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Economía

Si tienes radiadores eléctricos en casa, toma nota de estos consejos

Instalarlos junto a las ventanas o programarlos a lo largo del día son algunas pautas básicas para mantener la casa caliente y evitar sustos en la factura de la luz.

La temperatura media en casa debe mantenerse entre 21 y 23 grados.
La temperatura media en casa debe mantenerse entre 21 y 23 grados.
Pixabay

Aunque en España lo más habitual son los sistemas de calefacción por gas o por gasóleo como combustible, todavía es posible encontrar viviendas que no disponen de estos sistemas por lo que, llegado el invierno, toca recurrir a los radiadores eléctricos para que el frío no se instale dentro de casa.

Para disfrutar de una temperatura confortable, y evitar que el bolsillo sufra más de lo necesario, conviene instalar por emisores de fluido, pues mantienen durante más tiempo la temperatura y consumen menos. Puestos a elegir, también se recomienda optar por aquellos dispositivos que cuentan con un regulador que permita programar la temperatura aunque no se esté dentro de casa, bien sea de manera manual por horas o por wifi.

Más allá del dispositivo, conviene tener en cuenta otros aspectos para ahorrar en la factura de la luz:

La importancia de la factura. De todos los aspectos que componen una factura de la luz, la potencia es uno de los más importantes, pues no siempre es acorde a las necesidades de la vivienda. Aunque es común escuchar que este tipo de dispositivos requiere una mayor potencia (y, por tanto, un aumento del coste), no siempre es necesario. El mejor truco es conectar varios dispositivos a la vez, además de los radiadores, y comprobar que todos funcionan sin problema y que la luz no se dispara. Bajo las ventanas. Aunque parezca contradictorio, los radiadores colocados en este lugar son un 30% más eficientes. El aire que llega por las ventanas se calienta al pasar por encima del radiador, haciendo que el aire frío baje, porque pesa más, y el caliente suba, redistribuyéndose más rápido y calentando antes la habitación. Durante todo el día. Es cierto que un dispositivo conectado de manera permanente supone un gasto considerable, pero es mejor que el radiador esté durante todo el día a unos 17 o 18 grados, manteniendo una temperatura constante. Si se apagan y se encienden a llegar a casa, queriendo alcanzar los 21 grados (temperatura recomendada), la subida inmediata de calor hace que el gasto sea mucho mayor.

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