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De la cartilla a la oficina: los cambios que llegan con la fusión de CaixaBank y Bankia

No todas las condiciones de los 20 millones de clientes serán las mismas, sobre todo en el día a día, aunque las hipotecarias sí que se mantienen.

Caixabank en Zaragoza.
Caixabank en Zaragoza.
Oliver Duch

La primera pregunta que se hicieron los millones de clientes que tienen CaixaBank y Bankia cuando se enteraron del anuncio de integración de ambas entidades fue qué iba a ocurrir con los productos contratados en cada uno de esos bancos. Hacía ya casi una década que el sistema bancario español no vivía una integración de estas dimensiones, cuyas decisiones arrastrarán a los casi 20 millones de usuarios que, bien de forma exclusiva o compartida, tienen entre ambas corporaciones. Las hipotecas, la cuenta de ahorro o las tarjetas son los elementos que definirán el futuro de esta concentración.

Desde la organización Adicae consideran que esta operación es el mejor momento para "verse acompañados de avances en los derechos de los consumidores". Su presidente, Manuel Pardos, cree necesario que "se reparen los múltiples abusos y fraudes a los consumidores por parte de la banca española (preferentes, suelo, 'revolving', gastos e IRPH) que continúan sin solución". El de los conflictos es uno de los flecos a los que tendrán que enfrentarse los clientes cuando ambas entidades culminen un proceso que, si se repite en otras financieras, también afectará a otros millones de usuarios.

Número de cuenta. La integración de estas dos entidades financieras implica en una parte de la numeración de las cuentas corrientes de los clientes. La mayor parte de los dígitos seguirán vigentes, pero no ocurrirá lo mismo con los dos primeros que forman parte del denominado IBAN (una identificación de ámbito o internacional cada vez más requerida por las entidades para identificar una cuenta). En cualquier caso, las domiciliaciones asignadas a una cuenta concreta (luz, agua, gas, ingresos como la nómina, cuotas, impuestos, etc.) se transfieren automáticamente de una cuenta a otra cuando ambas entidades estén integradas sin que el cliente tenga que realizar ninguna gestión.

Hipotecas y créditos. La banca cuenta con una serie de productos 'inamovibles'. Esto es, que ni la entidad ni los clientes pueden modificar al menos de forma unilateral. Son, por ejemplo, los contratos indefinidos de las hipotecas, el principal producto financiero con el que cuenta una familia a lo largo de toda su vida. Los préstamos sobre vivienda se encuentran registrados ante notario y, por tanto, no sufrirán modificaciones independientemente de que CaixaBank absorba Bankia, como está previsto. Las condiciones de esas hipotecas se mantendrán en todos sus términos relativos a tipos de interés, plazos, vinculaciones y cualquier otra característica. Lo mismo ocurre con los créditos personales, también consentidos por ambas partes desde su firma. Se mantienen los compromisos del cliente para pagarlos y los del banco para seguir aplicando los mismos términos financieros.

Ahorros. Nada cambiará tampoco en los mínimos tipos de interés que los bancos, en general, y CaixaBank y Bankia en este caso, abonan a sus clientes en concepto de remuneración de los depósitos o cuentas corrientes. Con unos intereses oficiales en negativo, y ahondando en su caída tras la crisis del coronavirus, la política de pagos apenas cambiará. Eso sí, cuando la nueva entidad decida modificar esas condiciones, lo podrá hacer libremente al ser un producto de duración determinada: habitualmente se renuevan automáticamente cada año. En el caso de que el nuevo banco modifique ese producto deberá comunicárselo previamente al cliente afectado. Por otra parte, sí cambia la protección de los ahorros: hasta ahora la garantía del Fondo de Depósitos cubre los primeros 100.000 euros por titular y cuenta. Al unir dos bancos, si un cliente dispone de unos ahorros superiores a esa cuantía entre ambas firmas, sobrepasará la garantía, por lo que es recomendable diversificar ese dinero entre otras entidades para no superar el límite del FGD.

Tarjetas, seguros y fondos. El nuevo banco podrá modificar las condiciones de productos como las tarjetas de débito y crédito, los seguros o los fondos y planes de pensiones (cuotas, comisiones o tipos de interés, en su caso), advirtiéndolo previamente al titular. En el caso del uso de los cajeros automáticos tanto CaixaBank como Bankia comparten la red Servired, por lo que la integración, en este caso, puede ser positiva para los usuarios a la hora de utilizar estos terminales.

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