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Economía

Los indicadores del emprendimiento en Aragón

Si durante la crisis la creación de empresas estuvo forzada por la situación, en 2015 cobró importancia la identificación de oportunidades.

Miembros del Consejo Asesor Permanente de Emprendimiento.
Constituido el Consejo Asesor Permanente de Emprendimiento
Gobierno de Aragón

El emprendimiento es un fenómeno que está recibiendo una atención cada vez mayor, tanto desde los poderes públicos como por parte de los diferentes agentes sociales. Las opciones de que los jóvenes que se incorporan en estos años al mercado de trabajo consigan un empleo estable y de cierta calidad son cada vez menores, por lo que la creación de nuevas empresas constituye, con frecuencia, la única salida disponible para muchos de ellos. Además, aunque en España la profesión de empresario no goza todavía del reconocimiento del que disfruta en otros países, la sociedad comienza a percibir de modo más positivo a los emprendedores, en la medida en que contribuyen a la generación de riqueza y a la creación de empleo. En consecuencia, es frecuente encontrar en el discurso de los diferentes agentes económicos y sociales referencias a la necesidad de promover el emprendimiento como vía para salir de la actual situación y consolidar la recuperación.

En línea con este interés por el emprendimiento, hace algunos días se presentó, dentro de los actos programados en torno a la semana de la persona emprendedora, una nueva edición del informe GEM Aragón. GEM es el observatorio más completo sobre la actividad emprendedora a nivel mundial, en el que participan cerca de 70 países cada año. En la Comunidad se viene realizando desde 2008, gracias al apoyo del Gobierno de Aragón a través del Departamento de Economía, Industria y Empleo y de la Fundación Emprender en Aragón (puede obtenerse una copia del documento en la página web de la Fundación, www.aragonemprendedor.com).

El principal indicador que proporciona el informe es una medida del nivel de creación de empresas en cada región o país (conocido como TEA, que aproxima el porcentaje de población entre 18 y 64 años involucrado en una actividad emprendedora con una antigüedad inferior a los tres años y medio). En 2015, el TEA ascendió en Aragón al 4,2%, cifra que supone ligero retroceso en relación con el 4,7% de 2014. Se trata de una cifra modesta, pero también es cierto que nuestra Comunidad (tampoco España) no tiene una gran tradición emprendedora y que la actual situación económica no facilita la puesta en marcha de nuevos proyectos. En todo caso, dentro del grupo de nuevas empresas sí aumentan, en relación con 2014, las iniciativas que GEM denomina como nuevas, que son aquellas que ya han consolidado sus primeros pasos (este grupo incluye las empresas que han pagado salarios u obtenido beneficios durante al menos tres meses), mientras que disminuyen las que se encuentran en fase más incipiente (todavía no han pagado salarios u obtenido beneficios durante al menos tres meses).

Un resultado especialmente destacable del estudio, y que supone un cambio de tendencia en relación con lo ocurrido en los años anteriores, es el que profundiza en las razones por las que se ponen en marcha los nuevos negocios. En estos últimos años, el porcentaje de emprendedores que crea su empresa forzado por las circunstancias había crecido de forma continuada, hasta suponer más de un tercio del total de nuevas iniciativas en 2014. Sin embargo, el emprendimiento que surge por la identificación de una oportunidad creció de forma importante en 2015, de manera que en la última edición estos negocios representan casi el 75% del total, frente al 60% de 2014.

En cuanto al tipo de actividad, cerca de la mitad (47%) se orientan hacia las actividades vinculadas con el consumo, mientras que algo más de la cuarta parte (28%) se dedican a la prestación de servicios a empresas. El resto se reparten entre el sector transformador (18%) y el extractivo (7%).Dimensión modesta

Otras conclusiones que se extraen del informe ponen de manifiesto que, de modo similar a lo que ha ocurrido en los últimos años, la mayoría de las empresas de nueva creación tiene una dimensión modesta (la inversión más habitual oscila entre los 10.000 y los 20.000 euros y únicamente un 5% emplea a seis o más trabajadores) o que el emprendimiento en el ámbito rural es más elevado que el emprendimiento urbano y también lo es entre los jóvenes en comparación con los adultos.

De los resultados del informe se derivan igualmente algunas implicaciones que pueden resultar de interés de cara al diseño de las políticas públicas. Entre las más importantes, la necesidad de promover el espíritu emprendedor desde las primeras etapas de la educación escolar o tratar de mejorar la valoración que se tiene de los emprendedores en de la sociedad. También sería deseable continuar con el proceso de reducción de barreras administrativas, continuar con el asesoramiento proporcionado al emprendedor en las primeras etapas de su actividad y desarrollar mecanismos alternativos a la financiación bancaria (business angels, capital riesgo…), que amplíen el abanico de opciones disponibles para permitir el crecimiento de los nuevos negocios.

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