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Los seguros de decesos están entre los pocos que crecen en el estado de alarma

Las aseguradoras han empezado a notar la caída de pólizas del automóvil, vivienda y vida, mientras los corredores atienden peticiones de asegurados para renegociar las primas.

José Luis Mañero, presidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Zaragoza.
José Luis Mañero, presidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Zaragoza.
Heraldo.es

La paralización de la actividad causada por la crisis sanitaria de la Covid-19 empieza a notarse en el sector de los seguros. La caída en la venta de pisos y el desplome de las matriculaciones de coches (de un 98% en abril) hace que tampoco se contraten seguros para darles cobertura. Entre las pocas pólizas que crecen en volumen en la emergencia sanitaria provocada por la pandemia figuran las de decesos, destinadas a cubrir los gastos de un funeral. El coronavirus ya ha causado 26.920 muertos en España, de ellos, 828 aragoneses.

 "El seguro acompaña a la actividad económica general y, si esta se resiente, el seguro también lo acusa", explican desde la patronal Unespa, que agrupa a 200 aseguradoras, el 98% del colectivo. La facturación del sector cayó un 6,83% en el primer trimestre, hasta los 16.699 millones de euros, incluyendo solo los 15 primeros días del estado de alarma, por lo que no será hasta los próximos meses cuando se pueda conocer el impacto que está teniendo el actual parón.

Los seguros de vida y automóvil han sido los primeros en reflejar la actual crisis con caídas en volumen de primas del 18% y el 0,39%, respectivamente. Según los datos de Unespa, decesos sería uno de los pocos que creció (1,17%) hasta marzo. El cambio ha supuesto que el total del dinero que recogen las aseguradoras "ha dejado de crecer".

La actual situación ha provocado "sobrecostes" en algunos seguros de decesos, reconocen desde Unespa, que destaca los "desafíos operativos que ha tenido que solventar". Respecto al seguro de vida, las compañías afirman que "ha atendido con plena normalidad el pago de indemnizaciones por fallecimiento".

El colectivo de mediadores de seguros considera que ahora  "en vida y decesos ha habido un repunte. El interés ha aumentado exponencialmente", afirma José Luis Mañero, presidente del Colegio de estos profesionales en Zaragoza.

A la espera del "repunte" en los de salud

Los servicios que prestan aseguradoras y mediadores han sido considerados "esenciales" por lo que, pese a la caída de la actividad, los profesionales han seguido en activo durante el estado de alarma, primero utilizando el teletrabajo y esta semana retomando la actividad presencial con la adopción de medias de seguridad como mamparas, mascarillas, geles hidroalcohólicos y guantes en sus oficinas. En el caso de los mediadores de seguros, en Aragón trabajan unos 350.

En los seguros de salud, Mañero confiesa que a lo largo de la pandemia "las contrataciones se han paralizado", pero cree que cuando se retome la actividad puede haber un "repunte".

Seguro en caso de contagio

La pandemia cogió al sector de los seguros desprevenido, como al resto, pese a que su actividad principal sea precisamente la de asegurar lo inesperado. En seguros de vida y salud la cobertura de una pandemia como la Covid no estaba incluida, pero "todas las entidades aseguradoras la han incluido incluso con carácter retroactivo desde estado de alarma", explica Mañero. "A cualquier persona que tenía un seguro de vida y fallece por Covid le van a dar la cobertura, como las que tienen que ser repatriadas con las pólizas de asistencia en viajes".

Además, las compañías se han agrupado para ofrecer un seguro específico para profesionales sanitarios tanto de centros públicos como privados. Un centenar de entidades ha aportado 37 millones de euros para constituir un fondo solidario con el que la patronal Unespa suscribirá un seguro de vida colectivo que cubrirá el fallecimiento de profesionales de la salud por causa directa de Covid-19 o un subsidio para los que resulten hospitalizados. El capital asegurado en caso de muerte por Covid-19 es de 30.000 euros en caso de hospitalización son 100 euros al día hasta un máximo de dos semanas. Con efectos retroactivos desde el 14 de marzo y hasta el 13 de septiembre.

Pagos de primas a plazos

Las compañías afrontan el impacto de la paralización de la actividad económica y el reciente inicio de la desescalada con medidas para captar clientes y evitar que los que tienen se den de baja. En todas ellas se han diseñado programas de aplazamiento y fraccionamiento de recibos ante los posibles problemas para afrontar el pago.

Los últimos datos del sector corresponden al primer trimestre, por lo que no se tendrá una noción clara del impacto hasta los próximos meses. "Ha habido un comportamiento diferente a lo que pensábamos en el sector. Pensábamos que a través de internet se iba a comercializar más, pero no ha sido así", reconoce Mañero. Además, temían un aumento de las "devoluciones de recibos" a medida que llegara la fecha de renovación de los seguros, que tampoco se ha producido. Pero reconoce que se mantiene la incertidumbre sobre las consecuencias de la situación que "ninguno nos podíamos imaginar". 

De hecho, en las primeras dos semanas tras la declaración del estado de alarma, el 37,3% de los mediadores recibió consultas de clientes para cancelar algún seguro, según una encuesta del Colegio.

Las actividades que se mantienen ahora son principalmente asistencias de vehículos y reparaciones de hogar. Con los coches aparcados en casa durante casi un mes por las restricciones de movimiento ha habido menos accidentes y partes de daños, aunque afirma que "aumentó el robo de vehículos". En estos primeros días de desescalada empieza a haber más peticiones de asistencia a los vehículos por fallos con la batería o en los neumáticos tras los días de parón.

El seguro de hogar experimentó una "paralización casi absoluta" la primera semana, para ir poco a poco solicitándose para reparaciones urgentes, una vez que los propietarios han ido perdiendo el miedo a abrir la puerta de sus casas.

Más siniestros en los próximos meses

Mientras, las previsiones de las aseguradoras incluyen que aumente la actividad con la desescalada y emerja una "siniestralidad latente". A las reparaciones urgentes que se atienden ahora esperan que se sumen las "pendientes", tanto en el automóvil como en el hogar 

Junto a ello auguran un incremento de la siniestralidad por la reactivación de la actividad cotidiana. Por ejemplo, Unespa augura que aumentarán los golpes de chapa porque "habrá más atascos porque la gente preferirá ir a trabajar en su coche para evitar las aglomeraciones propias del transporte público". El propio Gobierno ha incentivado el uso del coche para prevenir contagios.

Y el confinamiento también está dejando huella en las viviendas. "Las casas sufrirán más averías porque, al estar toda la familia en casa durante el confinamiento, se ha realizado un uso más intenso de electrodomésticos, sanitarios, sistema eléctrico, etc", estiman desde la patronal. 

Otro supuesto que se prevé es el incremento de los impagos de las operaciones comerciales realizadas a crédito y la necesidad de utilizar los seguros de caución para garantizar los contratos.

Los mediadores no se atreven a hacer previsiones porque "no hay referentes". En el caso de la anterior crisis "fue muy lenta, duró ocho años y conforme iban cayendo las empresas iban arrastrando a los seguros, pero esto es un terraplén que se nos ha puesto por delante", confiesa Mañero. Todo dependerá de si se reactiva la actividad económica y el empleo en la actual fase de desescalada. Prefiere ser optimista porque considera que la recuperación "va a ser mejor de lo que nos están diciendo". Eso sí, "si no hay un repunte de Covid. Lo malo es que vuelva en octubre".

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