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Las lluvias devuelven el verdor al cereal en Aragón y mejoran una producción que se temía perdida

A pesar de la recuperación, los agricultores advierten de que hay zonas con “daños irreversibles”.

Un campo de cebada de Fuentes Claras, en la comarca turolense del Jiloca, en el que se evidencia la recuperación del cultivo.
Un campo de cebada de Fuentes Claras, en la comarca turolense del Jiloca, en el que se evidencia la recuperación del cultivo.
UPA

Las lluvias con las que comenzó el mes de abril han dado un respiro a los agricultores, especialmente a los cerealistas, que han visto cómo sus campos volvían a recuperar el verdor después de todo un invierno sin precipitaciones y un comienzo de primavera con temperaturas más propias de la época estival.

Los más beneficiados han sido los cultivos de la margen derecha del Ebro y de la provincia turolense, sobre todo, aquellos que se sitúan en el Altiplano y el Jiloca. “Allí han caído hasta 50 litros, más de lo que se esperaba, por lo que en estos momentos podríamos estar hablando de una cosecha normal”, señala José Manuel Roche, secretario general de UPA en Aragón, que incluso va más allá y augura que si el mes de mayo llega también cargado de agua “podríamos incluso pensar en una buena campaña en esta zona”.

Pero aunque las lluvias han sido generalizadas y todos las producciones las agradecen, las organizaciones agrarias reconocen que no todos los cultivos han conseguido recuperarse con las últimas precipitaciones. De hecho, según las estimaciones realizadas por UPA, en el Bajo Aragón, donde las siembras fueron tempranas y el calor y la falta de agua aceleró la floración, “se podría llegar a perder entre un 30% y un 50% de la cosecha”. También se prevé una merma de producción en el valle del Ebro. “Tampoco se han recuperado del todo los cereales de secano en el Cinca Medio y Bajo y en la comarca de Monegros”, matiza Roche, que, sin embargo, augura que la cosecha total de Aragón podría rozar cifras cercanas a una campaña media, es decir en torno a los 2,5 millones de toneladas. Eso sí, insiste en que para ello será imprescindible que continúen las precipitaciones, que, que a tenor de los partes meteorológicos, parecen garantizadas también durante la próxima semana. “Abril lo damos por salvado porque la tierra tiene ahora bastante humedad, además las temperaturas han bajado y el cierzo ha ayudado a que las plantas recuperaran el ciclo”, detalla Roche, que insiste en que, en cualquier caso, el mes de mayo será decisivo.

También destacan la idoneidad de las precipitaciones, los responsables de Asaja, especialmente los representantes de la organización agraria en la provincia turolense, que señalan que los cultivos soportaban ya mucho estrés hídrico, una situación que han conseguido revertir las últimas precipitaciones. Y con estas lluvias, señala la organización agraria, no solo ha reverdecido el cereal, sino también los pastos.

Desde UAGA rebajan este optimismo. José María Alcubierre, secretario general de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, reconoce que “hay zonas que se han recuperado un poco con las lluvias”, pero mantiene que la preocupación persiste especialmente en la comarcas del Cinca, en Monegros y en el valle del Ebro.

“Ha dado ilusión”

Reconoce, eso sí, que “la llegada de las lluvias y el cambio de tendencia en el tiempo han dado algo de ilusión a los agricultores” y que el agua ha llegado justo a tiempo a las zonas más tardías y a las más frescas, como aquellos cultivos situados en el Pirineo o la Hoya de Huesca. Pero desde este sindicato se insiste en que las precipitaciones ya no servirán de mucho para las explotaciones del Bajo Aragón y especialmente aquellas que se encuentran a una menor altura.

Pese a todo, aunque es pronto para echar las campanas al vuelo, el escenario es tan distinto que las organizaciones agrarias han acordado no solicitar de momento –como estaba previsto– la convocatoria de la Mesa de Producciones Agrarias.

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