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La expansión de peste porcina en China dispara las exportaciones y el precio del cerdo español

La demanda del gigante asiático, que se ha visto obligado a sacrificar a millones de animales, ha provocado un incremento del 42% de las ventas de España en ese país.

Ejemplares de una ganadería de porcino situada en la Comunidad aragonesa.
Ejemplares de una ganadería de porcino situada en la Comunidad aragonesa.
Chus García

Durante el primer trimestre del año, las exportaciones del sector porcino español a China se han incrementado nada menos que un 42%, según los últimos datos de Interporc (organización interprofesional agroalimentaria del porcino de capa blanca). Y con el aumento de las ventas y la constante demanda del país asiático, los precios del cerdo se han disparado a cifras récord (1,40 euros/kilo en junio). Solo en los primeros meses de 2019 el aumento de la cotización se ha cuantificado en un 30%, pero hay expertos que auguran que podría alcanzar el 70%.

El motivo del momento dulce que vive este mercado no es el apretón de manos que Pedro Sánchez, jefe del Ejecutivo español en funciones, se dio con el presidente chino Xi Jinping después de firmar en noviembre del pasado año un protocolo de exportación que ampliaba la gama de productos derivados de esta ganadería que podían comercializarse en el gigante asiático.

La razón tiene nombre de enfermedad animal. Es la temida peste porcina africana (PPA), que se ha convertido en una epidemia letal que ha obligado a sacrificar a millones de animales en este país, principal productor del mundo, en el que se consume una media de 30 kilos de carne de cerdo por persona y año, con lo que representa el 50% del consumo total de todo el planeta.

La falta de producción para abastecer a la inmensa población china ha abierto de par en par las puertas del gigante asiático al sector porcino español, segundo proveedor de estos productos a China (545 millones de euros), solo superado, y por muy poco, por Alemania (545 millones de euros). Y las consecuencias se dejan notar especialmente en Aragón –el primer productor del país, seguido muy de cerca por Cataluña– y no solo entre aquellos productores que comercializan en el exterior, sino incluso aquellos cuya carne no sale de las fronteras nacionales.

"La situación de China está beneficiando a muchos ganaderos", reconoce el responsable del sector porcino en la organización agraria UAGA, Daniel Quílez, que para ilustrar el escenario actual detalla que el 65% de las importaciones de porcino del gigante asiático proceden de la Unión Europea, y de ellas, el 25% llegan desde Alemania y el otro 25% de España. Eso sí, Quílez destaca, sin embargo, que los precios "históricos" en los que se ha situado la carne de cerdo "no los están notando todavía los consumidores españoles".

Regionalización

Esta es la cara de la peste porcina, pero está enfermedad (inocua para los humanos), cuyo primer foco en China se detectó en agosto de 2018 y se ha extendido como la pólvora, tiene también una cruz: su contagio a la ganadería española.

"La aparición de un posible foco de PPA supondría una total hecatombe para este sector, que en Aragón ya supone el 60% de la producción final agraria", señala el representante sindical.

Por eso, desde UAGA se insiste en la necesidad de conseguir que China reconozca el plan de regionalización propuesto por la Unión Europea para la contención de la enfermedad. Un plan que, como explica Quílez, es de vital importancia para las comunidades productoras, ya que implica que "si se detectara, por ejemplo, un foco de peste porcina en Cataluña, el mercado que se cerraría a la exportación sería el catalán, pero no el resto del país", detalla el sindicalista.

Y es que, como insiste el representante del sector porcino en esta organización agraria, si la enfermedad llega a una zona española y China no acepta esta propuesta europea y cierra de golpe sus fronteras a toda la producción, "el sector se hundiría, sería un verdadero problema".

Quílez reconoce que esta medida, que la organización agraria ha trasladado al Ministerio de Agricultura como una de las actuaciones necesarias en la lucha contra la PPA, está trabajando duramente la UE, cuyos representantes –con gran experiencia en esta patología– están asesorando a China, no solo en cuando a comportamientos comerciales, sino incluso en medidas para contener la enfermedad.

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