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Economía

Los españoles aún tienen en pesetas el equivalente casi al presupuesto de Justicia

Al cierre de julio acumulaban 1.614 millones de euros en la divisa antigua, casi la mitad en monedas, y tienen hasta finales de 2020 como plazo tope para cambia.

Las antiguas pesetas
Las antiguas pesetas
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La peseta es historia desde finales de febrero de 2002, cuando concluyó la última prórroga para su convivencia con el euro. A partir de esa fecha ya no es una divisa de curso legal y, para canjearla, hay que acudir directamente al Banco de España. Pero lo que, a priori, resultaba casi impensable hace doce años cuando la mayoría de países europeos adoptó su propia moneda es que a día de hoy un total de 268.547 millones de pesetas (el 49% de ellas en monedas) continúen en las casas de los españoles y otros lugares más recónditos.

    

La casuística a ese respecto no es del todo fiable, puesto que el instituto emisor ya solo tiene el control de lo que año a año se cambia en sus ventanillas, y no es precisamente poco. En los últimos doce meses fue el equivalente a 1.663 millones de pesetas, solo una quinta parte en monedas, lo que confirma una clara ralentización en la devolución de las mismas. Medido en euros fueron 'únicamente' 10 millones de euros, poco más de una gota en el océano de 1.614 millones de euros que, en el formato de las antiguas pesetas, aún quedaban en manos particulares al cierre de julio, según los últimos datos publicados este miércoles por el Banco de España.

    

Hablamos de una cantidad tan importante que casi equivaldría al presupuesto vigente para el Ministerio de Justicia (1.699 millones de euros en 2018, prorrogados este ejercicio), o bien se acercaría al aumento de ingresos extra (1.776 millones) que el Gobierno de Pedro Sánchez pretendía obtener este 2019 (en su fallido proyecto de nuevas cuentas públicas) de las grandes empresas elevando la presión fiscal en el Impuesto de Sociedades. Pero si se cumplen las previsiones iniciales del supervisor bancario, la mayoría de ese montante seguirá 'sine die' en pesetas, pues llegó a estimar que el 45% de las monedas que estaban en circulación antes de la entrada en vigor del euro nunca se canjearían.

    

Pero, ¿por qué ese apego a algo que, en apariencia, no tiene apenas valor salvo por su carácter simbólico o nostálgico? Pues sin descartar ese elemento, que hace suponer que una pequeña parte de ese dinero haya salido ya de las fronteras españolas en los bolsillos de turistas que prefirieron quedárselo como objeto para el recuerdo, tampoco hay que olvidar el puro coleccionismo y, con él, cierto interés crematístico como demuestran distintos portales de internet especializados (Foronum, Todocolección o Sellosonline) , e incluso los propios Ebay y Amazon, donde algunas pesetas del año 1947 (las primeras con el rostro del antiguo dictador Francisco Franco, conocidas como 'rubias') se han llegado a vender hasta por 1.400 euros.

Hasta 12.000 euros por alguna

Las monedas posteriores (1957) de cinco pesetas también están bastante valoradas -depende mucho del año de emisión y su estado de conservación, apuntan los expertos-, con precios que pueden alcanzar incluso los 800 euros por unidad, aunque el mínimo del que se parte son solo unos céntimos. Claro que también hay locuras como los más de 12.000 euros pagados por alguna moneda de cinco pesetas de 1949. Las más 'modernas' de 25 pesetas (conocidas como cinco duros) se pueden cambiar hasta por 50 euros en su versión de 1996, cantidad similar a la que puede lograrse por algunos billetes de 100 pesetas (1983). Algunas ediciones tienen su valor en otros simbolismos, como las emitidas con motivo del Mundial de Fútbol de 1982 en España.

   

En cualquier caso, la cuenta atrás para facilitar la conversión de la mayoría de esas pesetas, sin valor especial, finaliza el 31 de diciembre de 2020. Apenas año y medio resta para reconvertir en euros hasta un total de 1.614 millones, lo que representa hoy en día el 0,13% del Producto Interior Bruto (PIB). Aunque a la vista de los datos, para muchos parece resultar aún algo más valioso que los 'bitcoin' u otras criptomonedas, las mismas que según estableció en julio el Tribunal Supremo no pueden considerarse dinero electrónico -a diferencia de las tarjetas al uso- porque se trata solo de un "activo inmaterial de contraprestación o de intercambio".

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