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Banco Santander pierde 10.798 millones por el ajuste contable provocado por el coronavirus

La entidad asume que cerrará el año con un resultado neto negativo tras ese deterioro y registrará las primeras pérdidas de su historia, pero anuncia el pago de un dividendo en acciones.

Ana Botín, presidenta del Banco Santander.
Ana Botín, presidenta del Banco Santander.
Efe

Banco Santander ha cerrado el semestre con las primeras pérdidas de su historia. La crisis del coronavirus le ha obligado a minimizar la valoración de su actividad en varios países en los que opera al verse reducidas las expectativas sobre el crecimiento en esos territorios, como Reino Unido, Estados Unidos y Polonia. Se trata de una operación contable que, junto a la actualización también realizada de los créditos fiscales - los DTA, pérdidas que se pueden compensar en los siguientes ejercicios ante Hacienda-, ha arrojado unos 'números rojos' de 10.798 millones de euros. Sus acciones cayeron este miércoles un 4,7% en la Bolsa.

Es la primera vez que el Santander liquida un trimestre en negativo, ya que ni siquiera a mediados de 2011, en el peor momento de la anterior crisis, llegó a obtener pérdidas, a pesar del desplome del resultado. Sin tener en cuenta este ajuste contable, la entidad presidida por Ana Botín habría alcanzado unas ganancias de 1.908 millones. En cualquier caso serían un 48% inferiores al de hace un año, motivado sobre todo por unas provisiones que han superado los 7.000 millones para hacer frente a los efectos de la pandemia en forma de un incremento previsto de la morosidad, actualmente en el 6,5% en España, y un 3,2% a nivel global.

"Habrá pérdidas contables"

Tras esta operación, el banco asume que cerrará el año con un resultado neto en negativo. «Habrá pérdidas contables», indicaba este miércoles el consejero delegado, José Antonio Álvarez en la rueda de prensa de presentación de las cuentas. Sin embargo, el ejecutivo ha recordado que «en términos recurrentes generaremos resultados» a lo largo del ejercicio y que el beneficio operativo, el que marca la actividad del negocio sin costes o ajustes extraordinarios como el del fondo de comercio, terminará «en positivo».

El grupo ha explicado que «aunque el beneficio atribuido se ha visto afectado por la actualización contable sin efecto en caja del valor del fondo de comercio y de los DTA debido al impacto de la pandemia en las previsiones económicas, esta revisión no afecta a la fortaleza de nuestro balance. La depreciación, basada en el impacto sobre las previsiones económicas, está cuantificada en 12.600 millones de los que 10.100 corresponden al fondo de comercio y otros 2.500 millones a los DTA. De todas esas cantidades, a Reino Unido corresponden 6.101 millones, a EE UU unos 2.330 millones, a Polonia 1.200 millones y a la filial Santander Consumer, 477 millones.

Este deterioro «no tiene efecto en caja ni impacto en la liquidez, el riesgo de crédito ni el capital CET1», según la firma. Y «no cambia la importancia estratégica de los mercados ni de los negocios del grupo», apuntan desde la corporación. Ya en septiembre del año pasado, Santander realizó otro ajuste de su fondo de comercio (el valor intangible de los activos con los que cuenta una empresa) por el negocio que tiene en Reino Unido de 1.500 millones, por los efectos del 'brexit'.

Diez céntimos por acción

A pesar de estos números, la entidad ha decidido remunerar a sus accionistas a través de un 'scrip dividend' (reparto de acciones en acciones), opción que no veta el BCE. El supervisor europeo ha recomendado que no se repartan dividendos en metálico hasta finales de año. Santander pagará 0,1 euros por título a sus accionistas con acciones este año y reservará en su capital seis puntos básicos de capital para hacer un pago en 'cash' cuando lo permita Fráncfort.

José Antonio Álvarez ha defendido esta medida al indicar que siguen las recomendaciones del supervisor al no abonarlo en efectivo. «Si no se puede pagar dividendo, lo que ocurre es que nuestro coste de capital sube y esa subida hace que nuestras cotizaciones bajen», se ha justificado el consejero delegado.

Aunque la pandemia ha afectado a la actividad, la entidad afirma que se mantiene un buen resultado ordinario (el del día a día del negocio puramente bancario) gracias a los ingresos de clientes, una reducción de costes por encima de lo esperado, una sólida calidad crediticia y la generación orgánica de capital.

Álvarez ha descartado que la entidad vaya a protagonizar algún proceso de integración con otro banco. «No estamos en eso ahora», ha apuntado. «Queremos gestionar los negocios que tenemos y transformarlos. Y lo haremos usando nuestra escala y usando las posibilidades de transformación e integración regional que tenemos», ha indicado.

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