Economía

Agricultura

UPA denuncia que “miles de toneladas de fruta se venden cada día en España sin cumplir la ley”

Según la organización agraria, la norma que rige el funcionamiento de la cadena alimentaria no se está cumpliendo y los agricultores no tienen otro remedio que vender sus producciones sin saber cuánto van a cobrar por ellas.

Los fruticultores de Aragón, una de las principales productoras de fruta dulce de España, sufren los efectos de prácticas abusivas como la venta a resultas.
Los fruticultores de Aragón, una de las principales productoras de fruta dulce de España, sufren los efectos de prácticas abusivas como la venta a resultas.
Toni Galán

La campaña frutícola vuelve a complicarse. Y de nuevo por los precios y por el “funcionamiento perverso” de la cadena agroalimentaria en la que los agricultores son el primer eslabón y el único y más perjudicado. Lo dice la organización agraria UPA que denuncia que “miles de toneladas de fruta se venden cada día en España sin cumplir la ley”, ya que los fruticultores se ven obligados “por el carácter perecedero de la producción” a vender a resultas, como se denomina a la práctica de entregar la fruta sin contrato ni precio, “que está prohibida en el país pero que se practica cada día más en todas las regiones productores”, señala el secretario general de UPA en Aragón, José Manuel Roche.

La situación en Aragón, reconoce Roche, no es tan complicada como en Extremedura, donde se ha llegado al límite de que la cooperativas recogen la producción por cupos y las centrales hortofrutícolas desechan cualquier producto que no cumpla con unos elevados calibres “muy difíciles de conseguir”, por lo que la cosecha termina en el suelo. Pero en la Comunidad aragonesa también hay dificultades, explica el sindicalista, que detalla que toda la producción recolectada hasta ahora está siendo vendida, “pero sin precio”. Y en algunos casos, dice Roche, lo que se hace es que los productores reciben un adelanto de apenas 15 céntimos por kilo, a expensas de recibir la liquidación allá por el mes de octubre y sin saber si el precio final será mayo o se quedará en “esa miseria”. Con esta práctica, denuncia el sindicalista, los agricultores están totalmente indefensos ya que el carácter perecedero de la producción les obliga a recoger su producción y ponerla rápidamente en el mercado, dejándolos en manos de determinadas centrales o primeros compradores que se llevan la producción, la distribuyen y tras echar sus cuentas, liquidan la cantidad que consideran al agricultor.

“Se da la circunstancia de que si una gran superficie compra a una central frutícola a 30 céntimos el kilo de melocotón, por poner un ejemplo, la central paga al agricultor por debajo de los 20 céntimos y con toda probabilidad en el momento de la liquidación apenas alcanzará los 15 céntimos por kilos cuando cuando los costes de producción rondan los 35 céntimos”, denuncia Roche. Y lamenta que el agricultor es el que tienen que estar adelantando una importante cantidad de dinero en plena campaña para la contratación de trabajadores sin saber cuál será al final de temporada el resultado final de sus ventas. “Por eso decimos que no se puede criminalizar al agricultor diciendo que no cumple con la subida del salario mínimo interprofesional cuando la inmensa mayoría cumple con la norma y además tiene que poner ese dinero de su bolsillo sin saber si podrá cubrir los gastos con su producción”, insiste el máximo responsable de UPA en Aragón.

La necesaria actuación del Gobierno

Ante esta situación, la organización agraria exige, como viene demandando desde hace años, una regulación firme y una interprofesional potente y una adaptación de la oferta a la demanda, porque considera que “es absurdo estar produciendo fruta de primera calidad para que luego se quede en los árboles”. Y advierte que de hecho “ya hay algunos agricultores que están incluso talando sus árboles con toda la producción ante la falta de rentabilidad de la fruta de hueso”.

La situación es tan grave que UPA urge al Ministerio de Agricultura y especialmente a su Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) que “actúe de inmediato, con contundencia y voluntad política”. Exige que se regule de una vez por todas el viciado sector de la fruta, porque además, insiste, “es incomprensible que en un verano como este, con altas temperaturas en toda Europa, nos pongan la excusa de que el consumo es bajo”.

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