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Economía

La covid apuntilla unas líneas de modesta rentabilidad en Teruel

Las compañías de transporte de viajeros se asfixian. A la despoblación se añade ahora una menor movilidad.

Unos pocos viajeros se apean en Teruel de un autobús procedente de Zaragoza.
Unos pocos viajeros se apean en Teruel de un autobús procedente de Zaragoza.
Antonio García/bykofoto

Las restricciones a la movilidad derivadas de la pandemia han sido la gota que ha colmado el vaso para las empresas de transporte regular de viajeros que operan en la provincia de Teruel, históricamente con una modesta rentabilidad debido al envejecimiento poblacional, a la baja densidad de habitantes y a la dispersión geográfica del territorio.

"La venta de billetes ha caído en un 90%, estamos prácticamente parados", lamenta Miguel Navarro, gerente de Transportes Navarro, cuyos autobuses unen Teruel con los pueblos de las sierras de Albarracín y Javalambre. En su opinión, el sector está siendo uno de los grandes olvidados en esta crisis del coronavirus, pues los empresarios aún no han recibido ayudas oficiales que les permitan mantenerse a flote en un momento tan complicado. Las pérdidas constantes ante la falta de viajeros desde que llegara el coronavirus han reducido a la mitad la plantilla de trabajadores de la empresa.

Para José Ignacio Jiménez, gerente de la compañía de autobuses que comunica Zaragoza con Teruel, Valencia, Alicante y Murcia, en la provincia de Teruel ha habido «un cúmulo de circunstancias» que han dado "justo en la diana al sector de la movilidad". "Solo saldremos adelante rezando, trabajando mucho, manteniendo intacta la voluntad de prestar servicio a los ciudadanos y recibiendo ayudas", vaticina.

Jiménez, que ha reducido a la cuarta parte los servicios diarios entre Teruel y Zaragoza debido a la pandemia, echa en falta "decisiones ágiles por parte de las Administraciones para conceder ayudas de manera automática en situaciones de emergencia, porque el agujero económico es cada vez mayor". "Si no conseguimos liquidez –subraya–, lo vamos a pasar muy mal, porque los gastos e inversiones siguen siendo los mismos".

El antiguo gerente de IRB –la empresa concesionaria de la línea Teruel-Madrid, inmersa ahora en un concurso de acreedores–, David López, teme que las circunstancias de la pandemia generen muchos despidos en el sector y lleven a muchas compañías al cierre. "Las ayudas no terminan de llegar; a este paso, moriremos en la orilla, cuando ya falta poco para pasar página". López destaca la importancia del transporte regular de viajeros en una provincia como Teruel, con un alto porcentaje de jubilados, muchos de los cuales no tienen otro medio de desplazarse que el autobús. A ello se añade que Teruel es la única capital provincial sin conexión ferroviaria con Madrid.

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