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Bantierra mira al futuro con nueva cara

La caja rural aragonesa culmina una renovación con la que hacer frente a los retos del actual panorama financiero.

?Luis Ignacio Lucas Domínguez, nuevo director general de Bantierra.
?Luis Ignacio Lucas Domínguez, nuevo director general de Bantierra
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Caja Rural de Aragón, más conocida por su marca Bantierra, encara 2016 totalmente renovada. Ha cambiado los rostros de sus órganos de gobierno y dirección pero también sus estructuras y procesos. Transformación que, como explica la entidad, responde a la necesidad de adaptarse a los nuevos retos que presenta el sistema financiero español y europeo.

Su presidencia está ocupada ahora por el oscense Luis Olivera Bardají, presidente de la cooperativa de Barbastro y concejal del Partido Popular en esa localidad desde las pasadas elecciones municipales. Este agricultor y ganadero de larga trayectoria y reconocido prestigio entre el sector, de trato amable y cercano, según lo califican quienes lo conocen, accedió al cargo el 12 de enero pasado y formaba parte del consejo rector elegido por la asamblea general de la entidad que se había celebrado cuatro meses antes.

El pasado martes la renovación de la entidad aragonesa llegaba hasta el despacho del director general, que a partir de ahora estará ocupado por Luis Ignacio Lucas Domínguez, un salmantino conocedor del sistema financiero español, especialmente el que a cooperativas de crédito se refiere, donde ha desarrollado toda su trayectoria profesional.

Este proceso de cambio, que Bantierra califica de “fluido y ordenado”, se desencadenaba a mediados de julio de 2015. Fue entonces cuando el presidente de la entidad, José Antonio Alayeto, veterano cooperativista de Ejea de los Caballeros, presentaba su renuncia a un cargo al que había llegado en 2012. Lo hacía, como explicó entonces en una carta remitida al consejo rector de la entidad, “por motivos profesionales y personales”, una decisión que ponía en marcha la maquinaria estatutaria de la entidad para realizar el relevo. Unos mecanismos que elevó a la presidencia, de forma temporal, al entonces número dos, Eduardo Pastor, mientras se buscaba un candidato de perfil profesional, institucional (es decir no ejecutivo) y sin sueldo que tendría que ser elegido por la asamblea general.

Pero no fue así como ocurrió. La elección del presidente no fue una decisión de los 140 delegados de la entidad, sino únicamente de los doce miembros del consejo rector. Un cambio estatutario que recibió el visto bueno de la asamblea general en una cita extraordinaria en la que también se respaldó una modificación en el sistema de representatividad. Desde entonces, el voto es proporcionado al capital, independientemente de su procedencia, y han dejado de primar en su reparto variables que hasta ahora permitían sumar papeletas a personas jurídicas, como las cooperativas, que obtenían dos votos más, por ejemplo, por cada 50.000 euros de pagos a sus socios por liquidación de cosechas tramitadas a través de la entidad.

Con nuevo consejo rector y nuevo presidente, el paso final era renovar también la dirección general. La elección recayó el pasado martes en un salmantino procedente de Cajamar que llega “con ilusión y energía” a la cúpula de Bantierra, a la que quiere consolidar como la primera cooperativa de crédito aragonesa. Sustituye a Javier Hermosilla, que, sin embargo, no abandonará la caja sino que trabajará en ella, temporalmente, como asesor de la dirección general.Qué, cómo y cuánto

Las cooperativas de crédito, entre las que se incluyen las cajas rurales como Bantierra, son entidades financieras y como tal están sometidas a la supervisión del Banco de España. Tienen como principal objetivo gestionar los depósitos de los ahorradores y facilitar crédito a empresas o economías familiares. Su enfoque de negocio es, sin embargo, distinto porque diferente es también su propia naturaleza. Pegadas al terreno local en el que trabajan, estas entidades son cooperativas y por lo tanto no tienen accionistas al uso, porque son los propios trabajadores, los clientes, los propietarios, leáse socios, de la entidad. Ellos aportan el capital y ellos son los que, en asamblea, pueden tomar las decisiones incluso de carácter directivo.

Así, Bantierra, la caja rural aragonesa que nació en 2012 de la fusión de Cajalón y Multicaja tras casi un año de 'noviazgo', cuenta con 112.300 socios cooperativistas que configuran un capital social de 350 millones de euros. Con un volumen de negocio de 9.500 millones de euros, unos activos medios de 6.336 millones y unos recursos propios de 391 millones de euros, la caja aragonesa cerró el primer semestre de 2015, últimos datos publicados, con un margen financiero de 39 millones de euros, un 21,8% más que en el mismo periodo del 2014, alcanzando un beneficio neto de más de de 6,5 millones. Con más de 800 empleados y casi 400 oficinas y agencias, Bantierra está presente en 274 municipios de Aragón, La Rioja, Cataluña, Madrid y Valencia, que dan servicio a un total de 435.000 clientes con variados productos que ofertan a través de sus cuatro líneas de negocio: banca personal y privada, comercio y autónomos, empresas y negocio agrario.

Caja Rural de Aragón está integrada a su vez en el grupo Caja Rural, uno de los principales grupos bancarios que operan en España, con más de 2.703 oficinas y 9.162 empleados y una gran solidez financiera y patrimonial que se plasma en unos activos de mas de 59.000 millones de euros y unos fondos propios de mas 4.400 millones. Un grupo que cuenta además con un fondo de solidaridad al que la entidad aragonesa ha acudido en los dos últimos años para disponer en 2015 de 70 millones de euros que hay que sumar a los 70 millones que recibió en los primeros meses del año anterior, entonces como anticipo de los ingresos futuros por el cobro de comisiones.

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