Despliega el menú
Economía

el exprés

Abante y la bruja de las cinco D

Alberto Espelosín, gestor de un fondo de inversión, define los cinco retos de la macroeconomía en 2021.

[[[HA REDACCION]]]2021-01-23_173741.jpg
El escenario macroeconómico en 2021 está muy abierto
Pilar Ostalé

Visión macro. La existencia y duración temporal de la situación de política monetaria actual, basada en tipos 0 y la expansión del balance de los bancos centrales, dependerá en gran medida de cómo los Gobiernos afronten las relaciones con ‘la bruja de las cinco D’, que amenaza el crecimiento de Occidente. Su negación supone cimentar la economía en débiles pilares que pueden poner en duda sistemas monetarios actuales. Así lo sostiene Alberto Espelosín, analista de Abante Asesores y gestor del fondo Abante Pangea, quien tiene muy claro cuáles son los retos que en materia macroeconómica tenemos para este año, todos ellos con la letra D: Deuda, demografía, digitalización, deflación y descompensación.

Deuda. Hemos ido acumulando deuda de 2008 a 2019, inyectando dinero para tener un mundo globalizado, apuntaEspelosín antes de señalar que «la deuda limita la capacidad de crecimiento», especialmente en un escenario en el que no crecen ni la población ni la productividad. Este proceso de acumulación de deuda, incide, se traduce en una cimentación de la macroeconomía débil que para el momento post-covid-19 se traduce en unos niveles de PIBdesde la entrada del euro que son extremadamente bajos. «Y aunque recuperemos en 2022-2023», dice, «lo que es obvio es que Europa crece a lo sumo entre el 0 y el 1,5% tendencial como consecuencia de la deuda. Es una japonización, pero con un factor capital ganador y otro trabajo perdedor, al contrario que Japón».

Demografía. El envejecimiento de la población, apunta el analista de Abante, plantea un reto importante para los próximos años para países que, como España, quieren mantener su estado de Bienestar. Esto generará mucha presión, especialmente a partir de 2013, a los Gobiernos europeos, de China y de Estados Unidos, en este último país de modo particular por el déficit de atención sanitaria que padece.

Digitalización. Más allá de la aportación de los avances tecnológicos a la productividad de las empresas, Espelosín dirige la mirada hacia la digitalización y sus consecuencias como un reto al constatar cómo las máquinas están sustituyendo a las personas en el desempeño de ciertas tareas. «¿Tiene la tecnología que pagar el estado de Bienestar?», se pregunta. Esto está afectando a todos los sectores y abunda en el debate de si los robots (es decir, sus dueños) tienen que pagar impuestos.

Deflación. La inflación negativa es otro de los grandes desafíos que tenemos en 2021, afirma el analista de Abante, que sin embargo considera que existe una inflación real en activos financieros y activos inmobiliarios. Las diversidad de las políticas monetarias en marcha, apunta, influyen mucho en este escenario de precios bajos. «Es importante la tendencia de los salarios para determinar a la velocidad que saldremos de la situación de deflación, que puede ser muy compleja sin descartar que empiece una inflación por reducción de oferta en materias primas que lleve a una ‘stagflación’», señala Espelosín.

Descompensación. El factor trabajo está generando una descompensación en el valor de las diferentes divisas, indica el experto. «La vivencia en un mundo de expansión monetaria ilimitado basado en nuevos postulados a la derecha de Keynes puede no hacer ver claro la existencia de otras formas de dinero y la necesidad de tenerlo, pero se ve muy claro en aquellos países que no gozan de ‘fiat currency’ (moneda fiduciaria) y donde los postulados de la MMT (teoría monetaria moderna, por sus siglas en inglés) son imposibles de aplicar dados los sistemas políticos de esos países alejados de la democracia», señala.

Oro y petróleo. En su visión general ante 2021, Alberto Espelosín realiza consideraciones concretas sobre el petróleo y el oro. «La importante bajada de demanda de crudo durante la pandemia y la incertidumbre de cuándo se recuperarán niveles normales, junto el relato ESG (Environmental, social and governance: ‘factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo’) cada vez más en contra de combustibles fósiles, ha hecho que el relativo oro vs. petróleo pueda ser interesante ahora hacia el crudo», apunta. «El oro, nuestro ‘cisne amarillo’, ha cumplido un papel excelente en la función refugio, especialmente cuando se está perpetuando la devastación silenciosa del dinero, al igual que otros activos reales como el inmobiliario y las infraestructuras de calidad que han sido refugio».

Etiquetas
Comentarios