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Economía

Pfizer y Allergan se unen para crear la mayor farmacéutica del mundo

Las propietarias de Viagra y Botox cierran la segunda mayor operación de la historia, de 150.000 millones de euros.

Dos de los productos más famosos de Pfizer y Allergan, Viagra y Botox, respectivamente.
Dos de los productos más famosos de Pfizer y Allergan, Viagra y Botox, respectivamente.
Efe

La fusión de dos pesos pesados de la industria farmacéutica, la estadounidense Pfizer y la irlandesa Allergan, dará lugar al nacimiento de la mayor compañía mundial del sector. Las cifras mareantes de esta operación, valorada en unos 160.000 millones de dólares (150.000 millones de euros), la convierten en la segunda más grande de la historia empresarial, solo por detrás de la adquisición de Mannesmann por parte de Vodafone en 2000 y que alcanzó los 172.000 millones de dólares (162.000 millones de euros).

La relevancia de la fusión, más allá de los estratosféricos guarismos, también es muy simbólica al tratarse de dos compañías propietarias de algunos productos de enorme difusión como son la Viagra (Pfizer) y el Botox (Allergan). De hecho, la nueva multinacional será líder en la comercialización de vacunas y medicamentos e invertirá en la fabricación de otros productos para combatir enfermedades muy complicadas como el cáncer o el Alzhéimer.

La operación fue aprobada ayer por los consejos de administración de ambos laboratorios de manera unánime, aunque la ejecución de todos los puntos todavía se prolongará hasta la segunda mitad de 2016. Pfizer es la segunda farmacéutica de Estados Unidos, con un valor de mercado de unos 204.891 millones de euros. Por su parte, la cotización de Allergan alcanza los 99.000 millones de euros. Es decir, la multinacional resultante de la fusión tendrá un valor de capitalización de unos 300.000 millones y se estima que generará unos ingresos anuales de 58.000 millones. De esta forma desplazará a Johnson & Johnson como líder del sector (260.000 millones).

Los detalles del acuerdo implican que Pfizer valoró en 363,3 dólares la acción de Allergan (que el viernes cerró en 312,18 dólares). Asimismo, los accionistas de la compañía irlandesa recibirán 11,3 títulos de la nueva empresa por cada uno que posean. Por su parte, los accionistas de Pfizer podrán elegir entre recibir efectivo en lugar de acciones por algunos o todos los títulos que posean, aunque el dinero solicitado no podrá ser inferior a 6.000 millones de dólares (5.641 millones de euros), ni mayor de 12.000 millones de dólares (11.278 millones de euros). Tras este intercambio los accionistas de Pfizer controlarán cerca del 56% de la nueva compañía, mientras que los de Allergan dominarán el 44% restante.

Liderazgo

El actual consejero delegado de Pfizer, Ian Read, dirigirá la multinacional. Ayer se mostró satisfecho por el acuerdo alcanzado que permitirá a la compañía "una mayor flexibilidad financiera que facilitará el continuado desarrollo y descubrimiento de nuevas medicinas innovadoras para pacientes, el reembolso directo de capital a nuestros accionistas y la continuada inversión en Estados Unidos".

Además, Read insistió en que esta operación permitirá al laboratorio aprovechar "nuevas oportunidades de negocio con una base más competitiva dentro del sector". Por su parte, el consejero delegado de Allergan, Brent Saunders, ocupará los puestos de presidente y director de operaciones de la nueva gigante farmacéutica. En este sentido, Saunders valoró como positiva la fusión por la capacidad que otorgará a la compañía de operar con mayores recursos y a una escala mucho mayor.

Ahorro de impuestos

Sin embargo, la operación, además de las ventajas de competitividad que señalaron los máximos responsables de las compañías, también conlleva muy significativos beneficios fiscales. Y es que el nuevo gigante farmacéutico establecerá su domicilio fiscal en Irlanda con el consiguiente ahorro en impuestos que ello supone.

Según publica Wall Steet Journal, la compra de Allergan permitirá a Pfizer reducir de forma significativa la carga fiscal al pasar de pagar un Impuesto de Sociedades en EE UU fijado en el 35% al 12,5% existente en Irlanda. Este traslado puede realizarse porque la operación se ha planteado como una ‘fusión inversa’, es decir, la matriz Allergan –a pesar de ser más pequeña– adquirirá Pfizer con domicilio fiscal en Nueva York.

Posteriormente, se cambiará el nombre de la multinacional, que volverá a denominarse Pfizer. Precisamente el principal directivo de la compañía, Ian Read, se quejaba recientemente de las "tremendas desventajas" fiscales que tienen las empresas estadounidenses frente a otras firmas globales. "Este acuerdo no es sólo sobre beneficios fiscales", afirmó Read, un hombre de negocios nacido en Escocia y que desde hace cinco años está al frente de la mayor empresa farmacéutica mundial.

En declaraciones a la cadena financiera CNBC poco después de conocerse el acuerdo, Read destacó que la operación permitirá combinar las sinergias de las dos firmas en inversión, investigación y reducción de precios de sus productos. Pero, insistió, "también habrá beneficios fiscales". Este subterfugio legal ha generado una seria polémica en Estados Unidos, sobre todo después de que el propio secretario del Tesoro alertara hace unos días de que diversas compañías estadounidenses estaban aprovechando las operaciones de compra para cambiar su sede y dejar de pagar impuestos en EE. UU. "No hay nada malo en las fusiones internacionales genuinas (...), el problema es que en muchas de ellas el cambio de residencia se hace principalmente con propósitos fiscales y la nueva entidad simplemente cambia su dirección", dijo en septiembre pasado el secretario del Tesoro, Jack Lew.

Lew, que ha hecho llamamientos a que las firmas estadounidenses muestren "patriotismo económico", mencionó esta situación tras conocerse que Burger King tenía planes de mudarse a Canadá tras un acuerdo con el grupo de cafeterías Tim Hortons.

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