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Economía

Diseño y tradición

Zapatos con sello aragonés en el top de la artesanía nacional

La firma Aldanondoyfdez, fundada por el aragonés Ignacio Aldanondo y su socia Catuxa Fernández, «arquitectos de formación y zapateros por vocación», ha sido reconocida con el Premio Emprendimiento, 
en la XII edición de los Premios Nacionales de Artesanía, otorgados por el Ministerio de Industria, Comercio 
y Turismo.

Ignacio Aldanondo volcado en su auténtica pasión: la fabricación artesanal de zapatos
Ignacio Aldanondo, volcado en su auténtica pasión: la fabricación artesanal de zapatos
Aldanondoyfdez

Hace unos días se desvelaban los ganadores de la duodécima edición de los Premios Nacionales de Artesanía en el salón de actos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo en Madrid. El objetivo es reconocer las actuaciones más destacadas en el campo de la artesanía contemporánea en todo el país, al tiempo que se impulsa el desarrollo y la competitividad de las pequeñas y medianas empresas artesanas y se incentiva en ellas la innovación, el diseño y su capacidad de adaptación al mercado. Precisamente, una de las empresas galardonadas este año ha sido la firma Aldanondoyfdez, fundada por un aragonés, Ignacio Aldanondo, junto a su socia Catuxa Fernández, quienes se alzaron con el Premio Emprendimiento. ¿Su mayor peculiaridad? Cada uno de sus trabajos nace del resultado de la fusión de sus dos profesiones: la arquitectura y la zapatería.

La empresa nació hace cuatro años, cuando Aldanondo y Fernández decidieron dejarlo todo –y cerrar su despacho de arquitectura, tras 12 años– para dedicarse a su auténtica pasión: la fabricación artesanal de zapatos. Son, como ellos mismos dicen, "arquitectos de formación y zapateros por vocación". "Este premio significa que merece la pena seguir apostando por la artesanía dentro del calzado. Es un camino no siempre fácil y de gratificaciones a largo plazo, así que un premio como este es un empujón importante en nuestro ánimo", asegura el zaragozano, que reconoce que presentarse a este premio no entraba en sus planes. "Fue gracias a otra artesana, Inés Rodríguez (de Inés Rir & co). Ella vio la posibilidad de que fuéramos seleccionados sin nosotros siquiera imaginarlo", asevera.

"Este premio significa que merece la pena seguir apostando por la artesanía dentro del calzado" 

Aunque hoy tienen el taller en la Ciudad Condal, donde se mudaron hace ya dos décadas, Aldanondo asegura que tanto para él como para su socia sus raíces son fundamentales: "Es inevitable que mi trabajo hable de quién soy y de dónde vengo. De joven hice mis pinitos en el torno con el alfarero de mi pueblo, así que el trabajo con las manos siempre me ha atraído", explica.

Su objetivo más próximo es llevar sus zapatos a Estados Unidos
Su objetivo más próximo es llevar sus zapatos a Estados Unidos
Aldanondoyfdez

De hecho, sus primeros pasos como zapatero también cuentan con una selección de materiales ‘locales’ como el ladrillo caravista con el que trabajaba su familia. "Con la arquitectura –afirma– es muy importante que sepas dónde construyes y te integres en el entorno donde te sitúas, así que, seguramente, parte de estas raíces también están en mis diseños".

Y aunque reconoce que, en un principio, la zapatería y la arquitectura pueden parecer dos profesiones poco conectadas, en su opinión, ambos oficios cuentan con más similitudes de las que pueda parecer a simple vista. "La arquitectura también tiene un componente creativo y las partes más técnicas, como la construcción, las estructuras o el dibujo técnico, son perfectamente aplicables al calzado", añade el artesano, que asegura que ahora juegan con un factor añadido como es el trabajo manual.

El proceso de fabricación de sus zapatos es íntegramente artesanal
El proceso de fabricación de sus zapatos es íntegramente artesanal
Aldanondoyfdez

"Realizamos todo el proceso de ejecución con lo que aprendemos de nuestros propios errores y tenemos un mayor control sobre el producto", puntualiza. De hecho, su predilección por el mundo del calzado tampoco fue algo casual, sino que atiende a un gusto muy personal del aragonés: "Soy un pequeño coleccionista de zapatos y me apasiona su historia y evolución". Es cierto que la marca nace hace cuatro años pero, como explica Fernández, el 50% de esta firma de zapatos española nacería mucho antes. "Cuando entendimos que el ejercicio de las dos profesiones era incompatible fuimos poco a poco reduciendo la dedicación a la arquitectura para dársela a la zapatería", señala.

Nuevas formas y materiales

Así, desde su atelier confeccionan, montan y ‘construyen’ cada uno de sus pares de zapatos. Pero, sobre todo, experimentan con nuevas formas y materiales, algo que dota a cada uno de sus trabajos de una originalidad que es muy valorada por su clientela. "El calzado es un producto que deja poco margen a la novedad. En nuestro ‘laboratory’ nos permitimos investigar y salirnos más del guion. Algunos de los materiales que probamos vienen del mundo de la construcción y otros de la fusión con otras artesanías", afirma la artesana Catuxa Fernández.

"Algunos de los materiales que probamos vienen del mundo de la construcción y otros de la fusión con otras artesanías"

De hecho, mucho más allá de la piel, que es el material más habitual y utilizado por ambos, actualmente trabajan con metal, cuerda, lino, corcho natural y artificial e, incluso, madera.

Tras este importante reconocimiento, que, sin duda, representa un gran impulso, estos artesanos se preparan para seguir ahondando en el mundo de la docencia, al tiempo que pretenden llevar sus zapatos a Estados Unidos: "Sabemos que tenemos un público objetivo allá y queremos salvar la distancia física para que la gente pueda probarse nuestros prototipos y ver y tocar en persona el producto".

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