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Economía

La sequía pone en peligro el maíz de segunda cosecha en miles de hectáreas en Aragón

Los agricultores del Canal de Aragón y Cataluña temen no disponer de riego suficiente para terminar la campaña. Alertan de que si no llueve podría perderse un 30% de producción.

Explotación de maíz de segunda cosecha en Binéfar en proceso de formación del grano, del que depende la disponibilidad de agua.
Explotación de maíz de segunda cosecha en Binéfar en proceso de formación del grano, del que depende la disponibilidad de agua.
C. Silván

Tras recoger la avena, la cebada o el trigo, a mediados de junio, los agricultores del Canal de Aragón y Cataluña se animaron con las siembras de maíz de segunda cosecha. Auguraban un buen año, porque la producción de primera cosecha se había reducido ante los elevados costes y los bajos precios, pero que se esperaba que con menos producción las cotizaciones remontaran. Había también disponibilidad de agua.

Y hasta hace poco más de un mes no tuvieron problema para regar a pedido. Pero después de "97 días sin llover" y un agosto –y comienzos de septiembre– "nunca visto", sin una sola tormenta y con temperaturas que rozan los 40 grados, los productores aragoneses comienzan a mostrarse "muy preocupados". Temen que sus cosechas no tengan suficiente agua para terminar la campaña y haya "una merma importante" en la producción de miles de hectáreas ocupadas por maíz rastrojero.

"El canal está ahora con prorrateo de agua y apenas disponemos de 0,25 litros por segundo y eso es muy poco", señala Antonio Pano, agricultor en Monzón, localidad oscense de la comarca de Cinca Medio. Lo corrobora Roberto Estarán, cuya explotación se encuentra en Vencillón, en la comarca de La Litera. "Estamos regando con un 25% menos de lo que necesitamos", explica Estarán, que asegura que aquellas comunidades de regantes más modernizadas "lo estamos pasando peor", ya que los consumos son mucho mayores porque tienen que optar por cultivos de mayor rendimiento para poder amortizar cuanto antes la inversión realizada en dichas infraestructuras.

Ambos productores reconocen que ahora el maíz luce verde, porque, de momento, "va subsistiendo con el poco riego que le echamos, pero no da todo lo que tiene que dar", señala Estarán. Y es que, como matiza Pano, estos cultivos de segunda cosecha son de ciclo corto y ahora se encuentran en el momento de sacar la mazorca y llenar el grano. Una función que podría complicarse, aseguran los productores de UAGA, si no llueve "pronto y mucho".

Son, sin embargo, los agricultores de la zona baja del canal los que se muestran más pesimistas. Su motivo es que "el Pirineo y prepirineo está tan seco que aunque cayera mucha agua la tierra se la bebería sin dejarla correr para que podamos aprovecharla en nuestras explotaciones", explica el productor de La Litera.

Rentabilidad

Aunque los cerealistas insisten en que todavía no hay daños visibles en las cosechas, ya se temen lo peor. "Aunque desde el canal nos han dicho que la intención es que el agua llegue hasta final de septiembre, yo creo que no pasaremos del día 20", advierte Pano, que augura que si no llueve y hay que cortar el suministro, "a este maíz le faltarían uno o dos riegos, con lo que la merma de producción podría situarse entre un 30 y un 50%".

Con los elevados costes que supone la producción de una hectárea de maíz (1.500 euros), perder el 30% de la cosecha podría suponer, explican, no tener beneficios. Pero si la producción se merma a la mitad, "estaríamos hablando ya de pérdidas, de tener que poner dinero", asegura Pano.

Es la situación del embalse de Barasona, uno de los que nutre el Canal de Aragón y Cataluña, lo que preocupa a los agricultores de las tierras oscenses regadas por este sistema. Según el último informe de la Confederación Hidráfica del Ebro, este pantano apenas se encuentra al 14% de su capacidad. Y aunque es cierto que este año ha entrado en funcionamiento el embalse de San Salvador, que daba garantías a los regantes de la zona, lo cierto es que el clima ha trastocado toda la planificación realizada.

"El problema sin duda es la falta de lluvias y las altas temperaturas. Nadie se esperaba un verano como este, no recuerdo un mes de agosto tan seco", señalan los agricultores, que reconocen que "quizás" si Aragón contará con más infraestructuras hidráulicas este problema hubiera sido menor.

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