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Economía

EMPLEO

La pandemia deja sin ingresos a tres de cada cuatro trabajadores que cobran en negro

Cáritas denuncia que la crisis ha incrementado un 30% la pobreza severa, un millón de personas que se han quedado fuera del sistema de ayudas. 

La oficina del Inaem de la calle de Santander, en Zaragoza.
La oficina del Inaem de la calle de Santander, en Zaragoza.
Heraldo

Subsistir. Este es el reto para miles, millones de personas que transitan en la economía sumergida. Se trata del colectivo más golpeado por esta crisis que, una vez más, no ha sido igual para todos. Ellos, los más vulnerables, son los que han visto de manera más rápida e intensa cómo sus condiciones de vida empeoraban hasta el punto de no tener ni para comer. Ellos son los grandes olvidados en esta emergencia sanitaria, ya que las ayudas desplegadas por el Gobierno no les llegan.

El coronavirus ha dejado prácticamente sin ingresos a tres de cada cuatro trabajadores en b, concretamente al 73%, según estimaciones recientes de Cáritas Barcelona. En junio pasado un informe de la Fundación Foessa -dependiente de Cáritas- ya alertaba de que los ingresos de los hogares procedentes del empleo informal se habían desplomado un 70%. Estos datos corroboran los que ya calculó a finales de abril la OIT: que la pandemia ha supuesto un fuerte golpe a la capacidad de ganar el sustento de casi 1.600 millones de trabajadores de la economía informal a nivel mundial, lo que supone el 76% de este colectivo. Solo en el primer mes de confinamiento habrían perdido un 60% de sus ingresos, porcentaje que en Europa se elevaría hasta el 80%. Y es que para la mayor parte de los que trabajan en negro el confinamiento o la enfermedad suponen un obstáculo insalvable, ya que tienen que salir de sus casas para ganarse la vida.

Ellos no pueden acceder a las prestaciones por ERTE ni a las ayudas a los autónomos ni a la mayor parte de los subsidios puestos en marcha por el Gobierno porque no están dados de alta en la Seguridad Social. Ni siquiera el prometido Ingreso Mínimo Vital les está ayudando, puesto que apenas se ha concedido a 85.000 hogares pese a haber recibido 900.000 solicitudes. Abandonados a su propia suerte y fuera del sistema, dependen básicamente de lo que ganan en el mismo día y de las ayudas que se les brinda desde diversas ONG. Por ello, desde Cáritas informan que las necesidades se han incrementado en un 239% y el desempleo se ha incrementado en un 20% entre las personas más vulnerables, con lo que la tasa de paro en este colectivo escala hasta el 73%. "Por cada millón de empleos que se destruyen en a, unos 250.000 se destruyen en b", sostiene Dessirée García, responsable de formación laboral de Cáritas Barcelona.

Trabajadoras del hogar, cuidadores, manteros, temporeros, albañiles, manitas a domicilio, empleados de hostelería. son algunos de los perfiles que subsisten en lo que se conoce como la economía sumergida, en la que predominan las mujeres jóvenes y los inmigrantes sin papeles. Pero ¿cuántos pueden ser en España? Si la OIT estima que a escala mundial hay más de 2.000 millones de personas trabajando en la economía informal, no hay cálculos oficiales de cuántos puede haber aquí. Pero sí algunas estimaciones. Según un informe de Funcas, podría haber entre dos y tres millones de empleos en b, aunque esto no implica que todos trabajen en negro a tiempo completo, sino que en muchos casos sería un porcentaje de su jornada laboral. Es decir, están dados de alta por un número determinado de horas, pero pueden trabajar muchas más y reciben un 'extra' por ello que escapa de los ojos del fisco. Asempleo, la patronal de las agencias de trabajo temporal, eleva a más de cuatro millones los empleos que podrían estar bajo la sombra de la economía sumergida, lo que equivaldría al 9% de toda la población o el 18% de la población activa.

Y es que España tiene una de las cifras más altas de Europa en economía sumergida, equivalente a cerca del 25% del PIB (unos 250.000 millones), explica José María Mollinedo, portavoz del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda. Esto supone que se deja de recaudar hasta 80.000 millones al año por evasión fiscal.

Esta nueva crisis se produce en un contexto laboral donde un alto número de hogares ya vivían al día, tenían grandes problemas o directamente no podían hacer frente a gastos imprevistos y presentaban también especiales dificultades para hacer frente a los gastos de sus viviendas. Unos seis millones de personas en España, que, como estiman los estudios de la Fundación Foessa, integran la "sociedad insegura" y están más expuestos a caer en la exclusión social.

Cáritas advierte de que, "ante el tsunami de la pandemia y el parón económico, es poco realista pensar que las rentas de muchos de los hogares que se han quedado sin ingresos y que reciben una protección muy limitada del sistema de prestaciones sociales remonten pronto al alza". La organización denuncia que las condiciones de pobreza severa (ingresos de menos de 370 euros para una persona y menos de 776 euros para dos adultos y dos menores de edad) se han incrementado un 30% a causa de la covid-19 y golpea en estos momentos a un millón de personas.

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