Economía

Caso Bankia

El "gran error" de haber avalado las cuentas de Bankia antes de salir a Bolsa

El jefe de los inspectores del Banco de España, José Antonio Casaus, admite que no tuvo "coraje" para decir que faltaban por sanear 10.000 millones.

El inspector del Banco de España, José Antonio Casaus, llegando a la Audiencia Nacional, donde se juzga el Caso Bankia
El inspector del Banco de España, José Antonio Casaus, llegando a la Audiencia Nacional, donde se juzga el Caso Bankia
Efe

"Nos faltó coraje". Con esta sinceridad apabullante el que fuera jefe de los inspectores del Banco de España empotrados en Bankia, José Antonio Casaus, admitió este martes el que definió como su "gran error" en ese trabajo: no haber advertido antes de la salida a Bolsa que, según sus datos, a la entidad le faltaban por asumir saneamientos de entre 8.000 y 10.000 millones de euros para cubrir las pérdidas derivadas de sus activos 'tóxicos' inmobiliarios.

Casaus, quien declaró en el juicio por aquellos hechos a petición de la acusación popular, se convertía así en el segundo gran testigo de cargo contra la antigua cúpula del banco encabezada por Rodrigo Rato tras su compañero de equipo, José Antonio Delgado. Y ambos fundamentaron sus aseveraciones en cifras, "nada de literatura" como dijo en 2017 la Audiencia Nacional al respaldar la importancia de sus correos internos.

Ambos describieron cómo los problemas venían de inicio, desde la fusión de las siete cajas de ahorros que crearon Bankia. "No es una barbaridad pensar que podía haber 16.000 millones en saneamientos no reconocidos entre Caja Madrid y Bancaja", apuntó Casaus, quien dijo que en la primera había "morosidad encubierta" pese a reconocer un 80% de sus créditos como dudosos en el pago, pero en la segunda esperaban "una pérdida mayor" derivada de los promotores inmobiliarios porque solo había reconocido problemas en el 20% de los préstamos. Y criticó que fuera justo su presidente, José Luis Olivas, quien se "reservara" el control de esas sociedades participadas.

Ya en marzo de 2011, los inspectores presentaron al supervisor un informe sobre la situación contable del banco donde terminaron dando por buenos los 6.000 millones en provisiones que presentó el equipo de Rato, con las necesidades cubiertas para dos años. Pero Casaus y su equipo pensaban que aún harían falta sanear "por lo menos" 10.000 millones más ante el deterioro creciente de sus activos ligados al 'ladrillo'.

"Una cosa que no comprometa"

El testigo relató como le comentó a su superior -el entonces director general adjunto de Supervisión del Banco de España, Pedro Comín- que iban a poner sus propios cálculos porque no veían claros los de la entidad. Aunque éste, según su versión, intentó convencerles de lo contrario y les pidió que pusieran "una cosa que no comprometa mucho".

Terminaron aceptando pese a que, apenas unas semanas después, afirmarían -en varios correos internos que se cruzó el equipo y remitió luego al propio supervisor- que el banco "no era viable" y los 3.000 millones que esperaba sacar con su estreno en el mercado serían una especie de "chute", una "bombona de oxígeno" ante sus graves problemas.

En su opinión, "no eran las condiciones para sacar a Bolsa una entidad", sin tampoco tener el "perímetro real", por ejemplo, los activos que irían a Bankia o a BFA, del que dijo que de no estar unido al primero habría sido "intervenido". "Fue un proceso acelerado, forzado y con riesgo operacional", insistió este testigo, quien lo tachó de "imprudencia".

"Un punto de no retorno"

El problema es que el grupo "no generaba" un negocio real, "destruía capital día a día" y "estaba en un punto de no retorno". Es más, afirmó que sin las ayudas públicas -una primera inyección de 4.465 millones de euros que el FROB dio para la fusión y las compras del BCE- habría "caído antes". A su juicio, los cálculos sobre la necesidad de más provisiones hechos por las consultoras AFI (más de 7.000 millones) y PwC (más de 11.000 en total) se quedaron "cortos", mientras que avaló los cálculos que en enero de 2012 le facilitó la auditora Deloitte sobre posibles minusvalías de entre 5.000 y 8.600 millones en los dos años siguientes.

"Curiosamente", tras el "optimismo" inicial que el Banco de España (a través de Comín) les pedía en sus informes sobre Bankia, a finales de 2011 vieron un cambio. "Se movieron cosas por arriba -señaló- y nos dijeron (al equipo) que había que pintar la situación, cargar más las tintas para que (la crisis del banco) no nos cogiera con el pie cambiado". No obstante, rebajó sus críticas al supervisor: "no tengo ninguna duda" de que mis jefes intentaron que los quebrantos para contribuyentes y depositantes fueran los menos posibles".

"Se hizo lo que se pudo hacer, no lo que se tenía que hacer", admitió Casaus, muy crítico con los gestores de Bankia por aprobar un bonus de 150 millones solo por juntar sus negocios. Según él, podía ser algo "delictivo", aunque la presidenta del tribunal le recondujo: "Eso lo omite usted que nos corresponde a nosotros".

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