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La crisis tras la covid deja menos de dos cotizantes por pensionista en Aragón

El número de afiliados a la Seguridad Social disminuye debido al aumento del paro.

Instituto Nacional de la Seguridad Social en Zaragoza
Instituto Nacional de la Seguridad Social en Zaragoza
José Miguel Marco

Uno de los datos que se suelen revisar para conocer la situación en la que se encuentra la caja de la Seguridad Social es la comparación entre el número de afiliados, personas que trabajan y aportan parte de su sueldo en cotizaciones, y el de pensionistas, aquellas a las que les ha llegado la hora de cobrar por los años trabajados.

Para que salgan las cuentas, la teoría dice que  tiene que haber, al menos, dos personas trabajando por cada pensionista, pero esta proporción comienza a fallar en época de crisis. En los periodos en los que aumenta el paro, como la crisis de 2008 y la actual, cae el número de afiliados a la Seguridad Social y se resiente esta proporción. Mientras en épocas de bonanza ha llegado al 2,6, ahora se quedaría en un 2,1 en España, pero un 1,8 en Aragón.

Caída del 2,1% de los cotizantes

En Aragón, la afiliación media en enero se ha situado en 560.655 cotizantes. La comunidad ha perdido en un año 12.007 trabajadores, según los datos recogidos por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El descenso ha sido del 2,1% en la comunidad, por encima de la media de 1,75% de pérdida en España. 

Por el lado de los pensionistas, 304.360 personas cobran una prestación de la Seguridad Social en Aragón: 215.122 en Zaragoza, 53.343 en Huesca y 35.895 en Teruel, según los datos de diciembre recogidos por el Instituto Aragonés de Estadística (IAEST).

La división entre el dato de afiliación media y el de pensionistas arroja un resultado de 1,8, por debajo de la ratio recomendada. Si la caja de las pensiones, en vez de ser única para todo el país, fuera provincial, Huesca y Teruel tendrían más complicado cuadrar sus cuentas. Con menos población y más envejecida sus ratios se quedarían en torno al uno. 

 "Antes de la crisis llegamos a 2,6 y 2,7 afiliados por pensionista", recuerda Carmelo Asensio, técnico de CC. OO. "Es importante el número de cotizantes pero también lo que se cotiza. No solo cuantos más tienes mejor", apunta. Por ello, cree que el citado indicador no debe interpretarse como una señal de mala salud del sistema de pensiones. 

Los datos de afiliados se refieren a relaciones con la Seguridad Social que están en alta por razón de su trabajo (ocupados). Desde el organismo se aclara que se habla de relaciones y no de personas porque, por ejemplo, se contabiliza varias veces a los pluriempleados y no se incluye a los que cotizan por otros motivos (desempleados que cobran prestación, convenios especiales, obtención de prestación sanitaria...).

"Tenemos más pensionistas y cada vez viven más. Hay que seguir buscando fórmulas para mejorar la financiación del sistema", dice Asensio, y apuesta por alternativas que no pasen por aumentar la edad de jubilación como ha ocurrido en los últimos años. Y derogar la reforma laboral para reducir la precariedad, que tampoco ayuda a engordar las arcas públicas, y la reforma de las pensiones aprobada por el Gobierno popular de Mariano Rajoy en 2013, una de las reivindicaciones que sacaron a la calle la semana pasada UGT y CCO. OO. en Zaragoza y que demandan varias plataformas de jubilados.

Este lunes, la coordinadora para la defensa del sistema público de pensiones volvió a salir a la plaza del Pilar a reiterar su petición de que estas prestaciones se consideren un derecho constitucional y se paguen con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, entre otras reivindicaciones.

Una de las opciones es subir las cotizaciones, que entiende que no es la más viable con la crisis actual. Otra fórmula consistiría en cumplir con el incremento de subida del salario mínimo, sobre la que las patronales alertan que destruye empleo, y que los sindicatos niegan. El último aumento, del 22% hasta los 950 euros al mes, "supuso un ingreso de casi 950 millones de euros a la Seguridad Social", afirma Asensio. Otra alternativa, también poco popular, sería crear nuevos impuestos. "El sistema público de pensiones no es inviable. Puede ser más viable", añade.

Sin embargo, las  previsiones no son nada halagüeñas y estarán marcadas por la evolución de la crisis sanitaria. "Mientras duren los rebrotes y no se consiga controlar pandemia, sigue ese riesgo", alerta Asensio, sobre la pérdida de afiliados por el aumento del paro. Teme que cuando se acabe el "colchón de los ERTE", cuya última prórroga llega hasta el 31 de mayo, "muchos empleos se pierdan". Una situación que han puesto de manifiesto también desde las patronales. Por ello, el sindicato es uno de los que piden que se vuelva a alargar su aplicación y, esta vez, que sea "de manera ilimitada". Además de comenzar a aprobar ayudas directas para algunos sectores, como viene pidiendo también la patronal, e incluso el Banco de España

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