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Economía

Los sindicatos avisan de que el rechazo abriría un nuevo escenario sin vuelta atrás

No hay retorno posible a la mesa de negociación. Esa puerta está cerrada, salga lo que salga en la consulta que empieza hoy, advierte CC. OO. Aragón.

El desafío que tiene la planta zaragozana no acabó ayer. Continúa dos días más. La plantilla es soberana y con pocas horas para pensarlo tendrá que decidir entre hoy y mañana –hasta las 13.00 del miércoles en que vote el último turno– si respalda el preacuerdo de convenio alcanzado por el comité de empresa tras cuatro días de negociación ‘in extremis’. "Confío en que la plantilla va a tener toda la información para poder decidir", dijo la presidenta del comité, Sara Martín.

"Si analizamos en profundidad el preacuerdo, veremos que los sacrificios son pequeños si hablamos del bien común de la planta y del bien general", destacó José Carlos Jimeno, máximo responsable de UGT en la planta.

"Confío en que la plantilla entienda que hemos contenido a PSA" en la agresiva propuesta de recortes que traía y "que sepa también que no hay ‘plan B’ que vamos a este referéndum sin red y sin paracaídas", dijo por su parte José María Fernando, secretario de la sección sindical de

CC. OO. en la planta. En este sentido, el comunicado de la sección de Industria del sindicato difundido anoche ya lanzó la advertencia de que "si no hay ratificación al preacuerdo, no se abre un nuevo proceso negociador en el que quizá insertando determinadas movilizaciones, PSA cambiará su posición". Es más, avisó, "habrá movilizaciones, pero el objeto ya no será la defensa de algunos puntos de nuestro convenio sino la defensa de la planta y el empleo, y en ese entorno la propuesta actual será inmaterializable".

Pese a todo, CC. OO., el segundo con más representación en la factoría zaragozana, deja claro que "si la plantilla dice no, este preacuerdo no sirve nada" y admitiendo que "hay muchas posibilidades de que eso suceda porque cada uno de nosotros y nosotras vamos a tener una frustración y una decepción, no queremos dejar lugar a los malentendidos". Y CC. OO. termina diciendo que ha llegado a lo que sinceramente considera "el final de nuestras posibilidades".

Ante un referéndum que se anticipa muy reñido, Santiago Arcos, de CGT, no se atreve a pronosticar lo que sucederá. "Han metido tanto miedo a la gente que ya veremos", indicó, a la vez que cuestionó lo conseguido en el preacuerdo ya que no introduce garantías serias de un plan industrial para Figueruelas ni tampoco concreta cómo piensa abordar las salidas de los trabajadores más veteranos ni de qué forma va a negociar la jornada irregular que suponen los 20 turnos productivos en fin de semana por empleado y año, que se añaden a la implantación de un sistema de flexibilidad para pasar de 15 a 18 turnos en la línea 1 hasta septiembre de 2018.

Juan Pardo, de OSTA, recomienda leerse con detenimiento todo el texto del preacuerdo antes de decidir en una votación cuyo resultado ve imprevisible. Consciente de que la plantilla está muy cansada de tantos sacrificios, no sabe cómo va a reaccionar. Eso sí, advierte de que lo que ha firmado la mayoría del comité "no tiene garantías reales" sobre el futuro de la planta.

Desde la dirección, que lleva meses avisando de que sin acuerdo de competitividad no se podía hablar de planes de viabilidad para la planta, se apela ahora a la responsabilidad de todos y cada uno de los empleados para que apoyen el preacuerdo de convenio que a las partes tanto les ha costado alcanzar. En este sentido, recuerda que "es el único camino para mantener el empleo y mirar al futuro". De hecho, ya el pasado miércoles, antes de que se produjera esta negociación ‘in extremis’ advirtió a la representación de los trabajadores que paralizar el nuevo el Corsa implicaba tener que hablar de una posible pérdida de 2.000 empleos.

El compromiso sindical de hacer este referéndum ha permitido que la plantilla, aunque solo en esta ocasión, sea la que "tenga la sartén por el mango".

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