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Economía

Crisis económica

La mitad de los parados ya no reciben prestaciones ni subsidios en Aragón

En Aragón hay más de 131.000 desempleados, pero solo 66.000 tienen derecho a la prestación contributiva, el subsidio o la RAI. Otras ayudas, como las del Plan Prepara o las autonómicas, protegen a parte de los desempleados, pero otros ya no cuentan con ningún ingreso.

Pablo Magalejo lleva un año sin trabajo y ya no cobra ninguna prestación
La mitad de los parados aragoneses no reciben ni prestaciones ni subsidios
HERALDO.ES

Pablo Magalejo está en el paro desde hace más de un año y ya ha agotado su prestación por desempleo. Tampoco tiene derecho al subsidio o a los 426 euros mensuales del Plan Prepara. Ya no cuenta con ningún ingreso y a sus 44 años, después de trabajar desde la adolescencia y tras 27 años cotizados, ha vuelto a vivir a casa de sus padres, en Casetas. “Hace tres años estuve otra vez en paro, así que había consumido parte de la prestación y esta vez solo me quedaban siete meses. Desde junio ya no cobro nada, así que no estoy en la calle gracias a mis padres. Con su pensión vivimos los tres”, relata Magalejo. Por si fuera poco, este aragonés se enfrenta a una orden de desahucio, algo que hasta ahora ha conseguido evitar gracias a la lucha de Stop Desahucios, organización con la que también colabora para ayudar a gente en su situación.

Igual que Pablo, sin ninguna prestación ni subsidio, se encuentran la mitad de los aragoneses que están desempleados, unos 65.000 de los 131.000 que, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, hay en Aragón. Con los datos del Ministerio de Empleo, más benévolos -solo tienen en cuenta a los parados inscritos en las oficinas públicas-, serían 20.000 personas menos las que, estando desempleadas, ya no cobrarían ningún subsidio ni prestación.

La mayoría de los que todavía tienen derecho a estas ayudas cobran la prestación contributiva (40.000), mientras que el resto se reparten entre el subsidio que algunos reciben cuando se les acaba la primera ayuda (21.500) y la Renta Activa de Inserción (RAI), destinada a los parados de más de 45 años. El resto sobrevive gracias a otras ayudas, como los 426 euros mensuales del Plan Prepara del Gobierno, el Ingreso Aragonés de Inserción (IAI) u otras ayudas locales.

Sin embargo, cada vez hay más aragoneses que se ven obligados a recurrir a la familia y amigos o a entidades sociales para cubrir necesidades básicas como los gastos de vivienda, alimentación o vestuario. “Cuando a las familias en desempleo se les acaban las prestaciones, y en muchas ocasiones también mientras las perciben, al ser tan bajas, tienen que acudir a las redes familiares, especialmente a los pensionistas. Ellos 'parchean' estas carencias mientras pueden, pero esta situación ya se ha cronificado y se han detectado casos de personas mayores que están pidiendo ayudas ya que no les queda nada tras cubrir sus gastos y los de sus hijos”, relata Irene Gállego, presidenta del Colegio de Trabajadores Sociales de Aragón.

Salvados por las pensiones

Pablo Magalejo y sus padres son una de estas familias que la crisis ha vuelto a reunir en un movimiento tan obligado como antinatural. De la emancipación a la 'desemancipación', el regreso a la casa familiar de personas que han perdido su trabajo o incluso su casa. “Tengo comida y techo gracias a mis padres, pero es muy duro tener que volver a vivir con ellos con 44 años y más de media vida trabajando. Es frustrante el querer trabajar y no poder, porque me considero una persona luchadora y no quiero resignarme a vivir de los demás”, reconoce Magalejo.

Y es que la situación, lejos de mejorar, como indican algunas cifras macroeconómicas, sigue igual de crítica cuando el termómetro se sitúa a pie de calle. “Tras casi cinco años de crisis, la pobreza y la exclusión social se están agudizando. Todos los indicadores confirman que cada vez hay más personas en paro y cada vez con menos prestaciones. Aumenta el número de hogares sin ingresos y con graves carencias y dificultades para llegar a final de mes”, asegura la presidenta del Colegio de Trabajadores Sociales. Según las últimas cifras de la EPA, correspondientes al tercer trimestre de 2013, la cantidad de hogares que sobreviven sin ingresos asciende a 12.600, mientras que las familias con todos sus miembros parados superan las 35.000 solo en Aragón.

Lo corrobora Magalejo, que en las asambleas de Stop Desahucios ya ha visto situaciones de todo tipo, todas ellas críticas y descorazonadoras. “Familias enteras que ya no cuentan con ingresos o en las que tienen que subsistir cuatro o cinco personas con 400 euros. Gente amenazada de desahucio que podría quedarse en la calle con hijos pequeños, personas a las que ya les queda poco que perder”, describe. Los trabajadores sociales también saben hasta dónde están llegando algunos casos. “La situación es realmente crítica, en los foros profesionales estamos hablando de verdadera emergencia social. Empezamos a hablar de malnutrición hace un año, y ahora hay ocasiones en las que ya tenemos que hablar de hambre”, asegura Gállego.

Aragón tampoco se salva

Aunque durante la mayor parte de estos años de crisis la situación no ha sido tan crítica como en otras regiones, como las comunidades del sur de España o algunas áreas de las grandes ciudades españolas, un periodo tan prolongado de recesión y desempleo también ha hecho mella en la Comunidad. “En Aragón habíamos presumido de estar por encima de la media española en cuanto a servicios sociales o prestaciones se refiere, pero existe una tendencia a la baja durante los dos últimos años que en estos momentos nos situaría incluso por debajo”, explica la representante de los trabajadores sociales.

“Las solicitudes de ayudas de urgencia de los ayuntamientos se han desbordado, y en muchas ocasiones son el único apoyo económico que tienen estas personas. El Ingreso Aragonés de Inserción, último recurso para las familias que están viviendo esta dramática situación, sigue acumulando retrasos, lo que aboca a muchas familias a la pobreza más absoluta y a la exclusión social”, critica Gállego.

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