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Economía

ECONOMÍA

Tendencias opuestas: el pago con tarjeta se dispara mientras el efectivo no despega

Los datos publicados esta semana por el Banco de España explicitan que las operaciones de pago con plástico no dejan de aumentar; no así las cantidades, cada vez menores. 

Exterior de la sede del Banco de España en Zaragoza.
Exterior de la sede del Banco de España en Zaragoza.
Guillermo Mestre

No importan las cantidades: los españoles cada vez realizan más pagos con tarjeta. La curva que dibujan estas operaciones no ha parado de elevarse desde 2002. Entonces, la cifra no alcanzaba el millón anual; en el primer trimestre de este año, lo supera. También se ha incrementado el número de datáfonos hasta los 1,86 millones, récord absoluto de la serie histórica. El dinero en efectivo mantiene su protagonismo, pero la paulatina reducción del parque de cajeros lo arrincona en un segundo plano.

Las operaciones de pago con tarjeta han aumentado en el primer trimestre de 2019  un 15,27%, hasta la cifra de 1.015.737; mientras que el importe de estas lo ha hecho un 9,27%, 36.000 millones de euros en total. Esta desigualdad se traduce en que las operaciones cada vez son de menor importe, según muestran los datos del Banco de España.

El número de cajeros automáticos, tras años de caídas, se ha quedado estancado en los 50.336; cifra lejana de los casi 62.000 que salpicaban España en 2008. Los datáfonos mantienen la tendencia opuesta al marcar récord absoluto este año: 1,86 millones, número que los sitúa significativamente por encima de los 1,55 millones de antes de la crisis.

Democratización del pago

El dinero que escupen los cajeros también se ha incrementado este primer trimestre, pero a un ritmo nimio en comparación: un 1,27%. Los españoles sacaron dinero 217.449 veces, por un importe de 28.986 millones de euros. Esta cifra tocó suelo en 2013, con 901.063 operaciones, aunque ha remontado poco a poco hasta alcanzar en 2018 las 934.640.

El pago con plástico es cada vez más sencillo en la práctica totalidad de los comercios o establecimientos hosteleros favorecido por el hecho de que las cantidades mínimas para hacer uso de este sistema son inferiores o, en muchos de ellos, inexistentes. Esta cifra se ha visto auspiciada por el hecho de que los negocios pagan a las entidades financieras apenas un 0,39% del importe de cada producto vendido de esta manera, un porcentaje que, reducido a la mitad desde 2009, en 2002 alcanzó el 1,59%.

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