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Economía

Demasiadas presiones

La negociación del nuevo convenio laboral en Figueruelas ha entrado en una indeseada fase de tensión. Los sindicatos intensificaron su estrategia de presión suspendiendo el diálogo. Ahora, la dirección ha respondido con una presión aún mayor. Es imprescindible templar los ánimos y pactar una solución válida para todos.

Los directivos de la planta aragonesa (con el mandato de Opel desde Alemania y de su nuevo dueño, el grupo PSA) han dado otro paso en la escalada de tensión en que ambas partes han transformado la negociación del nuevo marco laboral. Han comunicado que el próximo Corsa no se hará en Figueruelas, que se paralizan las inversiones en la nave 1 de carrocerías, que la fábrica no optará a nuevos modelos y que se está realizando ya un estudio de integración de las dos líneas en una sola en acabado final. Una declaración de intenciones que supone un auténtico mazazo para el futuro de Figueruelas y de buena parte de la tupida red de empresas auxiliares que trabajan para ella. Es posible que sea una baza negociadora para debilitar a la parte sindical, que ha calificado el anuncio de "chantaje". No obstante, solo el hecho de enunciarla ya asusta si se tiene en cuenta que el sector de la automoción es uno de los más importantes de nuestra Comunidad, ya que emplea a más de 25.000 personas y supone el 6% del PIB de Aragón, así como el 35% de las exportaciones y el 30% del empleo industrial.

La DGA ha convocado una reunión para mediar. Bienvenida sea. No obstante, deben ser las partes las que, sin prisas y sin amenazas, vuelvan a la mesa de negociación para empezar a ceder unos y otros hasta dar con el mejor acuerdo. Hay mucho en juego.

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