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Economía

Con el reto de atraer más mujeres a las Tic

Reducir la brecha de género y que las mujeres no se queden fuera de los empleos tecnológicos del futuro es el desafío social y empresarial que debe abordarse. Lo advierten varias profesionales de un sector muy masculinizado

Cristina Aranda, de Intellygenz; junto a Cristina Amoribieta, de Libelium, y María Villarroya, doctora en Computación de la Universidad de Zaragoza.
Con el reto de atraer más mujeres a las Tic
Guillermo Mestre

Al sector de las TIC o nuevas tecnologías le faltan mujeres. Apenas representan el 20% del total de las plantillas. Contrarrestar esta dinámica es lo que pretenden profesoras como María Villarroya, presidenta de AMIT-Aragón y experta en Arquitectura y Tecnología de Computadores de la Universidad de Zaragoza. «En diez años, uno de cada tres empleos estará relacionado con la ciencia, la tecnología o la ingeniería y no podemos dejar que las niñas y las jóvenes no aprovechen esta oportunidad». Aunque desde 2016 están llevando a las escuelas la iniciativa ‘Una ingeniera por cole’ y desde 2008 vienen celebrando el ‘Girls day: ven y descubre tu futuro’, Villarroya reconoce que la «tendencia no cambia: las mujeres no se animan a estudiar ingenierías ni carreras técnicas (STEM) y eso puede ser un hándicap para un futuro marcado por las nuevas tecnologías».

Como reconoce Pilar Arranz, directora del Secretariado de Proyección Social y del Observatorio de Igualdad de la Universidad de Zaragoza, «cuesta muchísimo romper los estereotipos». Por eso, afirma, son vitales las campañas impulsadas por profesoras que tratan de animar las vocaciones tecnológicas entre las estudiantes y lo hacen «desde primaria porque en secundaria ya es tarde: como indica un estudio de la Fundación PwC, son las profesiones del futuro y en los planes educativos han de estar muy presentes esas competencias digitales».

Según Ana Vázquez, directora gerente del Inaem, desde todos los ámbitos se debe trabajar para «reducir esta brecha de género, que tiene un trasfondo social y cultural combatiendo los estereotipos y potenciando la necesaria contribución de las mujeres al mundo de las TIC, donde no les van a faltar las oportunidades laborales».

«Cambiar la mentalidad, la cultura y cómo somos educados es lo más complejo», señala Cristina Aranda, lingüista al frente de la innovación en la empresa de software Intelygenz y co-fundadora de la asociación MujeresTech, que promueve acciones para que más mujeres decidan pasarse al sector digital. «Para mí son clave las STEM, donde las ciencias cooperan con las ‘Arts’ o humanidades. La digitalización demanda más que nunca equipos diversos e inclusivos en género, edad o raza. Se calcula que el sector digital demandará 1.250.000 empleos en España entre 2017 y 2022».

Para Cristina Amoribieta, economista y jefa de RR. HH. en Libelium, «hacen falta referentes con los que las jóvenes se puedan identificar» y más recursos: «Son escasos los buenos profesores de matemáticas, física, química y tecnología en primaria y secundaria», opina, y ayudaría que hubiera series televisivas sobre ingenieros como las hay de médicos.

«Es una cuestión cultural que lleva su tiempo cambiar», admite Beatriz Labrador, ingeniera informática que trabaja en Hiberus Tecnología (Henneo). En su caso, «a los 17 años no sabía qué estudiar» pero eligió esta carrera porque vio que iba a tener más oportunidades en el mercado laboral. De hecho, indica, «no ha parado de trabajar» desde que terminó. Este debería ser, a su juicio, un incentivo para atraer a más mujeres al sector digital. Contenta de haberse hecho ingeniera, explica que en Hiberus ha pasado por varios puestos como programador, analista y ‘project manager’, lo que le ha permitido «coger nuevas habilidades y ver qué le gusta y qué no». Es en esa evolución constante donde sitúa el atractivo de trabajar en las TIC.

Otra profesional de la tecnología, Pilar Urchaga, graduada en Estadística que trabaja en IBM, considera que a las jóvenes les falta información. «Hay un gran desconocimiento de todas las opciones que ofrece trabajar en tecnología como las oportunidades de cambio de perfil dentro de la profesión». Convencida de que «el reto ahora es aumentar el ratio de mujeres en este mercado», indica que las compañías cada vez van a demandar perfiles más versátiles.

Urchaga pone como ejemplo proyectos de inteligencia artificial o ‘data science’ en los que «es necesario crear equipos mixtos de trabajo puesto que lo que aporta valor es el análisis de los datos obtenidos». Por eso anima a las jóvenes que cursen estudios de ciencias sociales a enfocar su carrera hacia la tecnología. Desde IBM así lo propugnan a través de ‘Women in Technology’. «Nunca es tarde», avisa, y recomienda como punto de partida los itinerarios formativos que se ofertan en el CTA. «Es una formación muy útil, recomendable al 100%», coincide Beatriz Labrador, de Hiberus.

«La transformación digital que estamos viviendo en las empresas requiere del talento femenino. Las mujeres contamos con habilidades muy demandadas en el sector tecnológico: capacidad de adaptación, trabajo en modo multitarea, liderazgo, saber gestionar recursos limitados», subraya Cristina Amoribieta, de Libelium. «Hay que poner en valor estas competencias y que las empresas no nos exijan renunciar a la vida familiar sino que ofrezcan medidas de flexibilidad y conciliación », subraya.

Un punto de vista que comparte Susana Alejandro, directora de estrategia y desarrollo corporativo del grupo Saica. «En las empresas hay que trabajar favoreciendo la conciliación no solo para la mujer sino para el hombre. La corresponsabilidad es básica en una sociedad marcada por estereotipos en la que a la niña se le sigue regalando como juguete un carrito de bebé y a los chicos un coche».

Publicación de un libro blanco

A «hackear estos estereotipos» invita la oscense Cristina Aranda. «Sería genial lanzar una campaña nacional donde aparezca un niño con un bebé y una niña fabricando algo con el lema ‘Él también cuida. Ella también crea’. Hay mucha tarea por delante, asume. En colaboración con el Ministerio de Economía, Aranda trabaja para la elaboración del Libro Blanco sobre la Mujer en el sector digital, «donde propondremos diferentes acciones para acabar con la brecha de género y la digital.

Desde el Inaem, Ana Vázquez recuerda la puesta en marcha del ‘Programa Encuentra’, en colaboración con el clúster IDIA, que busca fomentar vocaciones tecnológicas entre jóvenes menores de 30 años, «dirigido a 112 personas, de las que el 50% serán mujeres».

La oferta laboral en tecnología es altísima

Gloria Muñoz, ingeniería informática y ‘Web area manager WBA digital’, en la planta de Alliance Healthcare Zaragoza, asegura que la tecnología ofrece todo un mundo de posibilidades a las mujeres.

¿Por qué piensa que hay tan pocas que opten por carreras técnicas como la suya?

Principalmente por la falta de información y de visibilidad de modelos a seguir. Desde pequeños, nuestros padres, profesores y los medios de comunicación nos hablan de las profesiones clásicas (medicina, abogacía, empresariales, economía…) pero no de tecnología. Así que en el momento de elegir nuestros estudios no tenemos una visión clara de las posibilidades que puede ofrecerte una carrera de este tipo.

En su caso, ¿cómo la eligió?

Por la prima de una amiga del colegio. Creo que fue de la primera promoción de ingeniería informática en Zaragoza. Recuerdo estar en su casa mientras nos contaba que acababa de terminar la carrera y justo la llamaron para trabajar. Eso se me quedó grabado e hizo que me decidiera. Curiosamente, yo también empecé a trabajar al día siguiente de presentar el proyecto fin de carrera.

Estar trabajando en Alliance Healthcare ¿es un buen colofón?

Desde luego. En el campo tecnológico estamos en continua evolución. Yo llevo 10 años trabajando en la empresa y no he tenido que moverme para satisfacer mis inquietudes profesionales. Pero además, Alliance Healthcare España tiene un plan de igualdaden el acceso a la empresa, la contratación, la promoción, la retribución, la conciliación, etc. Y a nivel global, en la compañía existe un grupo transversal DiversIT no solo centrado en la diferencia de género.

¿Podrían las mujeres aportar más a los empleos del futuro?

No diría que podemos aportar más sino tanto como otros. Desde mi punto de vista el valor añadido es el derivado de incorporar perfiles diferentes, lo que ha demostrado tener un impacto positivo en creatividad, eficiencia, motivación y mejor ambiente de trabajo.

¿Qué recomendaría a las mujeres interesadas en la tecnología?

Que se informen. El mundo de la tecnología es tan amplio y ofrece tantas posibilidades que seguro pueden encontrar un hueco interesante. Además, la demanda de trabajadores en este campo es altísima. Que contacten con asociaciones como las Mulleres Tech (en Aragón) para resolver dudas u obtener guías, o que se lancen a contactar por LinkedIn con mujeres que nos dedicamos a esto.

El peligro: ir hacia una mayor desigualdad

Las empresas tecnológicas son las que más crecen, pero las mujeres apenas tienen presencia, ¿no cree que habría que actuar?

Ese es el objeto del estudio ‘Mujeres jóvenes ante el empleo’ que hemos realizado desde la Fundación PwC y la Fundación Plan Internacional para ver si las personas jóvenes de ambos sexos están adquiriendo en igual medida las nuevas competencias demandadas por un mercado de trabajo, que está cambiando muy rápido. Y hay que actuar porque si no se soluciona esa desigualdad que hoy nos preocupa, el peligro es que se pudiera incrementar.

Apenas hay niñas que opten por las ciencias y los números, ¿no?

Así es. Se observa una vulnerabilidad en las niñas y las jóvenes en Secundaria y Universidad. Las que tienen entre 15 a 24 años no optan por las STEM o carreras técnicas. Ellas se inclinan por una serie de competencias, y sin embargo, el trabajo a futuro va por otro lado.

Apenas una de cada cuatro optan por las ciencias, según el estudio que han desarrollado.

Lo que observamos es que en Formación Profesional la mayoría de hombres es abrumadora, sobre todo en ámbitos técnicos como fábricas, sector de la electricidad, el del transporte, etc., mientras que en servicios sociales predominan las mujeres. Por ejemplo en el ámbito de ciencias de la salud son el 70%. Solo el 30% lo ocupan hombres. Al revés sucede con las STEM o carreras de ciencias, tecnología, ingeniería, todos esos ámbitos tecnológicos y digitales, nos encontramos que solo una de cada cuatro, el 25% son mujeres. A priori podríamos decir que no pasa nada, pero sí pasa cuando el mercado del trabajo va a tender a demandar esas competencias tecnológicas y digitales en las que vemos que solo hay una de cada cuatro universitarias. Entonces, si no se actúa, la desigualdad por género que tanto nos preocupa va a empeorar en lugar de mejorar.

¿Cómo fomentar las vocaciones de este tipo entre las jóvenes?

Hay que decirles que las competencias digitales van a ser obligatorias para todos. Son un básico y si no las tienes, no podrán aplicar tampoco esas competencias transversales que tiene la mujer de capacidad de adaptación, inteligencia emocional, etc. Se lo hemos preguntado a las empresas y también a los empleadores, las niñas y las jóvenes y la respuesta ha sido que esas competencias se adquieren fundamentalmente en el ámbito educativo, si bien en inteligencia emocional es fundamental la familia. Por eso hay que insistir en educar a nuestras niñas y jóvenes para que les resulten atractivas las carreras en tecnología y ciencias y es necesario buscar unos modelos educativos que vinculen todas estas competencias a primaria, secundaria, Universidad y Formación Profesional. El entorno educativo, en las aulas, familias y empresas, es fundamental para esa transformación hacia una mayor capacitación en tecnología.

¿Cuántas generaciones harán falta para que esa paridad entre hombre y mujer en competencias tecnológicas pueda darse?

El estudio lo que apunta es que si no se hiciera nada, seguiríamos teniendo una desigualdad clarísima en 2029. Por eso hemos de hacer el cambio desde ya para que se produzca en una generación. Y ahí proponemos una serie de actuaciones o recomendaciones para favorecer esta transición: más formación técnica y digital en todos los ciclos educativos; trabajar mucho más con los jóvenes el ámbito de la orientación profesional; tender a la eliminación de estereotipos y trabajar también desde las familias. La labor es en todos estos ámbitos.

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