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Economía

La AIReF considera modestos y temporales los efectos de incentivar el empleo

La AIReF ha publicado este miércoles su estudio sobre los incentivos a la contratación, que forma parte de la evaluación del gasto público que está llevando a cabo y con la que ya ha analizado el gasto hospitalario o los beneficios fiscales, entre otros.

El presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), José Luis Escrivá.
El presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), José Luis Escrivá.
EFE

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha advertido este miércoles de que los efectos positivos derivados de los incentivos al empleo son "modestos" y temporales, ya que tienden a desaparecer una vez que terminan las bonificaciones.

La AIReF ha publicado este miércoles su estudio sobre los incentivos a la contratación, que forma parte de la evaluación del gasto público que está llevando a cabo y con la que ya ha analizado el gasto hospitalario o los beneficios fiscales, entre otros.

Los incentivos a la contratación suponen alrededor del 40 % de las políticas activas de empleo, casi 3.000 millones de euros anuales. En concreto, la AIReF ha analizado el funcionamiento de siete de ellos entre 2012 y 2018, que suponían más de 2.000 millones en este último ejercicio.

La presidenta de la AIReF, Cristina Herrero, ha señalado que en términos generales estos incentivos logran su función, crear o mantener el empleo, aunque ha advertido de que no pueden sustituir las necesarias reformas del mercado laboral.

Para mejorar su eficacia, Herrero ha instado a centrar estos incentivos en momentos concretos -por ejemplo, la actual crisis- y colectivos especialmente vulnerables -como los jóvenes-, así como enlazarlos con el resto de políticas activas de empleo a través de la formación.

Otras propuestas son simplificar los incentivos, armonizar los requisitos, mejorar la colaboración entre instituciones o garantizar su evaluación.

Propuestas específicas

Según el estudio de la AIReF, la tarifa plana de autónomos puesta en marcha en 2013 logró incentivar notablemente el trabajo por cuenta propia entre los jóvenes -el primer colectivo beneficiado-, aunque sobre todo entre quienes llevaban menos de un mes en paro y tenían un nivel de formación medio o alto.

En un primer momento, también logró aumentar la probabilidad de mantener la actividad entre los autónomos, aunque este efecto tendió a desaparecer a medida que las cuotas dejaban de estar bonificadas.

La AIReF defiende la conveniencia de avanzar hacia un sistema en el que los autónomos coticen por ingresos reales y apoyar su supervivencia, aunque se muestra favorable a mantener la tarifa plana hasta que esto ocurra.

También los incentivos a la conversión de contratos temporales en indefinidos fomentaron esta transición, aunque estaba limitada a contratos de formación y tuvo mayor éxito entre los que tenían más de dos años de duración.

La propuesta de la AIReF en este sentido pasa por mejorar los contratos de aprendizaje, impulsando su componente formativo y eliminando el límite de edad con el objetivo de que puedan acceder otros colectivos, como parados de larga duración o trabajadores con necesidad de recualificación.

El extinto contrato de apoyo a emprendedores solo logró un pequeño efecto en la creación de empleo, que además no benefició a los colectivos más vulnerables como mayores de 45 años o trabajadores de baja cualificación, y su impacto en el mantenimiento del empleo se limitó al periodo bonificado.

Por lo que respecta a los incentivos a la contratación de personas con discapacidad, la AIReF no obtiene resultados sobre su efecto en la contratación aunque sí certifica que mejora el mantenimiento del empleo.

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