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Economía

Leopoldo Abadía: "El peligro está en que los que nos gobiernan hagan tantas tonterías"

Abadía (Zaragoza, 1933) acaba de publicar el libro ‘Sonriendo bajo la crisis’, en Espasa, en el que aporta claves para dar confianza a un mundo angustiado.

El profesor y escritor aragonés Leopoldo Abadía, que en septiembre pasado cumplió 87 años.
El profesor y escritor aragonés Leopoldo Abadía, que en septiembre pasado cumplió 87 años.
Abbeycom

Desde que debutó en el mundo de las letras en 2008 con ‘La crisis Ninja’ va ya por su libro número doce. ¡Uno por año! Eso es cogerle gusto a la escritura.

Empecé a los 75 años. Es una vocación muy tardía.

Comenta que su momento más divertido fue cuando ese 2008 pasó de ser una persona normal a una conocida.

Me cambió la vida absolutamente cuando escribí aquel libro sobre la crisis y se me escapó de las manos. Estoy muy contento.

Y vamos de crisis en crisis. La última, la del coronavirus.

La próxima ya no me cogerá porque tengo 87 años.

Habla de ‘cambiazo’, que los cambios han sido de tal naturaleza y tan rápidos que a muchos les ha cogido con el pie cambiado.

Amigos míos empezaban a decir que había otra crisis y se me ocurrió pensar en lo que está pasando. Hice una lista de cosas y me salieron 38. Por ejemplo, la deuda global, las redes sociales, la demografía, los ‘millennials’, el empoderamiento de la mujer, el cambio climático, las ‘fake news’… Esto ha sido un cambio brutal y el que no se entere está en el siglo XV.

En su nuevo libro, ‘Sonriendo bajo la crisis’, nos propone que seamos unos Gene Kelly con la que cae. ¿Eso cómo se hace?

Estamos en una posición muy buena con los 140.000 millones que nos tienen que llegar de la UE si no hacemos el tonto. El otro día la ministra Calvo dijo que se va a gastar 750.000 euros en abrir las fosas de la Guerra Civil. Luego llega otro y dice ‘ahora hay que ver si queremos que haya rey o república’. ¡Que no toca ahora! El peligro está en que los que nos gobiernan hagan tantas tonterías; que ya las están haciendo. Europa está fabricando dinero y está esperando a que le presentemos proyectos para financiarnos. Nunca en la vida nos habían dado tanto dinero.

¿Es realista la promesa de Pedro Sánchez de crear 800.000 empleos en tres años gracias al fondo de reconstrucción europeo?

No, porque él no puede crear ni uno. Lo que sí puede hacer es favorecer a las empresas para que se creen empleos. En estos momentos, mezclado con la pandemia, eso es muy difícil. Sánchez lo que tiene que decir es: ‘si me porto bien, no hago el tonto y me dan dinero de Europa, procuraré que llegue a las empresas bien y que ellas puedan crear puestos de trabajo’.

¿Cómo valora la gestión del Gobierno en esta crisis sanitaria?

Hace lo que puede. Lo que me preocupa es que mezclen la política.

En su libro subraya lo normal como algo «extraordinario». Entre una larga lista de lo que considera normal figura el tener presente que los políticos electos son nuestros empleados.

Siempre. Pedro Sánchez es un empleado mío. Todos son empleados míos y a ellos se les olvida muchísimo. Lo que pasa es que yo tengo que elegir a empleados buenos, muy competentes y buenas personas. Repasas los ministros que tenemos ahora y no dudo de que son todos buenas personas; pero digo: ¿son competentes? Algunos no. Además, me tengo que fiar de todos ellos. En el Gobierno hay un ministro que sobre un caso concreto dio seis versiones seguidas. Le ha patinado el embrague.

¿Qué lecciones se pueden sacar de la pandemia?

Hay lecciones muy claras. Primero, no estar pensando qué haría yo si no hubiera pandemia. Segundo, ayudar a los demás. Hay gente que lo está pasando muy mal.

A pesar de vivir desde hace 60 años fuera de Aragón tiene muy presentes sus raíces, la Virgen del Pilar, su Real Zaragoza...

Sí. He vuelto a las raíces. Aragón es mi patria, dentro de la otra patria que es España. La prueba está en la cantidad de lloros que me pego cuando escucho jotas, cosa que no me había pasado nunca. El Día del Pilar le mandé a la Virgen un par de ramos de rosas virtuales y con mensaje.

Oiga, ¿no estará trabajado en un próximo libro?

Sí, pero no te digo de qué va (ríe).

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