Las compañías cuentan con planes operativos de emergencia para afrontar inclemencias del tiempo como nevadas, terremotos o la erupción del volcán en La Palma. Se coordinan con Red Eléctrica de España (REE), el operador del sistema, el Gobierno autonómico a través del 112 y en algunos casos, como la tormenta Gloria y el volcán, con la unidad de emergencias del Ejército (UME).  

Centro de control de Endesa en Zaragoza.
Centro de control de Endesa en Zaragoza cerrado ahora a visitas externas por la covid.
Endesa

Lo que no consideran que pueda producirse, ni en esos casos es un apagón generalizado o 'blackout', un escenario que requeriría la intervención de Red Eléctrica, el operador del sistema eléctrico español encargado de garantizar la continuidad del suministro.  "Para que se dé un apagón tendría que darse la confluencia de una cascada de circunstancias negativas", reconoce Javier Meco, responsable del Área Territorial Aragón de e-distribución, que cree que "en España hay cero posibilidades" de un apagón generalizado. Recuerda que el país cuenta con las mayores reservas de gas de la historia y la generación de electricidad es actualmente "más del doble que la demanda". 

A quién se le corta antes la luz tras una  "incidencia grave"

En los planes de las eléctricas, el caso más extremo que se contempla es una "incidencia grave" en la que sea necesario repartir la energía disponible entre los servicios esenciales. Si la electricidad escaseara tomaría las riendas Red Eléctrica, que sería la encargada de dar instrucciones  a las empresas de transporte, de distribución y de generación. El Ministerio de Economía regula el protocolo en caso de alerta y emergencia para garantizar la cobertura de la demanda. Primero se trataría de bombear más electricidad al sistema y si no se  pasaría a aplicar el llamado  "deslastre" de cargas del sistema o desconexiones programadas de clientes.  

Una de las últimas ocasiones en las que Red Eléctrica ha activado estas protecciones automáticas de desconexión de consumos para garantizar la seguridad del sistema se produjo el pasado 24 de julio, tras una avería en el sistema eléctrico francés que obligó a  desconectarlo del español. La energía que dejó de importarse se compensó con más generación y con el corte a clientes con interrumpibilidad, según informó entonces el operador en un comunicado.

Centro de control de Endesa en Zaragoza.
Centro de control de Endesa en Zaragoza.
Endesa

En este tipo de situaciones, primero se quedarían sin luz los clientes "interrumpibles", las compañías que actúan como reserva estratégica de energía, ya que se les remunera por ser las primeras en desconectarse de la red en una situación crítica para dejar libre más electricidad. En la desconexión preventiva les seguirían las empresas, los hogares y solo en caso de apagón total se quedarían sin luz los servicios "sensibles" como  hospitales o fuerzas de seguridad. La seguridad del suministro del propio centro de control se garantiza con la alimentación por dos subestaciones, además de contar con grupos electrógenos y baterías. Está preparado para trabajar desde otros puntos de la compañía. "Tenemos operatividad de un centro a otro", apunta Nieves. 

Desde el inicio de la pandemia el centro se ha cerrado a las visitas para evitar contagios de covid y proteger al personal esencial. "Para que una persona pueda trabajar en esos puestos necesita una formación mínima de seis meses", apunta Meco. Un positivo en el equipo supondría no solo un problema de salud, ya que podría afectar a todos los integrantes de ese turno y por seguridad no se puede teletrabajar fuera del centro. Se mantiene el uso de la mascarilla durante toda la jornada y se pide el certificado covid. "Tienen que estar en una burbuja porque son gente muy valiosa", afirma. La distribuidora cuenta en total con una plantilla de 221 personas, además de 510 de personal externo. 

Desde el centro de Zaragoza se monitoriza también el servicio de poblaciones limítrofes con Aragón como algunas pertenecientes a la provincia de Soria como Ágreda, Ólvega y Almazán; algunos pueblos de la provincia de Navarra de la zona de El Roncal, de La Rioja e incluso de Valencia. 

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