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Economía

Dribo: la autoescuela llega al 'smartphone'

La 'start up' catalana, que opera por el momento únicamente en Barcelona, planea su expansión por distintas ciudades españolas, entre ellas, Zaragoza.

La 'start up' catalana Dribo planea su expansión por ciudades como Zaragoza.
La 'start up' catalana Dribo planea su expansión por ciudades como Zaragoza.
Dribo

Los 'smartphones' sirven para casi todo: comprar, estudiar idiomas, consultar noticias, alquilar patinetes, bicis o motos eléctricas... Y ahora también para aprender a conducir. El teléfono móvil puede convertirse en una autoescuela de la mano de Dribo, una aplicación que permite conseguir casi la totalidad del carnet de una forma sencilla e intuitiva. Esta 'start up' nacida en Barcelona ha levantado más de medio millón de euros de capital en dos rondas de financiación. Y su expansión por distintas ciudades españolas, entre ellas Zaragoza, comenzará en los próximos meses.

Dribo emplea "un método formativo propio, gamificado, autodidacta, en el que se plantean ejercicios de diferente manera para que se puedan entender bien los conceptos", explica su fundador, Enric Romero. Y también facilita el "farragoso" papeleo: "el usuario puede subir su DNI para cumplimentar la solicitud de tráfico que, desde la empresa, se presenta directamente a la DGT". En el caso de superar la prueba teórica, los alumnos podrán reservar las prácticas a través de la propia 'app', gestionar los pagos y acordar el día y la hora con el profesor.

Preacuerdos en Zaragoza

Por el momento, la empresa solo ofrece el servicio integral en Barcelona. Pero el objetivo de Dribo es abrir "cuanto antes" en otras ciudades. "Tenemos ya algunos preacuerdos con autoescuelas en Madrid, Sevilla, Murcia, Valencia, Zaragoza o Lérida y tenemos otras ciudades a las que iremos próximamente", ha confirmado el fundador.

La plataforma, de descarga gratuita, ofrece una tarifa plana de 149 euros que engloba las tasas de la DGT o la tramitación, además de tres oportunidades para presentarse a los exámenes teórico o práctico. La 'app' cuenta con alrededor de 50.000 usuarios, de los que la empresa asegura que prácticamente todos aprueban el examen teórico a la primera.

La DGT, un posible freno

El 'boom' de Dribo puede verse frenado a partir de 2019 por la DGT, que pretende que los españoles que quieran sacarse cualquier tipo de permiso de conducir tengan una formación obligatoria teórica presencial de ocho horas. Así se desprende del borrador del Real Decreto por el que se modifica el Reglamento General de Conductores, que contempla, entre otras medidas, la asistencia a cursos que versarán sobre colectivos vulnerables -ciclistas, motoristas o peatones-, los factores de riesgo -velocidad, alcohol, drogas-, distracciones al volante -utilización del teléfono móvil-, uso de sistemas de seguridad -casco, cinturón, sillita de retención infantil- o normas de circulación. Y respecto al apartado práctico, el Gobierno plantea que, por cada no apto en el examen, el alumno deba recibir cinco clases entre la fecha del último suspenso y la siguiente prueba solicitada.

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