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La planta de PSA en Figueruelas estará "a tope" de producción en 2020 con más de 500.000 coches

El director general de Opel España, Jorge Tomé, destaca en una entrevista la importancia que tiene la llegada del nuevo Corsa tanto para la marca como para la factoría aragonesa.

Imagen de archivo de los trabajadores de Figueruelas, en las instalaciones de la planta de PSA
Imagen de archivo de los trabajadores de Figueruelas, en las instalaciones de la planta de PSA
Francisco Jiménez

El director general de Opel España, Jorge Tomé, ha asegurado que la fábrica del grupo PSA en Figueruelas estará "a tope" de producción el año próximo, con un volumen de más de 500.000 unidades ensambladas.

En una entrevista concedida a Europa Press, el directivo destaca la importancia que tiene la llegada del nuevo Corsa tanto para la marca como para la factoría del grupo PSA en Figueruelas, que produce el modelo en exclusiva mundial.

"Figueruelas, que también fabrica el Citroën C3 Aircross, estará en un volumen de producción superior a las 500.000 unidades el año que viene. Estará a tope. Y, 37 años después de su lanzamiento, el nuevo Corsa significa un plus para la marca y la fábrica", sentenció.

Por otro lado, Tomé destaca que Opel aspira a cerrar el año con un volumen de matriculaciones de unos 80.000 vehículos, lo que supondrá una cuota cercana al 6% sobre el total del mercado (turismos y comerciales).

Al mismo tiempo, afirma que la firma alemana está "atajando" la incertidumbre que rodea al sector en todos los canales de venta y se mostró "optimista" de cara al final de año gracias al nuevo ciclo de producto de la firma. "En los dos mercados, turismos y vehículos comerciales, tenemos productos que vienen a reforzar la oferta que ya teníamos a nivel de todocaminos", subraya.

Según el directivo, la rentabilidad de los concesionarios españoles de Opel también está mejorando en comparación con el año pasado y aspira a terminar el curso medio punto por encima sobre la cifra de negocio.

"La rentabilidad de los concesionarios dependerá mucho de la reducción de costes en infraestructuras, al mismo tiempo que incrementan su volumen de negocio y refuerzan sus ventas a empresas y de vehículos usados. No es solo una cuestión de vender vehículos nuevos. Es fundamental para los concesionarios equilibrar sus cuentas de resultados", apunta.

Por otro lado, Tomé pide "prudencia" a la hora de comparar el volumen de matriculaciones de automóviles de este año respecto a 2018, cuando el 1 de septiembre entró en vigor el nuevo ciclo de homologación WLTP y se adelantaron ventas.

"Hubo aceleraciones el año pasado porque algunos modelos tuvieron que ser matriculados antes de la llegada del WLTP. No obstante, el mercado de comerciales, aunque marginalmente, continúa creciendo. Hay que esperar para ver cómo termina el año, pero creo que estaremos en la misma línea del año pasado", argumenta.

En este sentido, el directivo cree que las marcas deben aprovechar este contexto de incertidumbre que vive el sector con soluciones que animen el mercado. Opel ha lanzado su propio Plan PIVE, a través del cual el cliente recibe 3.500 euros por su coche antiguo al comprar un nuevo de la marca alemana.

"Es una forma de aportar soluciones. Esto ayudará al mercado a evolucionar en este contexto económico en el que nos movemos y en el que cada día hay informaciones distintas", añade.

Asimismo, Tomé pide "reglas claras" en relación a la polémica suscitada alrededor de los motores de combustión y destacó que, en la actualidad, la prioridad para los fabricantes es cumplir con la norma europea de no exceder una emisiones medias de la flota de 95 gramos de dióxido de carbono (CO2) a partir del año que viene. "El Grupo PSA y Opel están preparados", afirmó.

El director general de Opel España añadió que las marcas están "comprometidas" a continuar fabricando vehículos con unas menores emisiones de CO2 y apuntó que el principal problema de contaminación son los coches antiguos de 15 o 20 años.

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