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Economía

Opinión

El darwinismo de PSA

ACTUALIZADA 16/09/2019 A LAS 02:00
Carlos Tavares.
Carlos Tavares.
R. O.

Carlos Tavares, el director ejecutivo del grupo PSA, que integra a las marcas Peugeot, Citroën, DS y Opel, desplegó el pasado martes ante los periodistas que participaron en una mesa redonda con él en Fráncfort todo su arsenal de argumentos sobre una forma de trabajar que, si nos atenemos a la cuenta de resultados de la compañía, le está generando éxitos rotundos. Habló de su temor a un "choque de trenes" por el 'brexit', de la normativa europea para reducir las emisiones de CO2, de la escasa receptividad de los políticos europeos ante la ausencia de fábricas de baterías en Europa, de la selectiva participación de sus marcas en los salones (en Fráncfort solo estaba Opel)... En definitiva, de todo lo que se le preguntó durante la hora larga de preguntas de los representantes de medios del Reino Unido, España, Francia o Italia, a quienes recalcó siempre la importancia de ser frugal también en la industria –consumir solo lo que se necesita–, sin por ello dejar de ser competitivo y ágil, consciente de que la rentabilidad es un camino seguro hacia el futuro.

En el discurso del 'patrón' de PSA sobrevolaba ese espíritu darwiniano del que ha hablado en otras ocasiones y que suscribe el ideario del científico Charles Darwin que afirma que "no es la especie más fuerte la que sobrevive ni la más inteligente, sino la que se adapta mejor a los cambios". "Agilidad significa que te gusta el cambio", proclamó durante su alocución en Fráncfort, en la que dio una de cal y otra de arena a la planta de Zaragoza. Su desempeño, dijo, mejora y es similar al de Vigo o Madrid, "pero en el polo ibérico la planta más competitiva es la de Mangualde (Portugal)".

Minutos antes de esa comparecencia, en la misma sala del 'stand' de Opel donde se reunía a los periodistas, Michael Lohscheller, consejero delegado de la marca del rayo, demostró con su discurso que suscribe plenamente el ideario de Tavares, que es lo mismo que decir PSA, grupo al que se integró Opel en 2017 tras ser vendida por General Motors. El directivo alemán hizo hincapié en señalar que para volver a los números negros después de perder dinero durante cerca de 20 años, Opel ha primado en esta nueva etapa la rentabilidad por encima del incremento de la fabricación y venta de sus vehículos. La filial alemana de PSA "va en la buena dirección", dijo, "a pesar de que el mercado no crece mucho".

Un día después de estos encuentros en Fráncfort, el pasado miércoles, el director de la planta de Opel España en Figueruelas, Juan Antonio Muñoz Codina, se pronunciaba en un foro en Zaragoza en la misma línea, defendiendo los postulados darwinianios ante profesionales del Clúster de Automoción de Aragón (CAAR). El también responsable del clúster ibérico de PSA –que incluye las plantas de Vigo, Madrid y Mangualde, además de la aragonesa– habló también de la necesidad de adaptarnos al entorno, del valor de contar con plataformas multienergía (lo que permitirá ensamblar el Corsa térmico y el eléctrico en la misma línea), de innovación y, sobre todo, de competitividad, si bien a alguno en la sala le sonó todo a una petición de mejora en costes. "Costes, costes y costes es lo importante", comentaba.

Nada se dijo en la cita con los profesionales del CAAR de las palabras de Tavares sobre el supuesto liderazgo en competitividad de la planta de Mangualde sobre la de Zaragoza o sobre la de Vigo, pero bien saben todos los que trabajan en el sector de la diferencia de salarios en España (entre 20 y 25 euros por hora trabajada) y Portugal (en el entorno de los 15 euros), por no hablar de los números de Alemania o Francia (entre 30 y 35 euros). Hablando de estos datos, un experto recordaba a este diario de que los sueldos no lo son todo en el sector y que a las fábricas en Portugal, por ejemplo, les sale más caro enviar un coche al baricentro de Europa (en Francia) que a una española.

Saberse adaptar es crucial en automoción, como señala Tavares, pero el paquete de riesgos o retos que hay que afrontar pude complicarlo todo. Por eso cuentan mucho la satisfacción laboral (que incluye el salario), la motivación y hasta el márquetin. Porque la calidad, confiemos siempre, se da por garantizada.

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