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ECONOMÍA

Los efectos de una inflación en máximos en los salarios, las pensiones y el presupuesto familiar

La subida de los precios un 5,5% en el dato adelantado de octubre sitúa el IPC por encima de los registros de las últimas tres décadas y supone multiplicar por cinco los niveles prepandemia.

Factura de la luz.
Factura de la luz.
Heraldo.es

En enero de este año los precios empezaron a subir, después de desplomarse hasta terminar en negativo tras el parón de la actividad por el estallido de la pandemia de covid-19. Al principio se trató de una ligera subida, del 0,5% en España y del 1% en Aragón, a medida que volvía a ponerse en marcha la economía, pero nadie esperaba que llegara a multiplicarse por cinco en los últimos meses del año. 

El dato avanzado de la inflación en octubre apunta a que sigue disparada, marcando una curva ascendente que todavía no ha tocado techo. Lejos quedan los años en los que el Banco Central Europeo (BCE) remarcaba que la línea roja para tomar medidas se encontraba en el 2%. Actualmente entre los socios comunitarios se encuentra en el 3,4%, según los datos de septiembre. En España, la escalada ha dejado el IPC en máximos de hace treinta años, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La curva no asusta a los analistas. "Venimos de unos años en los que incluso había una inflación negativa y estable", recuerda Marcos Sanso, catedrático del departamento de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza. "Tampoco de momento se puede decir que sea tan excesivo, aunque el crecimiento de los últimos meses es muy fuerte", añade.  Entre los factores que considera que llevan a la calma figura que "la alimentación no se dispara en exceso", sino que el crecimiento se encuentra "muy localizado". Las causas de la subida se concentran en el crecimiento de componentes de vivienda como la electricidad, el gas y el combustible.  

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"La demanda ha aumentado mucho en comparación con la pandemia, entonces la oferta se paralizó y se está viendo que cuesta que remonte"

Entre las razones del incremento del IPC, Sanso destaca que "la demanda ha aumentado mucho en comparación con la pandemia, entonces la oferta se paralizó y se está viendo que cuesta que remonte", explica. Algo similar habría ocurrido con la energía. "El paro fue tan fuerte que está costando reactivar", reconoce. Por ello, considera que es cuestión de tiempo. "Es esperable que pasará", para que vuelva todo a su cauce "en el momento que se normalice y se resuelvan los cuellos de botella".

Sanso encuentra otro dato positivo en el de inflación subyacente, la que no incluye los precios que más fácilmente fluctúan como la energía y los alimentos sin procesar, que aparece en los datos adelantados de octubre en el 1,4%.

Desde las asociaciones de consumidores vienen advirtiendo del impacto en los productos de la cesta de la compra  y  los presupuestos familiares, menguados por la subida de la factura de la luz y el gas.

1. Salarios: pérdida de poder adquisitivo

La inflación ha ido aumentando en lo que va de año hasta el 5,5% de octubre, con lo que se ha ido alejando de los incrementos de sueldo pactados en los convenios colectivos. Estos venían de una época de contención por la crisis anterior, que empezaba a terminar cuando estalló la pandemia. La subida media de los convenios colectivos está en el 1,46%, según los datos de septiembre del Ministerio de Trabajo. Un alza al ritmo de la inflación podría provocar una "espiral inflacionista" sobre la que vienen alertando los expertos.

2. Pensiones: la revalorización cuesta más al Estado

Uno de los acuerdos logrados en la primera parte de la reforma de pensiones ha sido que estas vuelvan a revalorizarse según el IPC. La actual escalada no permitirá que los perceptores no pierdan poder adquisitivo, porque la subida se lleva a cabo con una media del año, aunque engordará la factura que tendrá que afrontar la Seguridad Social para hacer frente a estas prestaciones por encima de lo previsto. El año pasado se congelaron en el  0,9% y este se situará alrededor del 2% ó 2,5%, según cómo quede la inflación de todo 2021. Los primeros cálculos señalaban que la Seguridad Social tendría que desembolsar 3.200 millones extra por la subida y cerca de 2.000 por la 'paguilla' que abona en enero por la desviación del IPC.

3. Presupuesto familiar: récord en las facturas de la luz

El precio de la electricidad sigue siendo un lastre para las economías de empresas y hogares, además de una de las principales razones del incremento de la inflación. El precio para este viernes se espera que se sitúe en 175 euros el megavatio hora, una cifra inimaginable el año pasado y que ahora parece incluso barata, después de instalarse en los 200 euros en las últimas semanas, según el dato de OMIE, el operador de mercado eléctrico designado para la gestión del mercado diario de electricidad en la Península Ibérica. La escalada de la luz no parece que vaya a remitir ni en lo que queda de año ni en 2022, según los expertos.

En cuanto a las previsiones sobre la evolución de los precios y los desajustes en la economía, Sanso no cree que sea necesario revisar las previsiones económicas que ronden el 5% de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), aunque sí lo han hecho los organismos que lo situaban a principios de año en el 6%. "Lo que dispara el índice general es la vivienda (por la luz y el gas) y el transporte. No hay otros que se vayan hacia arriba", insiste. "Lo importante es que no se pongan en marcha mecanismos que aceleren problemas como la espiral precios-salarios", advierte. El equilibrio entre la producción y la demanda que no se puede atender ahora se resolverá con el tiempo.

Desde la gestora Schroders creen que estos "cuellos de botella" en las cadenas de suministro de todo el mundo serán temporales y "deberían solucionarse con el tiempo". 

Por el camino, los precios seguirán subiendo, incluidos los de las materias primas y el transporte internacional. "Los productores pueden intentar recuperar sus costes adicionales aumentando los precios del producto final a los consumidores", añaden, por ejemplo en ordenadores portátiles y coches nuevos.

En su última valoración sobre la inflación indican que  "la demanda es suficientemente sólida", pero el problema es que "las empresas no pueden elaborar los productos con la suficiente rapidez". De ahí que "se trata de esperar a que mejore la oferta".

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