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Jornada de cuatro días: con presupuesto pero aún sin candidatos en Aragón

El Gobierno ha incluido una partida de 10 millones destinados a ayudas para empresas españolas que se sumen en 2022 al modelo planteado por Más País, que en la comunidad no termina de encontrar interesados.

Trabajadores de Desigual votando la jornada de cuatro días en Barcelona.
Trabajadores de Desigual votando la jornada de cuatro días en Barcelona.
Marta Pérez/EFE

La idea de que la jornada laboral se puede reducir a cuatro días a la semana consiguiendo un mejor reparto del empleo y de la conciliación está tardando en cuajar, aunque empieza a servir de base para que algunas compañías replanteen su organización del trabajo. La iniciativa, impulsada por el partido político Más País que lidera Íñigo Errejón y respaldada por el Gobierno, va con retraso desde que se anunció hace casi un año, y no ha dado todavía el paso de empezar la búsqueda de empresas, que en Aragón parece que va a costar que se presenten.

De momento, se ha incluido en los Presupuestos Generales del Estado una partida de 10 millones de euros (en su día se habló de 50 millones con fondos europeos), que se convertirán el año que viene en ayudas de entre 2.000 y 3.000 euros por empleado, aún por definir, según las empresas que finalmente participen. En una primera estimación, Héctor Tejero, diputado en la Asamblea de Madrid de Más País calcula que podrían beneficiarse unas 200 empresas de toda España, de entre 6 y 250 empleados. Las subvenciones se podrán destinar a "contratar gente nueva, invertir en hacer innovación de procesos o renovación de materiales y equipos", pone como ejemplos.

Deberán estar dispuestas a que sus plantillas trabajen 32 horas a la semana, por el mismo sueldo que ahora con 40. Un cambio que parece complicado visto que incluso el teletrabajo va desapareciendo a medida que se supera la pandemia de covid-19 que lo impulsó.

"Ocurrencia"

"Será excepcionalmente posible en aquellos ámbitos en los que la empresa, de acuerdo con los trabajadores, pueda aplicarlo", plantea Aurelio López de Hita, presidente de Cepyme Aragón, sobre la iniciativa de trabajar solo cuatro días. Tacha la propuesta de "ocurrencia" y medida "intervencionista", a la que no le ve "ningún elemento positivo". En su opinión, como vienen apuntando las patronales, no es el momento, con la economía todavía sin salir del todo de la crisis provocada por la covid-19.

El portavoz de las pymes en la comunidad asegura que las empresas "no necesitan que las subvencionen, sino que les den facilidades para desarrollar su función" y no cree que este sea el camino. El propio tejido de la comunidad puede ser una barrera, ya que el modelo ha tenido mejor respuesta en empresas de sectores tecnológicos que en los industriales o de servicios que son mayoritarios en Aragón.

"Las empresas no tienen porqué ir enteras, pueden meter solo a un porcentaje de trabajadores", explica Tejero, responsable del programa. Entiende que habrá sectores donde será "más problemático" implantarlo, pero pone como ejemplo que una industria puede reducir la jornada "solo en su departamento de ventas o contabilidad"

Una industria puede reducir la jornada "solo en su departamento de ventas o contabilidad"

Es consciente de que será más sencillo en otros como los de consultoría o informática, "donde ya se ha probado que es rentable", asegura. El objetivo sigue siendo que las empresas evolucionen hacia un modelo en el que se compita con formación e innovación y no con trabajar más por menos. No considera un ejemplo de su propuesta la jornada de lunes a jueves ofrecida este mes por Telefónica a la plantilla.

En octubre, con la vuelta a la presencialidad tras la pandemia de covid-19 en algunas compañías, se han estrenado acuerdos que van en esta línea, pero no en la parte fundamental, mantener el sueldo. Telefónica ha ofrecido a sus empleados reducir la jornada a 32 horas, de lunes a jueves, pero con bajada del sueldo, aunque menor que de horas, del 16%. La propuesta no ha tenido mucho seguimiento entre la plantilla. Solo unas 150 personas se habrían sumado.

Sí ha sido aceptada de forma mayoritaria por los empleados, pero también incluye pérdida de salario, el acuerdo alcanzado por la firma textil Desigual con su plantilla de las oficinas centrales en Barcelona. Con él se recorta la jornada y se trabaja cuatro días a la semana (tres presenciales y uno de teletrabajo) a cambio de un ajuste del 6,5% en los salarios. El cambio no se aplica en las tiendas.

"No veo mucha receptividad por la parte empresarial"

"No veo mucha receptividad por la parte empresarial", reconoce José de las Morenas, secretario de Política Industrial y Sindical de UGT Aragón. Considera que hay que avanzar hacia la reducción del tiempo de trabajo, que se ha ido logrando a lo largo de los años, pero si las empresas no han conseguido dar el visto bueno a la última subida de 15 euros al mes del salario mínimo aprobada por el Gobierno "imagine entre repartir trabajo con el mismo sueldo y con la reducción de tiempo". En estos años se han lanzado otras propuestas como la jornada de 35 horas o las 32 horas con un día de formación, que tampoco han llegado a cuajar.

Los casos de Delsol y La Francachela

Delsol, empresa de software de Jaén con la jornada de cuatro días.
Delsol, empresa de software de Jaén con la jornada de cuatro días.
Heraldo.es

Los casos de empresas que hayan puesto en marcha o se planteen seguir el modelo de Más País son todavía escasos y ninguno conocido en Aragón, aunque a partir de ahora que hay partida presupuestaria se espera poder iniciar la captación en toda España. El referente sigue siendo la empresa andaluza de software Delsol, que recortó la jornada sin rebajar sueldo en 2020 y continúa satisfecha con el modelo. "En enero hará dos años y la valoración sigue siendo la misma", explica Ana Arroyo, responsable del departamento de Recursos Humanos. Cuando termine este segundo ejercicio volverán a cuantificar los resultados. De momento, sus datos indican que "el absentismo sigue bajando", afirma. Tener un día libre hace que se utilice, por ejemplo, para ir al médico.

"Los departamentos que no tenemos atención directa con clientes descansamos los viernes y para los que tienen atención se hicieron cinco grupos y cada uno descansa un día a la semana", explica sobre la organización. Entre sus ventajas, además de reducir las ausencias injustificadas, suma la mejora de la productividad y la atracción y retención del talento. Pese a estar en un sector con gran movimiento de trabajadores, en la empresa de Jaén hay "rotación cero", afirma, entre las cerca de 200 personas.

"Si hubiéramos recibido una subvención hubiera sido maravilloso"

Recuerda que poner en marcha el cambio organizativo requiere una inversión, que en su caso rondó los 420.000 euros porque tuvieron que contratar un 20% más de plantilla. "Si hubiéramos recibido una subvención hubiera sido maravilloso", reconoce. El éxito afirma que estuvo en que la idea partió del máximo responsable de la compañía y los gastos se vieron "como inversión".

Junto a Delsol, otro ejemplo que se ha sumado al modelo son los dos restaurantes madrileños de La Francachela en Madrid. María Álvarez, una de las dos socias, explica que la idea surgió en la fase más dura de la pandemia en 2020. "Las dos tenemos niños muy pequeños y durante el confinamiento se nos cayó encima la realidad de tener que conciliar en casa trabajo y niños. Resolver ERTE, créditos que nos permitieron seguir, negociar alquileres...", enumera.

Elena García y María Álvarez, socias de La Francachela.
Elena García y María Álvarez, socias de La Francachela.
Heraldo.es

Trabajan en el sector del márketing, además de contar con dos restaurantes, dos concesiones públicas, con unos 60 empleados. A pesar de las mayores dificultades para organizar una reducción de jornada en la hostelería decidieron buscar una "fórmula" para conseguirlo cuando volvieron a reabrir los restaurantes. Ahora tienen a la plantilla trabajando cuatro días, lo que consideran una vía para retenerlos, en un sector donde tras la pandemia escasea mano de obra. "En hostelería el trabajo es de muy mala calidad, se echan muchas horas, todo el mundo quiere marcharse, tenemos mucha rotación o gente estancada y a disgusto", reconoce. "Lo normal es trabajar seis días a la semana y en turnos partidos", añade. Entre sus restaurantes está el del centro cultural Matadero.

"Es un modelo que lo puede poner en marcha cualquier empresa con replantearse lo que está haciendo"

En el último año han reducido jornada a cuatro días y creado media docena de puestos tecnológicos ya que los clientes hacen la comanda a través de Whatsapp.

Se encuentran en pleno proceso de cierre de un restaurante y apertura de otro, al que trasladarán a la plantilla e incluso esperan crear más empleo. "Es un modelo que lo puede poner en marcha cualquier empresa con replantearse lo que está haciendo", afirma. En este sentido, en una época de crisis entienden que revisar cómo se trabaja puede ayudar a mejorar el negocio.

El teletrabajo cae en Aragón

Sin embargo, aún son pocos los casos. "La jornada de cuatro días se ha desinflado casi nada más presentarse", considera Javier Blasco, director del Adecco Group Institute. En algunos casos cree que puede tratarse más de una cuestión de marketing que de que salgan las cuentas. "Parece que va a tener que haber algún cambio más disruptivo que motive reducir tiempo de trabajo. Si son cuatro días, esto lo dirá el tiempo", añade. En todo caso, cree que ese camino se recorrerá "gracias a la digitalización". Y en esta senda, el cambio que ha traído la pandemia y que ha venido para quedarse sería el teletrabajo. "En el corto plazo vamos a intentar digerir un teletrabajo sostenible, que no caigamos en el presencialismo". Asegura que "la gente es igual o más productiva trabajando en remoto" y añade la aportación "motivacional" que supone.

En el caso de Delsol, toda la plantilla sigue teletrabajando desde el inicio de la pandemia y aunque acuden a alguna reunión presencial, no se plantean el retorno hasta enero, según como evolucionen los contagios.

El caso de la empresa tecnológica andaluza sería de los pocos. Los datos del último informe del citado instituto de Adecco apuntan a que a medida que mejora la situación sanitaria, van cayendo las cifras de teletrabajo en España. En Aragón se sitúan por debajo de la media, aunque mejor que en 2019. "El teletrabajo se ha reducido un 31,2% en el último año", la cuarta caída más profunda entre las autonomías.

Aun así, ahora mismo el 10,9% de los trabajadores en Aragón tiene la posibilidad de teletrabajar al menos ocasionalmente frente al 8,8% de hace dos años", afirma el estudio. Actualmente, se calcula que en el segundo trimestre han sido 64.000 las personas que trabajaban "al menos ocasionalmente" desde su hogar en la comunidad. Madrid, Cataluña, Andalucía y Valencia concentran el 68,9% del total de teletrabajadores españoles.

"El teletrabajo ha surgido coyunturalmente y puede ser positivo en determinados aspectos. Las empresas decidirán cuándo procede"

"El teletrabajo ha surgido coyunturalmente y puede ser positivo en determinados aspectos. Las empresas decidirán cuándo procede", plantea López de Hita. En el mundo de las pymes recuerda que el porcentaje es muy bajo. "Quienes se han acogido al teletrabajo son un 5%", estima, y apunta a que cada región y cada sector son diferentes. Destaca que las empresas tienen preocupaciones más importantes como el aumento del coste de la energía, de las materias primas, la escasez semiconductores y el "elevadísimo" coste de los fletes, que "están haciendo daño a la industria".

Blasco habla de "un teletrabajo deseado, pactado y voluntario como es legalmente", pero afirma que "la digitalización no tiene marcha atrás". Hoy en día "vamos a modelos mixtos", apunta, porque habrá actividades donde sea más difícil introducirlo y trabajadores que preferirán "socializar en el trabajo". Cree que "por una cuestión de retención y atracción del talento, no habrá empresa que se pueda permitir el lujo de decir que no al teletrabajo, al menos de carácter parcial" porque forma parte del "salario emocional".

Cash Converters, el 50%  desde casa con 15 días "desde donde quieras"

Oficina de Cash Converters.
Oficina de Cash Converters.
Heraldo.es

Entre estas nuevas fórmulas mixtas serviría de ejemplo el acuerdo de teletrabajo en la firma de compraventa de productos Cash Converters, para sus oficinas en Málaga, Marbella y Madrid. Más del 50% de la jornada anual se puede hacer desde casa.

"Ofrecimos la posibilidad y la ha firmado toda la oficina central", explica Blanca Piédrola, directora de Personas de la firma. Reconoce que hay quien "se siente mejor yendo a la oficina". Cada responsable de área organiza a su equipo para que cada empleado tenga dos días de teletrabajo y tres presencial una semana y la otra, el reparto a la inversa. "La vocación es de flexibilidad", asegura, a la hora de fijar los días.

"Buscamos flexibilidad que permita conciliación y mejorar la calidad de vida y si lo encorsetamos pierde el sentido"

Además, van a poner en marcha en enero un proyecto piloto de reserva de "puestos calientes" mediante una aplicación móvil. Los trabajadores de las tres oficinas podrán guardar una mesa y un sitio para comer los días que acudan de forma presencial y elegir cualquiera de las tres sedes. "Buscamos flexibilidad que permita conciliación y mejorar la calidad de vida y si lo encorsetamos pierde el sentido", indica.

El acuerdo incluye otros alicientes como 15 días de teletrabajo "desde donde quieras", que se pueden unir a las vacaciones y mantiene la jornada continua en verano y todos los viernes del año. Como en Desigual, las medidas solo se aplican en las oficinas centrales. Para las tiendas se ha tratado de reorganizar los turnos y se trabaja en comprobar "que la gente esté en la tienda más cercana a su domicilio habitual" para reducir los desplazamientos.

El mes que viene se estrenará también una nueva reorganización basada en el teletrabajo en Campofrío. La empresa ha ofrecido a su personal de oficinas la posibilidad de trabajar desde sus domicilios hasta un máximo de tres días por semana.

Pocos convenios con teletrabajo

Para que se aplique la ley de teletrabajo este tiene que suponer al menos el 30% de la jornada, dos días. Algunas empresas dejan el tiempo de trabajo a distancia por debajo, para evitar cuestiones farragosas de la norma como quién paga los gastos de luz (con la que está cayendo), internet o incluso una silla ergonómica. Estas ya se han regulado en convenios como el de banca y el de las antiguas cajas de ahorro, sin embargo, no es una cuestión prioritaria en las negociaciones, reconoce De las Morenas. Ni la jornada de cuatro días. En muchos casos, porque los puestos no encajan en el perfil. "Ahora en muchos sectores se está con la presencialidad al 100%, salvo los ‘contact center’. La industria y los servicios prácticamente están en actividad presencial", apunta De las Morenas.

La parte más complicada si se introduce es "establecer el pago por uso de las redes y la energía"

"No es una medida de conciliación", matiza, aunque puede permitir un mayor grado de flexibilidad. En la práctica, asegura que "no estamos viendo en convenios que se negocie más teletrabajo". La parte más complicada si se introduce es "establecer el pago por uso de las redes y la energía", que la ley deja a la negociación en cada caso.

Sea cual sea el cambio que se imponga, reconoce que atravesamos un "mundo laboral cambiante". En él los sindicatos defienden que las empresas paguen impuestos si sustituyen empleo por robots "para contribuir a la protección social de quienes se verán excluidos" y seguir luchando por conseguir "empleos de calidad" ya que la precarización ha avanzado con la pandemia.

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