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Las peluquerías se rebelan: "Nos sentimos indignadas porque nos consideran esenciales pero pagamos el IVA de lujo"

El colectivo se une a través de internet y prepara más concentraciones para pedir la rebaja del impuesto como se hizo con las floristerías o la cultura.

Las peluquerías están consideradas servicios esenciales, por lo que no tienen que cerrar a las 18.00 como el comercio y la hostelería, pero pagan el tipo del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) más alto, el 21%. Los profesionales del sector salieron a la calle la semana pasada para pedir la bajada del IVA. El sector de la imagen personal, que incluye barberías y centros de estética, fue uno a los que se les subió este impuesto en la crisis anterior de forma "temporal", para aumentar la recaudación. Pasó del 8% al 21% y sigue ahí.

Aunque la reivindicación viene de lejos, desde 2012, la pandemia de covid ha agudizado el daño que supone soportar casi el triple de IVA. La nueva normalidad con las restricciones a la vida diaria y la falta de celebraciones les ha pasado factura. 

"Nos hemos unido ahora en pandemia porque nos sentimos indignadas en el momento en que nos consideran esenciales y estamos pagando el IVA de lujo", critica Marta Molí, una de las portavoces de la plataforma 'Creer en nosotros' en Zaragoza, que organizó la protesta de la semana pasada en la plaza del Pilar. Recuerda que a otros sectores como la cultura y las floristerías les bajaron el tipo impositivo al 10%. El movimiento surgió en Facebook y se ha ido extendiendo por España, con otros grupos como 'Peluqueros Unidos de España'. 

Sheila Mainar: "He vivido en una lucha continua desde que abrí"

Sheila Mainar, en su peluquería Elegance Estilistas.
Sheila Mainar, en su peluquería Elegance Estilistas.
Francisco Jiménez

Sheila Mainar no sabe lo que es trabajar en época de bonanza. En 2010, en plena crisis anterior, se decidió a emprender y tuvo que apretarse el cinturón desde el principio pero no ha dejado de luchar por su negocio. Tiene 36 años y lleva desde los 18 trabajando en el sector, en el que la mayoría del colectivo son mujeres autónomas solas o con una o dos empleadas como ella.

"Me apetecía emprender. Cogí un traspaso, una peluquería pequeña de una señora que se iba a jubilar y a los dos años me cambié a un local más grande al lado", explica sobre sus primeros años en su peluquería Elegance Estilistas en Monsalud. "Sabía que había crisis, pero no sabía que iba a durar tanto", apunta sobre la de 2008. "Con esfuerzo me he ido manteniendo y en 2012 fue la subida del IVA", recuerda, otro golpe para el sector. "He vivido en una lucha continúa desde que abrí el negocio. En los 10 años que lo tengo no he podido respirar", confiesa.

"Íbamos muy agobiados ya pero con la pandemia o nos ayudan al tipo reducido o vamos a cerrar muchos salones de peluquería"

Trabaja con una empleada a media jornada, a la que tuvo en ERTE durante el confinamiento y luego recuperó en mayo cuando pudieron volver a abrir. "Mayo fue buenísimo, junio y julio también, pero noté mucho que no hacíamos peinado para acontecimientos, no había bodas y en Navidades no ha habido cenas de empresas", resume sobre el pasado año con las restricciones por la pandemia. Menos aforo y más gastos en productos desechables, desinfectantes y el efecto de los confinamientos perimetrales. Calcula que ha bajado un 30% el trabajo. Y lo peor es la incertidumbre. "Ahora todo es muy inestable, hay meses que se pueden comparar con cuando no estaba coronavirus y otros van fatal", relata.

Por todo ello, insiste en la necesidad que tiene el sector de que se rebaje el IVA. "Íbamos muy agobiados ya pero con la pandemia o nos ayudan al tipo reducido o vamos a cerrar muchos salones de peluquería", augura. La crisis afecta a todo el sector. El pequeño no tiene tantos gastos, pero tampoco puede sacar más trabajo. "El que trabaja solo o con un trabajador tiene menos clientes", dice. Y tiene que devolver un préstamo ICO que pidió para capear los momentos más duros de la pandemia.

Eduardo García: "No estamos pensando en ganar sino en mantenernos"

Peluquería Voga en Zaragoza.
Peluquería Voga en Zaragoza.
Francisco Jiménez

Eduardo García fundó Voga Estilistas en 2005 en el barrio zaragozano de Miralbueno. Después abriría otros dos salones en La Romareda y en el centro de la ciudad, que suman 23 empleados. A los 17 años empezó su oficio de peluquero y lleva más de 20 años en el sector. No había vivido una crisis así. "Ya no estamos pensando en ganar, sino en poder mantenernos", confiesa sobre el momento actual tras el estallido de la pandemia.

Asegura que la crisis sanitaria "nos ha terminado de dar la puntilla" y recuerda que con la subida del IVA ya hubo cierres de salones, por lo que augura más ahora. "El peligro es que cuando pasen los ciclos de los ERTE (prorrogados ahora hasta mayo) y las empresas despidan, va a haber mucha gente en la calle sin poder adquisitivo que no va a poder consumir. Es una rueda que nos afecta todos", advierte sobre las perspectivas poco halagüeñas para este año.

"Hemos mantenido los puestos de trabajo, no hemos despedido a nadie y no hemos tenido ninguna ayuda"

Mientras sigan siendo necesarias las restricciones para frenar los contagios, que les obligan a mantener las distancias en el local y controlar aforo "no estás trabajando al 100% pero sí cotizando al 100%". Por contra, han subido los costes por los materiales de protección y productos desechables y el trabajo ahora está "estabilizado" tras el repunte del desconfinamiento.

"Hemos mantenido los puestos de trabajo, no hemos despedido a nadie y no hemos tenido ninguna ayuda", lamenta. A su salón cada vez llegan más currículums de peluqueros sin empleo. Pide que se tenga en cuenta el esfuerzo por mantener las plantillas que están haciendo algunas empresas y que, además de la rebaja del IVA, "que supondría un balón oxígeno", se abarate también el coste de la Seguridad Social. 

Roberto Mesones: "Estamos en un mundo de incertidumbre total"

Roberto Mesones, peluquería Passaró.
Esther Ruiz, Roberto Mesones y Mercedes Vela, de Passaró.
Francisco Jiménez

La cadena zaragozana Passaró lleva desde 1985 en el sector y cuenta con 35 salones franquiciados y una plantilla total de más de un centenar de personas. En cinco regiones y con sus distintas restricciones por la pandemia. La enseña también imparte formación dentro y fuera de Aragón, que ha quedado paralizada.

Roberto Mesones, que representa a la cadena junto a su hermano Javier, reconoce que el sector ha vivido varias crisis en estos años de trayectoria, pero esta es más dura. "En el 2012, cuando se subió el IVA nuestros clientes estaban dañados", afirma. 

Desde su salón en la Avenida de Valencia asegura que los peluqueros "le cogemos el pulso a la sociedad". Y en esos años de crisis económica "la gente estaba destrozada anímica y económicamente", por lo que no subieron precios e incluso ofrecieron cortes más baratos a desempleados para no perder clientes. 

"Si trabajáramos con un IVA acorde a lo que somos, en menos de un año muchas de las peluquerías volveríamos a contratar"

Esa subida de impuestos la han ido arrastrando y ahora pesa más "en un mundo de incertidumbre total". Solo pide "que nos vuelvan a dar lo que es nuestro", el IVA reducido que tenían. "Si trabajáramos con un IVA acorde a lo que somos, en menos de un año muchas de las peluquerías volveríamos a contratar", afirma. 

Porque cree que el sector ahora no ofrece ya oportunidades. "Tengo un hijo y años atrás hubiera sido feliz de enseñarle el oficio de la peluquería, pero hoy por hoy no le empujo ni de casualidad", confiesa. Ve la vacuna como "un rayo de luz", pero no será suficiente y pide a la clase política que "arrime el hombro". Pese a todo, mantiene el ánimo con su lema 'Piensa, crea y disfruta'.

Los profesionales coinciden en que la pandemia dejará un cambio de hábitos en los consumidores. Ahora la peluquería "se ha reducido más a un tema higiénico y antes era un tema más social", confiesa Antonio Fort, dueño de los salones de  Passaró de caballero y niños en San Juan de la Cruz y Arzobispo Domènec.

La evolución de los contagios influye en su negocio. "Cada vez que salen diciendo que hay más casos, trabajamos menos, o cada vez que cierran perimetralmente y no puede venir gente de Cuarte, Cadrete o La Muela", pone como ejemplos. Además, "con el teletrabajo la gente en vez de venir una vez al mes viene cada cuatro meses".

La buena respuesta a la protesta de esta semana les ha dado fuerza para continuar movilizándose. "No queremos armar follón, solo protestar", explica Marta Molí desde la plataforma. Seguirán siendo concentraciones estáticas y manteniendo la distancia de seguridad. "Queremos seguir movilizándonos hasta que se unan todos los compañeros de España", plantea.

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