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Economía

Tercer Milenio

Electrónica en verde desde la cuna a la tumba

La aragonesa Cerler desarrolla un sistema pionero, el ‘Ecorfid’, para controlar toda la vida del producto ya sea placa o contador para prevenir la generación de residuos.

Las mujeres en Electrónica Cerler representan más del 75% de la plantilla.
Las mujeres en Electrónica Cerler representan más del 75% de la plantilla.
Raquel Labodía

Tres años de investigación con ayuda del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) han permitido a Electrónica Cerler, que este año cumple 25 años, ser la primera empresa aragonesa en desarrollar el sistema ‘Ecorfid’, que permite controlar toda la trazabilidad del producto electrónico. "La colocación de una etiqueta RFID, tecnología de identificación por radiofrecuencia, en cada producto que fabricamos nos da la posibilidad de hacerle todo el seguimiento durante su ciclo de vida completo desde la cuna hasta la tumba", explica Alfredo Marín, director general de Electrónica Cerler, orgulloso de haber sido pioneros en este innovador sistema, que vigila desde los materiales usados en el diseño del producto hasta el gasto de energía que supone la transformación de la materia prima o la información detallada sobre los componentes de un producto para que el gestor del residuo al final lo deshaga y pueda sacarle una rentabilidad. "Somos la primera empresa en Aragón en hacer algo así para asegurar la calidad ambiental de los productos electrónicos fabricados", constata Marín. El proyecto se ha hecho en colaboración con otros dos socios, Eurocir (España) y Suhang (China), pero ha sido liderado por Electrónica Cerler.

Ser la semilla del cambio medioambiental en el sector de la electrónica para prevenir la generación de residuos es lo que ha movido este proyecto, en el que se han empleado a fondo Manuel Cerqueira y Silvia Monguilod, del departamento de I+D+i. "Hemos aplicado el Ecorfid en unas 50 placas a modo de piloto y ahora tenemos dos meses por delante para acabar de implantarlo. La idea es poder vender este servicio a partir de octubre de 2016", explica Cerqueira, mientras que Monguilod destaca sus virtudes en Industria 4.0. "Ecorfid ha desarrollado un proceso de fabricación inteligente que realiza un test funcional adaptativo, llamado ‘Smart test’, basado en el análisis de un modelo estadístico predictivo –desarrollado junto al BIFI de la Universidad de Zaragoza–". Esto nos permite, añade la investigadora, además de corregir errores, "tener controlados los procesos clave de fabricación para tomar decisiones sobre la marcha ". Son 7.000 variables las que se introducen por cada placa, explica. "Cada una identificada con una matrícula única hace posible una fabricación más inteligente", dice.

Toda esta investigación ha sido desarrollada por Cerler en paralelo a la inversión de 12,3 millones de euros en la ampliación de líneas para adaptarse a la nueva gama de placas de inducción de BSH. "Empezamos en mayo del año pasado series pilotos y ya en octubre las fabricábamos en serie. El nuevo modelo va subiendo y la anterior familia va bajando. Hay otro modelo que va a entrar en julio que comenzará en pruebas para arrancar ya en serio en septiembre", afirma. Marín recuerda los 25 años que llevan trabajando con esta multinacional: "La complejidad ha sido tener que fabricar durante dos años familias antiguas y nuevas y eso es complejo y requiere de sitio, de ahí la ampliación". Electrónica Cerler facturó 60,3 millones en 2015 y prevé llegar este año a 63 millones.

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