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Economía

"Es necesario amoldarse a la realidad, pero no resignarse; eso es de mediocres"

El profesor, divulgador y conferenciante Victor Küppers defiende el poder de la actitud en todos los aspectos de la vida.

Victor Küppers
Victor Küppers
Oliver Duch

Asegura Victor Küppers que la diferencia entre un ‘crack’ y un chusquero es la actitud, que a las personas se les quiere por cómo son, no por sus másteres, carreras o cantidad de idiomas que dominan. Y que el factor principal para dar sentido a la vida es poner ilusión en todo lo que se hace. Profesor y conferenciante, dedica su tiempo a investigar y desarrollar métodos para transmitir la motivación de forma efectiva para dar salida a todo el potencial de cada persona, y da charlas allá donde se le requiera (estuvo en días pasados en Zaragoza en un evento de Master D y vuelve hoy a uno del Zaragoza Logistics Center) para explicar la importancia de la actitud personal como elemento movilizador y dinamizador tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Porque Küppers (Eindhoven, Holanda, 1970?) está convencido de que la actitud lo es todo, en todos los aspectos de la vida. "Hay que querer ser optimista, convertirlo en un hábito, como dejar de fumar", asegura este licenciado en Administración y Dirección de Empresas y doctor en Humanidades. A su juicio, a no ser que en la vida de alguien haya un drama, todos tenemos a mano las herramientas necesarias para "intentar sacar lo mejor de cada situación y enfrentarse a ella, por muy dura que sea".

"Tú tienes responsabilidad, a lo mejor no eres la persona más optimista del mundo, pero puedes ayudarte a ser lo más optimista dentro de tus posibilidades. Ahí no hay excusa, a mí la frase que me da mucha rabia es esa de ‘Yo soy así’. ¿Cómo? Pues espabila, que los demás no tenemos la culpa", explica.

Al final, cuenta, la vida nos va en lo personal y en lo profesional por nuestra actitud. Y eso lo gestionamos nosotros mismos. "¿Fácil? No. ¿Difícil? Tampoco", asegura convencido. Todo es proponérselo, porque, aunque admite que vivimos "en un entorno de mierda a todos los niveles", la sociedad está "anestesiada" y nos hemos acostumbrado a vivir "en la mediocridad", la felicidad está al alcance de cualquiera. "Vivimos en el mundo Instagram, todo es perfecto y maravilloso, pero la vida real no es así, es peor. Hay que amoldarse a la realidad, pero nunca resignarse; eso es de mediocres. Y anda que no hay mediocres por el mundo", afirma.

En sus charlas, Victor Küppers repite una frase como un mantra: "Serio, correcto, profesional", como si las tres palabras fueran sinónimas. La cuestión es, ¿la alegría no es muy profesional? "Cuando alguien es alegre parece que tiene que ser un vago, superficial, y el que es mustio y rancio se ve como un profesional como la copa de un pino. Y no, tenemos que aspirar a profesionales alegres; nos gusta la alegría, nos gusta trabajar en entornos alegres, por supuesto", explica.

Pero en tiempos de crisis, o de postcrisis, la situación laboral no es la que era y los jóvenes, preparados académicamente como nunca se ha visto antes, se conforman con empleos precarios, eso si los tienen. "Quizá los jóvenes tienen sobreexpectativas. Como si por ser licenciados ya se merecen una secretaria y un Ipad. Pero luego te encuentras con algunos (no todos, claro) que no están dispuestos a moverse de su ciudad. Si viven en Zaragoza, como mucho se irían a Utebo. Y no es así", razona Küppers. Un estudiante es un producto y hay un mercado laboral al que tiene que adaptarse, "no al contrario".

En ese punto, el ‘coach’ se pone serio. "Hay mucha gente que se aprovecha de esta situación, ofrece empleos precarios, paga poco y mal. Hay mucho sueldo miserable por ahí fuera. Y encima te dicen ‘si no lo quieres, vete que hay fila’. Eso es inmoral", afirma categórico. Y también hay "jefes melones sin capacidad de liderazgo, que tienen a todo el equipo desmotivado porque no saben ser líderes justos y generosos". En esta sociedad hace falta "gente buena, honrada, honesta. Mucha".

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