Despliega el menú
Economía

Heraldo Joven

Aragón: planes de vida postergados por la pandemia

Los jóvenes son conscientes de que su futuro ya de por sí complicado se agrava más con la crisis económica derivada de la sanitaria. Piden programas que favorezcan la estabilidad en la contratación para poder independizarse

Jóvenes universitario hablan de empleo y futuro en la sede de la Universidad de Zaragoza
e izqda. a dcha., Natalia Bernal, estudiante de Biotecnología; Rubén Mateo, de Relaciones Laborales; Andrés Baselga, de Economía (sentado); Sonia Herrero, de Relaciones Laborales; Teresa Sancho, de Físicas; Sergio Guillén, de Periodismo; y Luna Mazas; de Biotecnología, en Universia, servicio de Orientación y Empleo de la Universidad de Zaragoza
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

Tendrán trabajo, pero conseguirlo costará más. Es lo que piensan estos jóvenes universitarios a los que la pandemia les ha restado prácticas, les ha obligado a interrumpir ‘Erasmus’, les ha limitado la movilidad y les ha hecho ver el futuro laboral aún con mayor incertidumbre. "Vienen unos años duros. Habrá menos trabajo para los jóvenes. Ya era difícil antes que te hicieran un contrato fijo así que ahora más cuando las empresas tienen a sus propios trabajadores en ERTE", asegura Teresa Sancho, estudiantes de Físicas, ya en cuarto, que tuvo que volverse a toda prisa de Estrasburgo, donde tenía "unas prometedoras prácticas" que le cancelaron por el coronavirus y que la obligaron a realizar todos los exámenes ‘online’.

"Va a haber un estrechamiento del mercado laboral. Salvo que en los fondos de reconstrucción ‘Next generation’ de la UE se destine un programa específico a la mayor contratación estable de los jóvenes, no se reducirá el desempleo, agudizado por la pandemia" reconoce Nieves García Casarejos, directora del servicio de orientación y empleo de la Universidad de Zaragoza. "Ya lo estamos viendo. Se han hecho muchas menos prácticas. En las empresas, o estaban en teletrabajo y no podían coger a los jóvenes, o tenían a sus propios empleados y tutores en ERTE. Ha sido un año difícil", afirma. "Digamos que los planes de vida que pueda hacerse cualquier joven, de independizarse y construirse un hogar, si ya eran misión imposible antes de la pandemia por la poca estabilidad en el empleo, ahora va a ser aún peor salvo que haya un apoyo decidido a fomentar el empleo de calidad en este colectivo", subraya Elena Pérez, secretaria de Juventud, Mujer e Igualdad de CC. OO. Aragón. "Para alejarse de la precariedad, muchos optaban por marcharse fuera, pero ahora con la pandemia esa vía tampoco la tienen", reconoce. Según un informe reciente realizado por este sindicato, "en un año se han perdido 8.300 asalariados menores de 30 años, un 11,64% frente al 5,19% de retroceso que se ha dado entre los asalariados adultos. Es evidente que la crisis está castigando con más dureza a la juventud con el doble de empleo destruido", asegura.

"A los jóvenes se nos va a complicar la vida. Va a costar un par de años volver a los niveles anteriores a la pandemia", admite Andrés Baselga, estudiante de Economía, que está ya ultimando el trabajo de fin de carrera para febrero y que tuvo que volverse también de Milán donde estaba de ‘Erasmus’ por la covid-19. "A la hora de contratar las empresas se lo piensan mucho. Hice hasta seis entrevistas para que al final me dijeran que no, que no les resultaba rentable formar a una persona en teletrabajo sin saber cómo se integraba realmente en el equipo".

"Los años van pasando y quiero tener algo, así que voy a prepararme una oposición. Me siento afortunada por estar trabajando temporalmente"

"Compagino los estudios con trabajos dando clases o de monitor de extraescolares para tener algún ingreso", explica Sergio Guillén, estudiante de tercero dePeriodismo. "Las prácticas son la mejor forma de que alguna empresa se interese por ti, pero va a ir todo más lento, incluido que te contraten y para los jóvenes va a ser como un comenzar de nuevo", afirma Rubén Mateo, que está en cuarto de Relaciones Laborales y Recursos Humanos.

"Lo que espero de la pandemia es que le metan un chute de dinero a la ciencia y a la investigación, que se den cuenta en España de que es esencial", dice Natalia Bernal, que está en cuarto de Biotecnología después de haber trabajado cinco años de investigadora en dos empresas del sector. Asimismo, pide para los jóvenes estabilidad laboral.

"Las empresas ya antes de la pandemia abusaban de la temporalidad y no solo aplicada a la gente joven", critica Sonia Herrero, estudiante de Relaciones Laborales y Recursos Humanos, que solía trabajar otros años de dependienta para cubrir vacaciones de verano y campañas de Navidad en Zaragoza. "Ahora ni siquiera me ofrecerían eso", dice. De momento piensa complementar su formación con un máster para sacarse el doctorado en Economía. Confía en que le den una beca "para no tener que salir de momento al mercado laboral".

Para Luna Mazas -graduada en Biotecnología y a punto de comenzar un máster en Biología Molecular y Celular - la mejor lección que podría sacarse de esta pandemia es que "beneficiase al mundo científico y la sociedad valorase más la investigación". A su juicio, todas las empresas tendrían que ofrece becas todos los años para recién titulados, como está haciendo Certest Biotec. En cuanto a sus perspectivas, va a empezar con prácticas en Exopol, de diagnóstico veterinario, y espera que sean un paso más hacia la inserción laboral.

Futuro de jóvenes aragoneses lastrado por la pandemia
De izquierda a derecha las estudiantes de Turismo Catalina Royo, Marina Yagües y Celia Aguilar Amat junto a la responsable de Juventud y Movimientos sociales de UGT Aragón, Medea Gracia Hernández, en la sede de la federación de Servicios del sindicato.
Oliver Duch

Limitados a la hora de elegir

De una manera u otra la pandemia ha representado un freno para todos. "A mi me ha paralizado la vida" reconoce Catalina Royo, de 24 años, que acaba de terminar un grado superior en gestión de alojamientos turísticos. Cuando empezó todo en marzo, recuerda, le tocaba hacer prácticas de dos meses y medio en un establecimiento hotelero y tuvo que retrasarlas hasta septiembre ya que muchos estaban cerrados. Al final, sí las hizo en el hotel Zentral AVE, del 1 de octubre al 30 de noviembre, aunque con el hotel no funcionando al cien por cien como le habría gustado. Quería haber acabado en marzo, haber hecho esas prácticas, que la hubieran cogido y estar ya trabajando. Sin embargo, todo ha sido diferente. 

"Los ahorros se han ido gastando" y ojalá, dice, encuentre "algún contrato temporal". En el Pirineo tenía depositadas sus esperanzas pero al no haber habido campaña de nieve tampoco ha podido ser. Natural de Jaén, se vino a Zaragoza a estudiar y para pagarse los estudios ha trabajado de camarera. Confiada en que cuando empiece a echar currículum la llamen de algún lado, reconoce que el "panorama está muy complicado. Si antes había precariedad, ahora más", afirma.

Celia Aguilar Amat, de 26 años, que había ido compaginando sus estudios con el trabajo en hoteles de Ibiza y Marbella este verano, tampoco ha podido trabajar. Después de echar bastantes currículum, explica, la han llamado para una tienda de ropa. Es temporal, precisa, y se lo pospusieron un mes ya que iba a empezar en noviembre, pero por las restricciones en las tiendas se lo retrasaron a diciembre. Asegura sentirse afortunada por estar trabajando y poder ahorrar algo. Por ahora vive en casa de sus padres y quiere prepararse una oposición para ser profesora en hostelería y turismo: "Han salido muy pocas plazas, pero voy a presentarme. Los años van pasando y quiero tener algo". Lo peor de la pandemia, añade, es que "los jóvenes estamos superlimitados". No hay libertad de elección ninguna, afirma. "Coges lo que te sale porque no tienes otra cosa y es muy frustrante". Prefiere pensar que cuando se extienda la vacuna empezarán a abrir todos los negocios, pero "no van a poder contratar o tirarán de la gente que tengan en ERTE o de indefinidos y los jóvenes nos vamos a quedar en el limbo", critica.

"Las prácticas son la mejor forma de que alguna empresa se interese por ti, pero va a ir todo más lento. Va a ser como un comenzar de nuevo"

Marina Yagües, de 26 años y estudiante de Turismo, asegura que no se había planteado opositar pero que no ve muchas más opciones, así que va a prepararse para las que saldrán en junio y se presentará en Canarias donde parece que sale alguna plaza más. Gracias a los máster que ha realizado en dirección hotelera y del profesorado, "el año no ha pasado en blanco: lo peor es quedarte en casa sin hacer nada", indica, y si no aprueba la oposición confía en que el sector turístico remonte. "La gente tiene muchas ganas de viajar y la próxima temporada creo que se va a viajar y buscarán gente para 2021; no tanta como antes, cuando podías incluso elegir, pero poco a poco todo ira volviendo a su cauce", dice esta joven.

Medea Gracia Hernández, responsable de Juventud y Movimientos sociales en UGT Aragón, considera que los jóvenes son los grandes paganos de esta crisis ya que lo que hicieron muchas empresas al inicio de la pandemia es quitarse a los temporales. Si se miran los datos de la EPA, indica, "son los que más sufren el desempleo y los peor pagados: un 29% de los menores de 35 años cobra en España salarios por debajo de los 1.000 euros, es decir, son trabajadores pobres en situación de vulnerabilidad", denuncia.

Apúntate a la newsletter de economía y tendrás cada semana las últimas noticias del sector, claves y recomendaciones de expertos.

Etiquetas
Comentarios