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Economía

Campo de Borja eleva sus ventas un 15,8% hasta abril y espera batir el récord histórico de 2016

La bodegas de la denominación de origen ya han comercializado casi 10 millones de botellas de vino. La D. O. muestra en el Museo de Zaragoza el prestigio de los vinos de garnacha.

Joaquín Olona brinda con representantes de la Campo de Borja y de vinos de Cerdeña.
Joaquín Olona brinda con representantes de la Campo de Borja y de vinos de Cerdeña.
Raquel Labodía

La Denominación de Origen Campo de Borja avanza a golpe de récord. Las bodegas que forman parte del conocido como Imperio de la Garnacha cerraron 2016 haciendo historia, con la venta de 20,6 millones de botellas de vino, de las que casi un 80% viajaron a mercados de todo el mundo. Y en el primer cuatrimestre de este 2017 ya han mejorado la marca. La denominación zaragozana, situada a los pies del Moncayo, ya ha comercializado cerca de 10 millones de botellas, lo que supone un incremento del 15,8% respecto a las 8,8 millones vendidas durante el mismo periodo del ejercicio anterior.

Los mercados exteriores, especialmente el Reino Unido, Estados Unidos y China, "que está tirando mucho", explican este crecimiento, que también debe mucho a la recuperación de un consumo nacional "que ya en 2017 tuvo muy buen comportamiento".

Lo explicó ayer el presidente de la denominación de origen, Eduardo Ibáñez, que insistió en que "con estas cifras también prevemos un año muy bueno en ventas".  Eso sí, matizó, "veremos si el clima nos respeta". Y es que el viñedo de Campo de Borja se encuentra ahora en plena floración por lo que todavía es prematuro anticipar cómo se prevé la próxima vendimia.

"Nosotros esperamos poder mantener una producción de entre los 30 y los 35 millones de kilos de uva que es lo que necesitamos para hacer frente a nuestra comercialización", destacó Ibáñez, que reconoció que las heladas del mes de abril –que han provocado graves pérdidas en los viñedos europeos y españoles– no ha afectado de manera importante a la producción de Campo de Borja.

"Estamos más preocupados por la sequía. Las heladas han afectado a un 5% o un 10% como mucho, pero lo que nos inquieta es la falta de lluvias porque aunque la viña tiene sus reservas este va a ser un año muy duro", destacó Ibáñez.

Garnachas de museo

Con esta carta de presentación, la Denominación de Origen Campo de Borja celebró ayer la decimotercera edición de su Muestra de Garnachas, que, por segundo año consecutivo, se enmarcó en el Museo de Zaragoza. Este es el mejor escenario porque nuestros vinos son "obras de arte, pero también ciencia, innovación y esfuerzo", destacó el presidente del consejo regulador.

Nueve bodegas de la D. O. participaron en la muestra –Alto Moncayo, Bodegas Aragonesas, Bordejé, Borsao, Bodegas Román, Ruberte, Palmeri Sicilia, Bodega Pagos del Moncayo y Crianzas y Viñedos Santo Cristo–, que tuvo como invitados de honor a los vinos de Cerdeña elaborados con cannonau, como así se llama la garnacha en la isla italiana. Su representante, Mariano Murru, manifestó su satisfacción por mostrar en Aragón las características y la tipicidad de estos caldos, a los que la diversidad del terreno y del clima sardo "imprime unas cualidades típicas" a la garnacha.

Uno de los platos fuertes de esta muestra fue la cata profesional, guiada por el aragonés Manuel Jiménez, mejor sumiller de España 2017. En ella, los participantes pudieron degustar 12 vinos de las nueve bodegas participantes en la muestra además de tres referencias de vinos de Cerdeña. La muestra celebrada ayer se completa con la VII Semana de la garnacha, en la que desde el pasado lunes y hasta el 4 de junio, un total de 26 restaurantes de Zaragoza ofertarán menús especiales elaborados y acompañados por estos caldos reconocidos con prestigiosos premios internacionales.

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