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Economía

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Venta de pisos en Zaragoza: "A la terraza no le dábamos tanta importancia y ahora ha sido decisiva"

Los primeros compradores tras el confinamiento buscan viviendas con más espacios flexibles, para teletrabajar y estudiar, y ganan atractivo zonas del extrarradio con servicios. 

Piso con patio interior en Zaragoza.
Piso con patio interior en Zaragoza.
Guillermo Mestre

Iván Fabón, de 30 años, y Estefanía Ventura, de 28, miran piso en el centro de Zaragoza para comenzar una vida juntos. La zona la tenían clara, en el entorno de San Vicente de Paúl donde vivían de alquiler y él trabaja, pero tras el confinamiento por la crisis sanitaria provocada por la covid-19, a la ubicación se ha unido otro requisito: que tuviera terraza.

"A la terraza no le dábamos tanta importancia pero ahora ha sido decisiva", reconoce Estefanía, dentro de la vivienda que más les ha convencido y a la que han acudido este martes con una pareja de arquitectos para que les ayuden a visualizar cómo pueden convertir en un hogar el espacio diáfano de 50 metros cuadrados que hay ahora y los 17 de patio interior, más trastero.

Sus primeros días viviendo juntos han sido los de cuarentena y durante ellos han aprovechado para mirar pisos por internet, una decisión que ya tenían tomada. "Hay muchos ahora, aunque con terraza no tantos. Creo que hay oportunidades si se busca", asegura Iván, al que no le ha frenado la situación económica para seguir adelante con la decisión de comprar. Conoce bien la zona porque regenta el Bar Nolasco en la cercana plaza con el mismo nombre. Aunque todavía no ha reabierto, precisamente porque no tiene mucha terraza en el bar y "con un 50% del aforo no me compensa" -dice-, confía en que sus perspectivas son buenas por la afluencia que se está viendo en otras cafeterías y porque este año en verano  "la gente se quedará más Zaragoza a gastar".

Primeras visitas a pisos

El requisito de la terraza se repite en muchos de los interesados en buscar piso que han acudido estas dos últimas semanas a las inmobiliarias, en las que ya se han podido enseñar viviendas, siempre cumpliendo las medidas sanitarias como el uso de mascarillas. El mercado trata de recuperar actividad tras los dos primeros meses del estado de alarma en los que no se pudo vender ningún piso, que va a suponer una caída de las compraventas este año que algunos expertos cifran en el 50%, y pendiente de la evolución de la situación económica.

Ha habido algún potencial comprador que se ha tenido que echar atrás por empeorar su situación económica, pero, de momento, desde el sector afirman que son solo casos puntuales. Lo que más ha generado el confinamiento han sido "ganas de ver pisos", asegura María Llorente, desde Alierta Inmuebles y Gestión, que ha encontrado el piso a la pareja de potenciales compradores.  "Los clientes te decían que se habían sentido asfixiados en sus casas", asegura sobre los días de encierro obligado en los que tener un pequeño balcón ha sido un lujo y el centro de la casi nula vida social.

El cambio de tendencia lo notan también los arquitectos. "Solo paramos los 15 días que pararon las obras", reconocen los que se han acercado a la vivienda de San Vicente de Paúl. Confiesan que ahora afrontan una desescalada con un ritmo de proyectos nuevos muy elevado que tampoco consideran normal. "La gente se ha dado cuenta de que su casa es su vida y necesitan espacios comunes más amplios", cree Carla Stamm, de QS Arquitectos, tras explicar a la joven pareja cómo pueden transformar el patio interior en zona 'chill out'. 

Los espacios que más se demandan son para el estudio y para seguir teletrabajando parte de la jornada en casa. "Se han dado cuenta de que la casa no cumplía con las expectativas y buscan tener una casa más polivalente, iluminada y se presta atención a la ventilación", explica su socio Jaime Quintana. "La peste cambió el urbanismo para siempre y ahora toca que el covid cambie la percepción de la arquitectura", augura.

"La peste cambió el urbanismo para siempre y ahora toca que el covid cambie la percepción de la arquitectura"

Llorente señala que han ganado puntos los áticos, "que en Zaragoza hay muy pocos" y ya eran unos de los más buscados. Junto a la opción de la terraza en el centro también hay quien está dispuesto alejarse para ganar espacio en un adosado y mejoran su atractivo municipios cercanos a Zaragoza como Cuarte de Huerva, que sufrieron más la anterior crisis inmobiliaria. Un unifamiliar en Cuarte puede situarse entre 240.00 y 350.000 euros, calcula. Una vivienda como la de San Vicente de Paúl ronda los 100.000 euros.

Un dormitorio más 

Para quienes su situación económica no ha cambiado y estaban mirando piso "buscan uno más grande, cada uno en la medida de sus posibilidades", añade Carlos Duarte, de Like Inmobiliaria. Así, "la gente que buscaba de dos dormitorios ahora quiere tres para poner un despacho o para que sus hijos estudien separados y otros miran un chalé", afirman. Su primera venta de estas dos semanas también ha sido para una pareja que se independizaba y buscaba un piso de dos dormitorios en la capital. 

Coincide en que el extrarradio, una de las zonas más perjudicadas en la crisis inmobiliaria de 2008, tiene ahora más demanda para unifamiliares y añade a la lista María de Huerva, Movera y Utebo. "Teníamos dos chalets a la venta y se han vendido los dos. Nos contactaron durante el confinamiento", apunta. Y en la capital aumenta la  búsqueda de pisos más grandes y con terraza. "En Zaragoza siempre nos ha gustado asomarnos al balcón, pero ahora se le da más importancia", afirma. 

Llorente explica que en su inmobiliaria también han visto aumentar el número de propietarios interesados en vender pisos en zonas como Valdespartera y Arcosur "porque han visto que no hay servicios suficientes cuando te puedes mover poco. No hay tantos bares, no hay comercio de cercanía, etc.", indica. En estos casos, si es una vivienda de protección hay que respetar el plazo legal de 10 años y vender al precio tasado o máximo que no supone un problema porque afirma que "es el real de mercado ahora", debido a la bajada de precios desde la crisis de 2008. Los precios rondan los 150.000 euros. Aunque en dichas zonas se encuentran también los inmuebles más modernos con mayor presencia de balcones y terrazas.

En cuanto a los precios, tanto de compra como de alquiler,  asegura que siguen en los mismos niveles que antes de la declaración del estado de alarma. "El propietario no tiene visión de bajar", cree por su experiencia, ya que se venía de un momento de estabilización de precios, aunque hay organizaciones de consumidores que empiezan a asegurar que habrá descensos.

Otra de la cuestiones que considera que se prioriza es la eficiencia energética. Se da más importancia a la orientación de la vivienda y que cuente con sistemas de ventilación para renovar el aire, también motivada por la preocupación sanitaria. 

Cambios en la obra nueva

Juan Carlos Bandrés, presidente de la Asociación de constructores y promotores de Zaragoza y de la Confederación de empresarios de la construcción de Aragón, cree que "va a haber cambios que va a haber que ir meditando", pero la promoción está pendiente del nuevo escenario económico para saber cuál va a ser la repercusión de la actual situación, de momento, a la espera de la concesión de licencias urbanísticas. "Se nos dibuja que cuando salgamos de esta crisis sanitaria el mundo será distinto, aunque tampoco totalmente porque el ser humano tiene tendencia a volver a sus rutinas". 

Algún comprador de obra nueva se ha echado atrás por la situación económica, pero se ha cubierto con otro en lista de espera

Asegura que antes de la crisis sanitaria "el sector estaba haciendo los deberes" y había mejorado la calidad de los pisos en aspectos que ahora se demandan como la eficiencia energética, con los modelos basados en los estándares de casa pasiva o 'passiv haus' con consumo casi nulo de energía. 

En el caso de su empresa, la promotora y constructora grupo Lobe, afirma que "siempre hemos apostado por las terrazas, por dimensiones de los espacios adecuados y por la eficiencia energética". En esta nueva etapa siguen teniendo visitas y "seguimos vendiendo", aunque reconoce que han tenido algún comprador que se ha echado atrás por empeorar su situación económica pero también había otros en lista de espera y "se están consiguiendo reservas en estas semanas", asegura. "Estamos escriturando viviendas", asegura.

"El cliente va a valorar mucho más la vivienda, no solo la ubicación, que a veces era un icono y hay varias ubicaciones que pueden encajar", sobre opciones más alejadas del centro.

Desde el sector no se sabe si será una "moda pasajera" alimentada por la necesidad de espacio durante el confinamiento y esperan la evolución de los próximos meses, en una año complejo para el sector que no pierde el optimismo.

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