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Economía

Agricultura

Las organizaciones agrarias aragonesas acuerdan no convertir a FIMA en escenario de sus protestas

Fecharán sus próximas movilizaciones en marzo, aunque utilizarán la feria, que se celebra entre el 25 y el 29 de febrero, como altavoz de sus reivindicaciones. El ministro Luis Planas se reunirá con las grandes empresas de la distribución. 

Los agricultores aragoneses colapsaron el tráfico en Plaza el pasado 28 de enero.
Los agricultores aragoneses colapsaron el tráfico en Plaza el pasado 28 de enero.
EFE

La primera reunión de la mesa de diálogo agrario y la comparencia del ministro Luis Planas ayer tras el Consejo de Ministros no han aplacado los ánimos en el sector agrario. Sus portavoces ya dejaron claro la noche del lunes que los compromisos del titular de Agricultura están muy lejos todavía de las exigencias del sector, y, por lo tanto, seguirán las protestas en la calle, de momento, durante este mes de febrero.

No las habrá en Zaragoza, donde las organizaciones agrarias han acordado esperar al mes de marzo para fijar un nuevo calendario de movilizaciones. Hay una razón. Entre el 25 y el 29 de febrero se celebra en la capital aragonesa FIMA, la feria de referencia internacional de maquinaria agrícola y los representantes agrarias han decidido "no convertir el certamen en el escenario y objetivo de las protestas", explicó este martes Toño Romé, secretario provincial de UAGA y miembro de la ejecutiva de COAG. Unas palabras que suscribieron también los líderes aragoneses de Asaja, Ángel Samper; UPA, José Manuel Roche, y Araga, Jorge Valero.

Eso sí, coincidieron en señalar que aprovechando la repercusión mediática que tiene un certamen que acoge a más de 1.650 expositores de todo el mundo y espera recibir más de 240.000 visitantes, utilizarán la feria para organizar comparecencias ante los medios de comunicación presentes y recordar así a la opinión pública sus problemas y sus reivindicaciones.

No es que los compromisos del ministro Planas les hayan convencido, porque, según destacó Romé, aunque UAGA-COAG considera positivo "todo lo que sea trabajar por buscar soluciones", en su opinión el titular de Agricultura "no ha querido entrar en muchos de los problemas que preocupan al sector". Por eso, las soluciones propuestas les parecen "muy escasas" y dejan "indiferente" a esta organización.

"Seguimos la hoja de ruta nacional", explicó Roche, que insistió en el convencimiento de mantener tanto la unidad de acción entre las organizaciones agrarias como la tensión en las calles mientras las propuestas del Gobierno no tengan resultados palpables. "Seguiremos en la calle mientras no haya soluciones en esta misma campaña", reiteró Roche, que aseguró que el sector no puede esperar una reforma de la ley de la cadena alimentaria "a uno o dos años vista".

Desde Araga, su presidente, Jorge Valero, criticó las "palabras huecas" del ministro y lamentó que "no hay una sola solución ejecutiva por parte del Gobierno central". Pero además, el máximo responsable de esta organización, cuya ámbito de actuación se circunscribe a la Comunidad aragonesa, insistió en que el Ejecutivo aragonés "también va a tener que asumir la parte que le corresponde en estas reivindicaciones".

Diálogo y comprensión

Tras su comparecencia la noche del lunes una vez finalizada la reunión con las organizaciones agrarias, Luis Planas volvió a relatar ayer tras la reunión del Consejo de Ministros las acciones que llevará a cabo el Gobierno para dar respuesta a las protestas del sector. Aseguró que considera legítimo que los agricultores y ganaderos ejerzan su libertad de expresión de forma pacífica e insistió en que el Gobierno ofrece diálogo y compromiso y está abierto a trabajar para atajar sus problemas, pero reconoció que "las soluciones no serán de la noche a la mañana".

Destacó que el Gobierno comprende la preocupación de agricultores y ganaderos por la volatilidad de los precios y la disminución de los márgenes comerciales, aunque señaló que la situación no es privativa de España sino que afecta a otros países comunitarios como Países Bajos, Francia o Alemania, pero insistió en que el Gobierno no puede fijar precios por ley. Por eso lo que hará, dijo Planas, es elaborar una propuesta de modificación de la ley de la cadena alimentaria, con la que se regulará de forma precisa la venta a pérdidas y se obligará a incluir el coste de producción como factor para establecer los precios en los contratos agrarios. Además, se harán públicas las sanciones impuestas a las empresas que incumplan dicha norma.

Planas anunció que, por primera vez, abrirá el diálogo con las grandes empresas de la distribución, "que pueden contribuir de manera significativa a valorizar el trabajo de agricultores y ganaderos, tanto desde el punto de vista económico como de reputación social", dijo. Se mostró además convencido de que la distribución "será sensible estos problemas".

Convencido de que el sector primario es "un elemento de futuro", Planas también recordó a los agricultores y ganaderos la necesidad de ganar dimensión y concentrar la oferta para ganar competitividad y capacidad de negociación de precios. Y lanzó un aviso a navegantes a cooperativas y organizaciones interprofesionales.

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