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Preacuerdo en Alumalsa con 180 despidos

Dirección y sindicatos pactan un texto sobre el que se pronunciará la plantilla este viernes.

Trabajadores de Alumalsa protestan ante las Cortes de Aragón, este jueves.
Trabajadores de Alumalsa protestan ante las Cortes de Aragón, este jueves.
José Miguel Marco

La dirección y el comité de empresa de Alumalsa han firmado este jueves un preacuerdo sobre la situación laboral de la compañía que incluye el despido de 180 trabajadores –50 menos que los anunciados en un primer momento– y recoge que los afectados por esta medida perciban una indemnización de 33 días por año de servicio, a los que se suman 3 días más como ‘medallas’ del convenio, según la firma. Las dos partes han valorado la importancia de pactar un texto que permite reducir el impacto de esta crisis respecto a lo estipulado por la filial zaragozana del grupo Linamar en un inicio, pero se han mostrado prudentes a la espera de que la plantilla vote este viernes si la refrenda.

Después de cerca de 11 horas de diálogo, los representantes de Alumalsa y de los sindicatos consiguieron acercar posturas la madrugada de este jueves con la oferta de reducción de los despidos de 230 a 180, si bien no se firmó el acta de preacuerdo –que permitirá poner fin a la huelga convocada por el comité si la plantilla lo acepta, aunque la CNT tiene otra en marcha– hasta las 11 de la mañana. Por la tarde, dirigentes de los sindicatos del órgano de representación de los trabajadores del comité han explicado las condiciones negociadas con la dirección.

De los 180 empleados afectados por el expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción, los 9 que tienen más de 60 años saldrán por prejubilación con 80% del salario. Además, otros 41 se irán a un expediente temporal (ERTE), ya que trabajarán cuando Linamar traslade la producción de algunas piezas de una planta que tiene en México a Zaragoza.

Detrás del recorte de empleo de Alumalsa está la pérdida de dos importantes contratos de suministro de piezas a dos plantas del grupo Borg Warner, proveedor de componentes para la industria de la automoción, ubicadas en Alemania y Polonia. La compañía también atribuye la decisión a la crisis causada por la covid-19 y  a la "finalización acelerada" de algunos modelos de motores diésel que fabricaba.

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