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Economía

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Las lluvias animan las siembras de maíz pero no evitan la inquietud por las segundas cosechas

UAGA dice que el riesgo estará en los regadíos menos modernizados y Asaja y UPA alertan del retroceso del cultivo en Aragón por la insuficiente dotación de agua.

Un agricultor realiza las labores de siembra de maíz en una explotación aragonesa.
Un agricultor realiza las labores de siembra de maíz en una explotación aragonesa.
Upa

La falta de precipitaciones y la escasa nieve caída durante el invierno hacían presagiar lo peor para los productores de maíz aragoneses, que se planteaban incluso no realizar la siembra dados los elevados costes de producción de este cereal y la incertidumbre que suponía entonces la escasez de reservas hídricas.

Pero las lluvias de abril han dado un respiro a los agricultores. Comenzaron la sementera "algo más tarde" esperando las precipitaciones, que ha dado al suelo suficiente tempero y además, una vez con el grano en la tierra, el agua caída del cielo les ha permitido incluso "ahorrar en algunos riegos". Lo explica Joaquín Labarta, agricultor de Almudévar y representante de UAGA en la comarca de la Hoya de Huesca, que asegura que las primeras cosechas "se han hecho con bastante normalidad". Reconoce que las dotaciones de agua están ajustadas, pero explica que la situación no tendría por qué ser un problema para los cultivos más modernizados que se nutren con riego por aspersión. Más complicada puede ser la situación en los riegos a pie "donde se necesita más volumen de agua".

Sigue existiendo, sin embargo, "cierta preocupación", señala Labarta, por lo que sucederá con las segundas cosechas –aquellas que se siembran a finales de mayo y junio después de haberse recogido una primera producción de cebada, guisantes o forrajes–. Pero este agricultor y sindicalista insiste en que todavía podría llover en mayo y aumentar el volumen de agua embalsada. Además señala que, con mayor o menor dotación o sea cual sea el precio de este cereal, "en los sistemas nuevos y modernizados no se puede romper el ciclo de los cultivos".

"Con precaución"

Asaja y UPA coinciden. Aunque las lluvias han aliviado la situación todavía no hay reservas suficientes para garantizar una campaña sin sobresaltos, aseguran tanto el responsable de Asaja en Huesca, Fernando Luna, como el secretario general de UPA-Aragón, José Manuel Roche. Y ambos están convencidos de que la superficie dedicada a este cultivo será sensiblemente inferior a las cerca de 65.000 hectáreas que ocuparon las primeras siembras en la pasada campaña.

"Muchos agricultores están sembrando un 40% menos de superficie de la que tenían previsto", explica Luna, que recuerda que en Riegos del Alto Aragón, el mayor sistema de regadío de España y de la Unión Europea, mantiene los cupos establecidos a principios de marzo, a pesar de la notable mejoría de los embalses gracias a las precipitaciones de las últimas semanas y al aumento de la reserva nival. "Con cupos no se puede sembrar alegremente", señala Luna, que destaca que debido al tiempo de marzo y abril ha habido un gasto elevado de agua para el riego de los cereales.

Roche señala que en la ribera del Ebro, "desde Novillas a Quinto", las siembras se han realizado con normalidad. Situación muy distinta es, señala el sindicalista, la vivida en el sistema de riegos de Bardenas y en Riegos del Alto Aragón, donde no está asegurado los 6.000 metros cúbicos por hectárea que se necesitan para que alcanzar unos rendimientos adecuados que compensen los 1.800 euros que cuesta poner en producción una hectárea de maíz.

"Las lluvias de Semana Santa han sido fuertes en la margen derecha del Ebro, pero no tanto en la izquierda, donde se encuentran las grandes infraestructuras de almacenamiento", detalla el responsable de UPA, que recuerda que en Riegos de Alto Aragón han advertido de que faltan 120 hectómetros cúbicos para poder hablar de "una campaña normal".

Si hay preocupación por las primeras siembras, mucho mayor es la incertidumbre por las de segunda cosecha. Y no solo por las insuficientes dotaciones para el riego, advierte el presidente de Araga, Jorge Valero, que achaca a los bajos precios el desánimo del sector. "El cultivo es cada vez menos rentable, más en aquellas zonas en las que el agua escasea o es muy cara", explica Valero, que insiste en que "la gente se ha cansado de perder dinero".

De todas maneras, si el mes de mayo llega con lluvias podría darle la vuelta a la situación.

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