Economía
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La sequía daña la cosecha del olivar y reduce en un 30% la producción de aceite en Aragón

UAGA señala que la falta de lluvias ha dado al traste con las buenas expectativas de los cultivos de secano.

Un agricultor en la recolección de oliva en una explotación de Belchite (Zaragoza)
Un agricultor en la recolección de oliva en una explotación de Belchite (Zaragoza)
J. M.

Los olivareros aragoneses comienzan la cosecha con cierta desilusión. La sequía ha dado al traste con las buenas expectativas que se esperaban hace apenas unos meses, especialmente en el Bajo Aragón donde se sitúan la mitad de las más de 44.000 hectáreas –mayoritariamente en secano– que ocupa este cultivo en toda la Comunidad.

«Excepto en las zonas de Calatayud y Aranda, se esperaba una cosecha muy superior a la media, pero la falta de lluvias ha dado al traste con las expectativas que apuntaban a una producción de cerca de 20 millones de kilos de olivas», señaló este martes Joaquín Morella, responsable del sector del olivar de UAGA.

El fruto había cuajado bien, pero la ausencia de precipitaciones lo ha dejado demasiado pequeño con una «muy mala» relación pulpa-hueso que provocará un descenso «considerable» de la cantidad de aceite respecto a las estimaciones iniciales. Así, según los cálculos de la organización agraria, las pérdidas medias en tierras de secano rondarán un 30%, porque aunque en las comarcas de Sobrarbe (Huesca) y Moncayo (Zaragoza) se conseguirá una producción normal, en Calatayud la merma se prevé de hasta un 80% y en el Bajo Aragón se estima un descenso del 50%. «El regadío ha aguantado mejor, pero lo ha hecho a costa de regar más, con lo que ello supone de aumento de costes», explicó Morella.

«La cosecha es desastrosa y ya no hay nada que pueda arreglarlo», aseguró el representante de UAGA, que detalló que la producción será muy parecida a la del pasado año, esto es unas 40.000 toneladas de olivas que producirán unas «escasas» 10.000 toneladas de aceite. Una cifra engañosa, señaló Morella, porque la cosecha de la anterior campaña «ya fue muy mala», inferior a una producción media –que supera las 12.000 toneladas– y muy alejada de las más de 14.000 toneladas que alcanzó en la campaña 2013-2014.

Dos años consecutivos

«La situación es muy preocupante, porque llevamos dos años consecutivos de sequía», explicó el sindicalista, que advirtió también que las expectativas para el próximo año no son nada halagüeñas. La total ausencia de lluvias ha provocado un importante estrés hídrico en los árboles, que han quedado muy dañados porque han tenido que emplear todos sus recursos para poder atender sus necesidades durante esta campaña. Un escenario que hace temer que, si el clima no lo remedia, la cosecha del próximo año sea también "desastrosa".

No solo la producción de aceite se verá afectada por la falta de agua. «En esta campaña la producción de oliva destinada a mesa no va a ser posible debido a su menor tamaño», explicó Morella, que detalló que esta situación se sufre especialmente en el Bajo Aragón, donde mientras que «en un año normal» se 50% de la producción se destinaba a consumo de mesa, apenas se podrá sacar al mercado aproximadamente una media del 15%. Sí habrá producción de este tipo en las 11.500 hectáreas de regadío, a pesar de que también estas zonas han tenido que soportar algunas restricciones de agua. «Si el empeltre para aceite de paga a unos 0,60 euros el kilo, si se destina a mesa se cotiza entre 1 y 1,20 euros el kilo, por lo que los productores además de una menor cosecha van a tener unos menores rendimientos económicos», insistió.

Precios al alza

Es cierto que, al menos, la falta de lluvias y las altas temperaturas han propiciado una buena sanidad vegetal del cultivo ya que han impedido la producción de hongos y han evitado los masivos ataques de la plaga conocida como mosca del olivo.

Además, con un enlace –existencias entre una campaña y otra– «prácticamente cero» y un descenso de la producción en el conjunto del país, se espera unos precios al alza «ya que actualmente están hay más demanda que oferta», explicó Morella.

Actualmente las cotizaciones en origen están «altas», reconoce la organización agraria, que detalla que se están haciendo operaciones por encima de los 3,75 euros el litro en graneles. Pese a ello, matiza, "ya se verá la tendencia cuando entremos de lleno en campaña».

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