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Economía
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Un compás de espera que se adivina corto en la posible compra de Opel

A la sorpresa total que fue para la plantilla de Opel saber este pasado martes que se negocia la venta a PSA se suma ahora la preocupación por cómo quedará el empleo.

Empleados de Opel, este pasado viernes, a la salida de la sede de Opel en Russelsheim.
Empleados de Opel, este pasado viernes, a la salida de la sede de Opel en Russelsheim.
R. ORLOWSKI/reuters

Paciencia. Eso pide el máximo responsable de Opel, Karl-Thomas Neumann, a los miles de empleados que tiene la filial europea de General Motors en el Viejo Continente –34.500, de ellos 5.800 en Zaragoza sin contar con el empleo de las auxiliares– y que están pendientes de saber si en una semana o poco más habrán cambiado de patrón y trabajarán para el grupo PSA en lugar de para GM.

"Soy consciente de que tendréis muchas preguntas sin respuesta. Sin embargo, tengo que pediros que seáis pacientes, porque esto no es fácil", les decía el directivo de Opel en un comunicado en que apelaba al sentido común de los trabajadores para entender lo que supondría en "nuestro negocio esta potencial adquisición, se crearía el segundo grupo más grande de fabricantes de automóviles en Europa con una cuota de mercado de casi el 17%". Les invitaba además Neumann a reflexionar sobre "la oportunidad que nos brinda PSA de crear un campeón europeo y de escribir un nuevo capítulo en nuestra historia, después de 88 años de vinculación con GM".

Unas palabras que dejaban entrever que la negociación a estas alturas se encontraría muy avanzada y previsiblemente el acuerdo pudiera coincidir con la llegada de marzo, si no antes. Así lo hacen pensar también los movimientos de la última semana con viaje incluido a Alemania de los pesos pesados de GM –su presidenta ejecutiva Mary Barra, acompañada de Dan Ammann– para convencer al Gobierno alemán, así como a la dirección europea de Opel y los potentes sindicatos de ese país, de las bondades de esta alianza entre PSA y Opel. Una colaboración iniciada en 2012 que ha permitido compartir la fabricación de los modelos Crossland X, Grandland X y nuevo Combo y sus PSA equivalentes, y que ahora podría desembocar en la venta de la marca del rayo a PSA.

Defender los puestos de trabajo

Una venta, que si finalmente se produjera, mantendría la independencia de la firma Opel como tal, según adelantó Mary Barra a la revista alemana ‘Manager Magazin’, que también se ha hecho eco, del deseo del consejero delegado de PSA, Carlos Tavares, de dar continuidad al negocio y evitar sobresaltos lo que implicaría, según este mismo medio, el mantenimiento en su puesto de su homólogo en Opel, Karl-Thomas Neumann.

Defensor de "la salvaguarda de los intereses de Opel a la luz de una posible integración dentro de PSA", en palabras del propio directivo alemán, se mostraba también el comité europeo que el pasado viernes rompía su silencio –desde el martes en que saltó la noticia a los medios– para manifestar que "ve oportunidades" en la compra por parte de PSA. Eso sí siempre que el grupo francés contemple un "reconocimiento y cumplimiento de los acuerdos existentes para todos los emplazamientos de Opel/Vauxhall, en concreto los acuerdos sobre empleo e inversiones". Y es que la piedra angular de estas negociaciones es, sin duda, el empleo. Por supuesto, el precio también cuenta. Según Bloomberg, sería de alrededor de mil millones de dólares (unos 942 millones de euros) en efectivo y la asunción de aproximadamente otros mil millones de dólares en pasivos. Pero más que la cantidad que cueste la transacción, la clave está en que PSA asuma el coste del mantenimiento de todos los puestos de trabajo porque no hay que olvidar que esta delicada negociación entre ambos fabricantes de coches afecta a miles de personas. PSA emplea a 184.000 trabajadores, mientras que Opel tiene 34.500, casi la mitad de ellos en Alemania. Es la economía de muchas familias la que está en juego y eso lo saben muy bien GM y PSA desde que iniciaron estas negociaciones al más alto nivel y en secreto, pero en boca de la opinión pública desde el martes cuando se filtró la noticia.

Llamadas a la tranquilidad

Aunque todos los directivos –desde Mary Barra, presidenta ejecutiva de GM, hasta Karl-Thomas Neuman, consejero delegado de Opel, y Antonio Cobo, director general de GM España, vía comunicados– han pedido tranquilidad a la plantilla, ni los empleados ni los sindicatos que los representan ni Gobiernos como el alemán –que ya ha dicho que hará todo lo que políticamente pueda para mantener las plantas y los empleos– pueden estar tranquilos hasta que conozcan cómo se cierra la venta.

Por como se han sucedido los acontecimientos esta semana, expertos del sector de automoción creen que si finalmente PSA compra Opel, el acuerdo va a a llegar relativamente rápido salvo que la pelea política desde Alemania pueda demorarlo. Además, dicen que Figueruelas por la competitividad demostrada puede estar tranquila. "Si ya han confíado en la capacidad de la planta cediéndole modelos como el sucesor del C3 Picasso no veo porqué no van a seguir haciéndolo . Otra cosa será lo que pase en otros países en los que sí sobra estructura".

El director general de GM España, Antonio Cobo, también recordaba "las implicaciones positivas en inversiones y empleo" que la alianza con PSA ha tenido para Figueruelas que se prepara para lanzar dos nuevos modelos. Y mientras las matrices terminan de negociar el acuerdo, Mary Barrra daba este consejo: "No dejéis que esto se convierta en una distracción para el importante trabajo que estáis haciendo. Manteneros centrados".

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