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Economía
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Pilar Jurado: "La libre circulación de mercancías nos sitúa en un plano de igual a igual"

Pilar Jurado es Directora de Aduanas, Licenciada en Derecho e inspectora de Hacienda.

Pilar Jurado, en la Cámara de Comercio de Zaragoza, el pasado martes.
Pilar Jurado, en la Cámara de Comercio de Zaragoza, el pasado martes.
Oliver Duch

¿Cómo resumiría lo que ha aportado la unión aduanera en estos 50 años?

Lo resumiría en que la libre circulación de mercancías, luego completada con la de personas, servicios y capitales, nos sitúa en un plano de igual a igual a todos los países de Europa. Los empresarios hablan de operaciones dentro de la UE como si se tratara de operaciones domésticas, de casa, con la aduana española. Luego, como ciudadanos no nos damos cuenta muchas veces de que en cualquier mercancía que compramos no nos preguntamos de dónde ha venido. En la fabricación de esa mercancía han podido participar cuatro países de la Unión y uno no comunitario para que la tengas hoy aquí, y eso es un proceso transparente para el consumidor, que no distingue en qué país de la UE se ha hecho qué. Si ha habido una fabricación con componentes de distintos países de la UE tú no reparas en ese proceso. Y hay que destacar el movimiento logístico que se ha generado para que ese producto llegue a tu casa. Yo lo vería a nivel particular: el acceso al mercado, a un abanico de productos, y sobre todo la facilidad para tener, con costes competitivos, mercancías en las que han participado varias economías y que nosotros lo vemos como algo normal en nuestro mercado.

Hay que destacar que las aduanas también están asociadas a la importación de bienes seguros, como medicinas o juguetes.

Absolutamente. Y ahí también se puede hablar hacia dentro y hacia afuera. En el primer caso, la unión aduanera se impulsa cuando se decide quitar los aranceles, pero todo eso va acompañado de una normativa; los aranceles fueron lo más drástico, pero esa normativa ha tenido una serie de acercamientos. Todo lo relativo a artículos de consumo: ahí también son transparentes para el consumidor los controles por los que un producto ha pasado, y eso es común para toda la UE: sanitarios, fitosanitarios, veterinarios, farmacéuticos, propiedad intelectual –como marcas falsificadas sin la calidad suficiente–, etc. Son normativas que a lo largo de los 50 años se han ido acercando para que todos tengamos lo mismo. Mientras, hacia fuera, tiene que ver con que si en el mercado interior exigimos unas medidas determinadas, también lo exigimos cuando importamos; que lo que entra tenga los mismos estándares que lo que producimos dentro.

El Código Aduanero de la Unión sustituye al Código Aduanero Comunitario. ¿Qué supone?

Son normativas muy técnicas. Las implicaciones que pueden tener en términos generales, y me fijo en uno de los elementos principales del código nuevo, es que la aduana trabaja solo electrónicamente. Eso va a beneficiar a las empresas, que van a poder operar en cualquier parte con los sistemas interconectados, pero para el individuo esa operativa también le va a permitir operar electrónicamente.

¿Cómo observa la incipiente guerra comercial abierta al otro lado del Atlántico?

De guerra comercial puedo hablar poco. Yo utilizó el contexto: llegamos al 50 aniversario de la unión aduanera en una situación razonablemente buena dentro de la UE, y la guerra comercial viene a alterar los principios de los que partíamos. Aunque eso afecta a la aduana relativamente, ya que nosotros solo aplicamos una normativa comercial.

En la UE hay una crisis por diversos factores, pero la unión aduanera no está en cuestión.

Cuando no hay una identidad de criterio dentro de la Unión para una política determinada, hay quien es catastrofista y se va al proyecto europeo en su conjunto. Eso es lo que puede desestabilizar.

El ‘brexit’: un antes y un después.

Lo veremos. Ahora mismo no sabría adivinar cómo puede acabar. Siempre he pensado que acabará habiendo acuerdo; que el sentido común va a reinar.

Su elección para la Organización Mundial de Aduanas no ha sido posible. El japonés Kunio Mikuriya ha sido reelegido.

En los puestos directivos de la Organización Mundial de Aduanas no hay ningún representante de Europa. El objetivo era aportar a la organización el conocimiento que teníamos, desde el punto de vista de negociación o consenso, modernización, etc. Hemos ido razonablemente bien, pero hay más de 180 países, con visiones diferentes, y acabó siendo reelegido Kunio Mikuriya.

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