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Las comunidades de vecinos aragonesas prevén derramas para calefacción por la escalada de la luz, el gas y el gasóleo

El encendido de las calderas se retrasa por miedo a la subida de las facturas, cuyo impacto se notará en noviembre y puede terminar en cuotas extraordinarias.

Es importante ahorrar en calefacción, pero sin pasar frío en casa
Radiador en un hogar aragonés.
Antonio García

La época del encendido de las calefacciones se está acercando en plena escalada del precio de la energía. Ningún combustible se salva. La subida del gas sigue tirando del resto y supera incluso al gasóleo. La luz continúa batiendo récords por encima de los 200 euros por megavatio hora. En este escenario, algunas comunidades de vecinos están retrasando el primer 'calentón' del otoño e incluso temen que sean necesarias derramas en invierno.

Tradicionalmente, en la semana del Pilar se empezaban a caldear los pisos, pero este año el temor a las facturas hace que se retrasen o se busquen alternativas. "Aunque en la calle hace buena temperatura, los pisos se quedan fríos", apunta Miguel Ruiz, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón. Explica que en algunos edificios han empezado a enchufar la calefacción solo unas horas por las tardes, de 17.00 a 21.00, y en otras "han dicho que esperemos a que haga más frío". El horario normal en invierno se extiende desde las 12.00 a las 22.00 para poner en marcha las calefacciones centrales.

Contratos rotos

Todos los combustibles suben. El gasóleo C, el utilizado para las calefacciones, se paga a unos 0,842 euros el litro en Zaragoza provincia, según los últimos precios publicados en la web del geoportalgasolineras.es del Ministerio para la Transición Ecológica. Su precio rondaba los 0,50 euros el invierno anterior, calculan los administradores. Por su parte, el gas continúa imparable y a ello se ha unido que "muchas compañías han roto los contratos y en los nuevos la subida será efectiva a partir del mes de noviembre", explica. Se trata de acuerdos que recogían precios anteriores a que estos se desbocaran con el inicio de la recuperación tras el primer año de pandemia de covid-19. En el precio del gas, como el de luz, hay una parte regulada y otra variable, con tarifa en el mercado regulado y en el libre. El precio del kilovatio ronda los 0,056 euros.

Será el mes que viene cuando los hogares empezarán a hacerse una idea del alcance de la escalada en las facturas del invierno, pero los administradores auguran que será necesario cobrar derramas para calefacción a partir de enero.

"Este año vamos a tener problemas a pesar de que muchas comunidades las tenemos muy saneadas, pero con los costes que tiene el combustible, tanto gas como gasóleo, fácilmente tendremos que acudir a hacer recibos extraordinarios", confiesa el presidente de los administradores. Lamenta que algunas comunidades han invertido en los últimos años en cambiar sus instalaciones para abaratar la factura de la calefacción, pero ahora resulta imposible.

"En 2010 prohibieron las calderas de carbón en los edificios y pasamos todos al gas, que ahora está más caro que el gasóleo"

"En 2010 prohibieron las calderas de carbón en los edificios y pasamos todos al gas, que ahora está más caro que el gasóleo", lamenta. La tendencia en el camino a la eficiencia energética avanza hacia quitar las calefacciones centrales y poner calderas individuales y la obligación de instalar contadores por vivienda en 2022.

Las comunidades de vecinos esperan información sobre los fondos europeos para vivienda. "De momento estamos con la colocación de los contadores individuales o repartidores de costes", explica Ruiz, sobre la obligación para cumplir con la normativa europea. El cambio puede suponer un ahorro en la factura, pero se incluye la excepción de que no resulten rentables.  "En algunas no lo es porque la inversión es importante", reconoce Ruiz. Además, la inversión no llega en el mejor momento para los presupuestos familiares, que siguen sin recuperarse de los efectos económicos de la crisis sanitaria.

La luz se multiplica por siete

Los hogares llevan soportando precios de la electricidad siete veces más altos que hace un año. En octubre del año pasado el kilovatio hora rondaba los 35 euros y este martes se espera que alcance los 256 euros en la hora más cara, de 21.00 a 22.00.

En el caso de los carburantes, la gasolina se ha encarecido un 26% y el gasóleo un 29% en los últimos doce meses. En la provincia de Zaragoza, la gasolina más barata se paga a 1,309 euros el litro y el gasoil a 1,185 euros. No ha habido tregua ni para la bombona de butano, que cuesta 16,12 euros, una subida del 29% en el último año, según ha calculado la organización de consumidores OCU. Entre los hogares que utilizan este último gas para cocinar o en estufas se encuentran las más vulnerables. Estos tienen la posibilidad de reducir su factura con el bono social, pero todavía hay quien desconoce que cumple los requisitos.

"De las personas que atendemos, un 75% podrían tener acceso al bono social pero no saben que lo pueden solicitar"

"De las personas que atendemos, un 75% podrían tener acceso al bono social pero no saben que lo pueden solicitar", reconoce Cecilia Foronda, desde la Fundación Ecodes, que imparten talleres gratuitos para explicar la factura de la luz y luchar contra la pobreza energética. El ahorro con este descuento se sitúa del 25% al 40% "para un límite de kilovatios hora", que pide que se amplíe, al igual que el descuento. "Una de las cuestiones que solemos reivindicar es un aumento de ese límite porque es muy pequeño para las calefacciones eléctricas en invierno", añade. 

El Gobierno ha anunciado en su plan de choque para frenar el incremento de los precios que se pondrá un tope al gas natural, pero Foronda recuerda que deja fuera "a los que se calientan con estufas eléctricas", que suelen ser los de menos recursos. Los expertos y los mercados de futuros marcan precios altos de la luz al menos hasta 2022. Desde Ecodes recuerdan que otras medidas como las bajadas de impuestos en la factura de la luz "van a quedar absorbidas por la escalada de precios". Las asociaciones de consumidores piden la reforma del sistema eléctrico, sobre todo, la fijación de precios por subastas marginales y eliminar costes añadidos. "Solo un 39% de la factura corresponde al consumo", recuerda Foronda.

Hasta la asociación Actora Consumo también llegan usuarios preocupados por la subida del recibo. "La gente está temblando", reconoce Lucía Germani, su presidenta. "Sube todo y creo que va a seguir así. La subida de los precios de la energía repercutirá en todos los precios. Y luego no bajan", lamenta, por el empujón que le ha dado ya a la inflación, situada en el 4%.

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