Economía

Opinión

Habilidades STEAM

Hay que añadir creatividad a la tecnología.
Hay que añadir creatividad a la tecnología.
F. P.

Una de las recomendaciones más habituales para quienes se están planteando hacia dónde orientar su futuro profesional ha sido desde hace un tiempo la de sugerirles optar por las carreras STEM. Es decir, por las de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es tal la necesidad que tenemos de contar con más hombres y mujeres que respondan a ese perfil -vamos a un escenario más digital, con más Internet de las cosas y la gestión del dato como un gran valor irrenunciable- que no hay campañas suficientes para atraer a ese número sobresaliente de jóvenes que reclama la sociedad avanzada a la que aspiramos.

¡Buscamos STEM! parece ser el grito desesperado de una economía que pierde oportunidades de competir mejor porque no cuenta con tantos expertos en estas disciplinas, ya que muchos jóvenes están estudiando en la actualidad carreras cuya empleabilidad es muy baja mientras no hay suficientes ingenieros, una profesión donde el paro es prácticamente inexistente, ni más chicos o chicas en cursos de Formación Profesional vinculados a áreas relacionadas con tecnologías en ebullición.

La preocupación va a más si tenemos en cuenta que sigue siendo demasiada escasa la presencia de mujeres con esta especialización. Me consta que esta cuestión ha sido abordada por organizaciones como la Asociación de Mujeres Directivas de Aragón, que es consciente de que hay que actuar para revertir la tendencia de que en las aulas de ingenierías en Zaragoza, por ejemplo, el número de féminas siga siendo tan llamativamente inferior respecto al de los varones y que en los últimos años esa diferencia no solo no se ha recortado, sino que se ha incrementado. Y no estamos para desperdiciar el talento de la mitad de la población.

Quizás como una tercera vía para solucionar este tema, o más bien por la necesidad de aportar más creatividad a lo que es estrictamente STEM, ahora se está hablando también de STEAM, agregando al acrónimo inglés del Science, Technologies, Engineering and Mathematics la A de Art, arte. Es posible que en este caso estemos hablando más de una línea pedagógica, vinculada a la filosofía ‘maker’ (del hazlo tú mismo) y que según apuntan desde la editorial aragonesa Edelvives "se basa en la innovación y la creatividad, construyendo experiencias educativas más transversales". Apostar por más STEM o más STEAM es, de hecho, una de las señas más identificativas de la ciudad-Estado Singapur, pionera en métodos educativos avanzados en el mundo y número uno global en listados relacionados con el desarrollo tecnológico.

Desde Edelvives, precisamente, ha surgido en Zaragoza la denominada Academia de Inventores, que aboga por "transformar a niñas y niños de usuarios a inventores del futuro" con cuatro áreas especializadas y aulas temáticas para un aprendizaje completo en todas las ramas STEAM. Un inventor, Luis Martín; una científica que trabajó en el programa ‘El Hormiguero’, Esther Borao, y un maestro constructor de robots, Jorge Mata, pilotan esta iniciativa con ambición y, lo más importante, con visión a largo plazo.

Fomentar el gusto por la ciencia y la tecnología desde la infancia, favorecer la reconversión de quienes no tenían formación en estos campos pero que han querido ponerse al día y primar más la innovación son imperativos que tenemos que asumir como sociedad. Si a todo ello le sumamos arte o creatividad, miel sobre hojuelas.

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