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Economía

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El comité de empresa de Schindler exige retirar el ERE de 119 despidos al tratarse de una "deslocalización pura y dura"

Su presidente, José Antonio Dieste, de CC. OO. advierte que si se llevan la producción estará en peligro el resto de la actividad en la planta del polígono Empresarium

Un operario de Schindler en una imagen de archivo.
Un operario de Schindler en una imagen de archivo.
E. N.

No entra en la cabeza del comité de empresa de Schindler que una fábrica con 75 años de historia en la ciudad –Giesa empezó a producir en 1919 y se integraría en la multinacional alemana en 1986– «la quieran desmontar en dos meses cuando siempre les ha dado beneficios». Las razones «técnicas, organizativas y productivas» que alega la dirección, indicó José Antonio Dieste, que preside el órgano de representación de los trabajadores, son «absolutamente insuficientes» al entender que «se trata de una deslocalización pura y dura, que responde a intereses de mercado y no tiene en cuenta la viabilidad de la planta zaragozana».

Es más, según Dieste, con esta decisión, que toda la parte social ha pedido que se revoque, se pone en riesgo la continuidad de la actividad en la fábrica del polígono Empresarium: «Con la estructura de naves que tenemos si se llevan la fabricación, el corazón del negocio, ¿qué piensan hacer con 250 personas que quedan en la parte administrativa, ya sean los aproximadamente 100 informáticos, junto a los ingenieros que trabajan en los distintos departamentos y todos los que se ocupan de la gestión de pedidos y la logística?». Para Dieste, el ERE presentado no «es solo el problema de los 119 trabajadores de producción afectados sino que pone en riesgo la continuidad de todo». Lo que hacen el resto de departamentos, salvo mantenimiento, añadió, «se puede hacer aquí o en cualquier otro sitio; el grave problema del ERE es que va a afectar no solo a los que saldrán sino también a los que nos quedaremos», dijo Dieste. Él mismo trabaja en la parte administrativa y preside un comité unido que integran 6 delegados de CC. OO., 5 de UGT y 2 de USO.

«Haremos las acciones y protestas que tengamos que hacer», advirtió, para que «la empresa entienda que el despido colectivo que plantea deja desamparadas no solo a 119 familias que hoy viven de su trabajo en Schindler sino a una industria auxiliar que también estará afectada por este proceso de despido colectivo y a toda una ciudad en la que Schindler es empresa de referencia».

Consciente de que es difícil que una multinacional revoque una decisión así, Dieste pidió a todos los partidos políticos y también al vicepresidente del Gobierno aragonés, Arturo Aliaga, que presionen y se impliquen para revertir el ERE e extintivo y evitar el desmontaje de una fábrica como Giesa. «Cuando en 2007 Schindler dejó las instalaciones dentro de la ciudad, en la avenida Miguel Servet, recibió 5.000 millones de las antiguas pesetas de la administración, de los que le quedaron 2.500 después de realizar la inversión en la nueva ubicación de Empresarium», apuntó. Seguramente ahora que lo tienen del todo amortizado, deciden marcharse a fabricar a Eslovaquia, una planta que Schindler montó hace unos años, en la que salarios y costes son más bajos, sin valorar la gran calidad técnica que tenemos aquí», dijo.

Para el presidente del comité no es de recibo que «no nos hayan presentado ni una sola línea que hable de plan industrial, de futuro para la empresa en Zaragoza».

En la que fue la primera reunión entre las partes, mientras la dirección volvió a esgrimir la baja demanda en el sur de Europa y la obsolescencia del 60% de componentes –elementos de seguridad del ascensor– que fabrica Zaragoza como causas del ERE, el comité de empresa se blindó en «la defensa del empleo de calidad y del futuro de Schindler en España y Zaragoza». Desde la dirección de Schindler recordaron que «buscarán el mejor acuerdo posible para ambas partes y mantendrán reuniones de negociación del ERE pressentado los martes y jueves. 

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