Economía
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Análisis del primer televisor 8k del mercado

33 millones de razones para comprar la tele 8K de Samgung y algunas por las que no hacerlo (al menos de momento)

Cuando el 4K no se ha asentado del todo, la compañía lanza un televisor con 30 millones de píxeles, cuatro veces más que sus competidores, y que que puede llegar a costar 10.000 euros.

Hay 33 millones de razones para comprarse la nueva QLED 8K de Samsung, tantas como píxeles, pero también hay un puñado para no hacerlo, al menos todavía.

Los que crecimos decidiendo entre el VHS y el Beta hemos vivido una vertiginosa carrera protagonizada por cuadraditos de colores llamados píxeles que, poco a poco, han ido definiendo las imágenes de las que disfrutábamos a través de las pantallas de nuestros salones. En solo unas décadas hemos pasado de paneles y contenido con unas decenas de miles de píxeles a televisores con millones de estos pequeños cuadraditos luminosos.

Con la llegada de la era digital, de los 150.000 píxeles del VHS se pasó a los 350.000 del DVD. Ya nada volvió a ser igual. La alta definición (HD) llegó rozando el millón de píxeles y se duplicó con el Full HD

Hoy, cuando todavía nos estamos acostumbrando a la abrumadora nitidez del 4K y sus 8 millones de píxeles, Samsung ha sacado al mercado un televisor con 33 millones, 220 veces más definición que la de aquel VHS que tanto nos hizo disfrutar. 

Más allá de las cifras, el resultado de la calidad de la imagen del Q900R 8K de Samsung es sencillamente espectacular. Además de una definición sin parangón, la tecnología QLED ha mejorado, situándose muy cerca de la viveza de los colores y la profundidad de los negros del OLED.

La QLED 8K de Samsung incorpora un sistema que reduce las conexiones y la alimentación a un único cable de la tele a la base
Las patas minimalista son seguras, sobrias y se adaptan muy bien a cualquier entorno
Heraldo.es

La diferencia entre ambos formatos radica en que mientras que con los leds orgánicos (OLED) se iluminan o apagan de forma independiente, consiguiendo colores más vibrantes y negros más puros, los QLED de Samsung -como cualquier panel led- necesitan de una fuente iluminación externa, lo que significa que el pixel nunca está apagado del todo y el negro es menos puro

A cambio, la representación del color de los paneles de Samsung –aunque menos vibrante– es más natural y realista, y, además, los niveles de brillo serán también mayores, algo muy útil si el televisor está en una estancia iluminada.

Diseño industrial

Otra desventaja es que los televisores QLED siempre serán algo más gorditos, ya que necesitan espacio para albergar el sistema de retroiluminación de sus píxeles. 

En el caso de la serie Q900R 8K, objeto de este análisis, nos encontramos con un televisor de diseño industrial sobrio con un doble marco negro de 1,1 centímetros que recorre todo el perímetro y pasa bastante inadvertido, gracias, sobre todo, a las grandes dimensiones de un televisor que parte de las 65 pulgadas (3.600 € en algunas ofertas online) y puede alcanzar las 85 (10.000 €). 

La QLED 8K de Samsung incorpora un sistema que reduce las conexiones y la alimentación a un único cable de la tele a la base
La QLED 8K de Samsung incorpora un sistema que reduce las conexiones y la alimentación a un único cable de la tele a la base
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Su grosor es de unos 3 centímetros y queda muy bien colgado en la pared, aunque también lleva incorporadas unas patas minimalistas y resistentes, también de color negro. Asimismo, un único cable llamado ‘One Connect’ transporta la imagen, el sonido e incluso la electricidad, evitando las incómodas conexiones en la parte trasera del televisor y que su suspensión en la pared que limpia y minimalista.

Para tratar de disimular este enorme rectángulo negro en el salón cuando el televisor está apagado, Samsung ha inventado un sistema llamado Ambient Mode que reproduce una imagen más o menos fija -con patrones de formas y sonidos ambiente incluidos- y que hace parecer al QLED 8K un enorme cuadro. Además, haciendo una foto del entorno con el teléfono móvil, se puede enviar una imagen al televisor para que este trate de camuflarse con la pared que tiene detrás imitando colores, patrones y formas. Este sistema es una buena idea pero con margen de mejora.

Ambient Mode intenta disimular el televisor cuando no lo estamos usando utilizando y imágenes o patrones en movimiento
Ambient Mode intenta disimular el televisor cuando no lo estamos usando utilizando y imágenes o patrones en movimiento
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¿Dónde está el contenido 8K?

El mayor problema del QLED 8K de Samsung es que es un adelantado a su tiempo. No hay contenido 8K –más allá de algún vídeo de monos pasándolo en grande en una charca o imágenes nocturnas de Nueva York a vista de dron–, de hecho ni siquiera hay mucho contenido 4K: solo algunas plataformas de vídeo en ‘streaming’ ofrecen sus últimas series en esta calidad y, en el caso de Netflix, el usuario debe pagar una cuenta prémium, para luego descubrir que muchas películas solo se ofrecen en 1080

Aunque en Youtube hay vídeos en 8K nativo, su aplicación para los televisores de Samsung -en el momento en el que se escribe este artículo- todavía no es capaz de reproducir en esta resolución y el máximo sigue siendo 4K. En Vimeo si que se puede disfrutar de vídeos en 8K sin reescalados y la verdad es que la calidad es muy buena. 

A modo de curiosidad, cabe destacar que Samsung hizo un esfuerzo al transmitir el debate electoral de las últimas elecciones generales en 8K, por lo que probablemente el único vídeo en español del que pueden disfrutar los usuarios en esta resolución es uno de Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias echándose los trastos a la cabeza. La duda es si el espectáculo merece semejante cantidad de píxeles...

La QLED 8K de Samsung incorpora un sistema que reduce las conexiones y la alimentación a un único cable de la tele a la base
La base One Conect cuenta con 4 puertos HDMI, 3 USB, un puerto ethernet, salida óptica de audio, un puerto de tarjetas CI, un RS-232C y entrada RF. Todo ello, junto a la electricidad, se trasmite a través de un único cable prácticamente invisible.
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Como siempre pasa con los problemas modernos, la falta de contenido se soluciona con algoritmos. El de Samsung es un sistema de inteligencia artificial que funciona en tiempo real y básicamente se ‘inventa’ la información que le falta, rellenando los píxeles vacíos usando patrones y bases de datos.

Por supuesto, el Quantum Processor (nombre un pelín pretencioso ya que su capacidad de procesamiento no es cuántica) funciona mejor cuanto menos tenga que ‘inventarse’: una película 4K se ve incluso mejor que en un televisor con esta resolución nativa y un juego en Full HD tiene un reescalado con una nitidez asombrosa. La televisión tradicional se ve un poco peor, sobre todo si hablamos de canales como el 24 Horas cuya falta de resolución se ve potenciada en un televisor de estas características.

Tizen, una apuesta fluida y acertada

Por lo demás, la QLED 8K es una smart TV al uso que se sirve del sistema operativo Tizen con una tienda con todas las aplicaciones necesarias (Apple TV, Netflix, HBO, Movistar, Amazon Prime Video...) para disfrutar de contenido multimedia y un comportamiento fluido y menús transparentes. 

La QLED 8K de Samsung incorpora un sistema que reduce las conexiones y la alimentación a un único cable de la tele a la base
El menú inferior de la televisión permite seguir disfrutando del contenido mientras el usuario navega entre las diferentes aplicaciones
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Tizen es uno de los mejores sistemas operativos para televisores inteligentes del mercado, pero tiene margen de mejora, sobre todo en lo que respecta al reconocimiento de voz y a la gestión de canales de la TDT, tanto en la manera de ordenarlos, renombrarlos o acceder a ellos. 

Aunque Samsung asegura que sus televisores serán pronto compatibles con Alexa y Google Assistant, nosotros no hemos conseguido que se coordinen para poder manejar el televisor haciendo uso de estos asistentes virtuales. El que sí que es plenamente funcional es Bixby -integrado en el propio mando a distancia-, pero el mayordomo digital de Samsung llega donde llega: permite cambiar entre los diferentes modos de imagen (excepto 'Película', ya que le lleva a error), subir y bajar el volumen, consultar la previsión del tiempo... Sin embargo, es inútil tratar de hacerle entender que queremos ver La Sexta, Antena 3 o La 1, y tampoco puede poner una serie de Netflix ni encenderse o apagarse usando la voz.

La QLED 8K de Samsung incorpora un sistema que reduce las conexiones y la alimentación a un único cable de la tele a la base
El mando, como la tele, es minimalista. Algunos echarán de menos los números, pero es fácil acostumbrarse a sus accesos directos. Además incluye un micrófono para hacer uso de Siri. Es una pena que este asistente virtual no sea más útil y fiable.
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La calidad de sonido es buena y potente. Cuenta con un algoritmo que adapta la forma y calidad del audio en tiempo real a la escena concreta que se está reproduciendo y a su contenido. Asimismo, analiza también la forma y tamaño del salón para adaptar la salida de audio al entorno. Echamos en falta algo de potencia en los graves y el uso de una barra de de sonido o un sistema 5.1 aportará más profundidad sonora a nuestras tardes de cine en familia.

En definitiva, el QLED 8K es un "mira lo que puedo hacer" de Samsung, uno de los mejores televisores del mercado y una apuesta de futuro por parte de sus potenciales compradores, que -por unos cuantos miles de euros- podrán disfrutar del reescalado de imagen Full HD o 4K, mientras esperan unos años a que el contenido 8K llegue a sus plataformas favoritas.

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