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Mercadona se busca en las tiendas de barrio

La cadena de supermercados, que cuenta con 39 tiendas en Aragón, puso en marcha en Zaragoza la experiencia piloto del autoservicio. Ahora quiere volver a los orígenes y apuesta por la frescura de sus productos desde el mostrador de toda la vida.

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P. F.

Hace dos décadas, la carnicería Cárnicas Roig sembraba el germen de la que hoy es la cadena de supermercados más importante de España: Mercadona. Desde aquel mostrador fueron esparciendo sus tiendas por todo el país mientras se alejaban poco a poco del consumidor y empezaban a tratar “los productos frescos como secos”. Entre sus previsiones constaba hasta hace poco el sueño de conquistar nuevos países como Italia. Sin embargo, según apuntaba hace unos días en un congreso de Valencia su presidente, Juan Roig, por el momento prefieren centrarse en convertir Mercadona en una cadena agroalimentaria sostenible de aquí a 2020. Para ello, van a volver a sus orígenes, a los mostradores. Así, pretenden mejorar la frescura y la calidad de los productos. 

En el 2008 ponían en marcha una experiencia piloto en la tienda de la plaza Santo Domingo de Zaragoza: el autoservicio. Cambiaron drásticamente los mostradores de productos frescos que había en el supermercado por fríos estantes con productos envasados al vacío y con una fecha de caducidad. “Con ello pretendíamos mejorar el servicio, que todo fuese más rápido. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que la calidad también cayó y ahí estuvo nuestro error”, aseguran desde Mercadona. Las ventas de este tipo de productos también disminuyeron y aunque la tienda de Zaragoza solo duró unos meses con este modelo, todavía quedan algunas en España. Pero serán eliminadas durante el 2014.

Atención en la estrategia del comercio minorista

Además de eliminar el modelo del autoservicio, Mercadona quiere parecerse un poco más a las tiendas de barrio de toda la vida. “Los fruteros sin ir a Harvard, sino a Harvacete fueron más listos que nosotros”, aseguraba Roig en una reciente ponencia en Valencia. “Fue un error querer vender sandías todo el año trayéndolas de lugares remotos”, añadía. Por eso, la cadena de supermercados va a apostar por el sector agroalimentario español. Ha empezado su estrategia con el pescado y ha firmado contratos con 70 lonjas del país. “En 2009 no comprábamos nada en España, pero al año que viene compraremos más de 40.000 toneladas en España”, apuntan desde Mercadona. Y a los productos del mar le seguirán las futas y verduras, el pan, la carne y los embutidos. Con esto, conseguirán agilizar los trasportes hasta las tiendas y además, contribuirán a generar riqueza en España. Asimismo, este año invertirán en formar a su personal para que sean capaces de aconsejar a los clientes o aprendan nuevos tipos de corte.

En Aragón cuentan con 39 tiendas: 4 en Teruel, 9 en Huesca y 26 en Zaragoza. Además, al cierre del último ejercicio contabilizaron 1.945 trabajadores fijos en toda la Comunidad Aragonesa.

Los pequeños comercios no tienen miedo

En la calle de Arzobispo Domenech, en Zaragoza, se localiza un pequeño mercado de barrio bajo el mismo nombre. Tiene poco más de una decena de puestos y a escasos metros de él se halla un Mercadona. En la misma calle también se contabilizan otras fruterías, pescaderías y otros minoristas que sobreviven a la crisis a la sombra del gigante. Sin embargo, pocos son los que temen a este cambio en la estrategia. “Se podrán intentar parecer a nosotros, pero por mucho que quieran, no lo conseguirán porque en nuestro caso trabajamos de verdad con productos frescos y tenemos una clientela fiel a la que mimamos cada día”, asegura la tendera de una de las pescaderías.

En la carnicería Cebamanos, negocio familiar donde José lleva trabajando 51 años, también opinan lo mismo aunque aseguran que estas grandes superficies han hecho daño al pequeño comercio. “Nosotros ofrecemos productos frescos que compramos directamente y, además, de Aragón, algo muy demando por nuestros clientes que nos son fieles desde hace muchos años”, asegura José mientras sirve a una joven que confiesa ser una clienta asidua que nunca cambiaría la calidad de los productos frescos de las tiendas de barrio por los de Mercadona. “Yo sigo comprando como mi abuela, en las tiendas de barrio porque te atienden mejor, te explican cómo hacer la cosas, te dan consejos y no te engañan”, cuenta Roberta Navarra.

“Aquí te atienden mucho mejor porque ya saben cómo nos gustan las cosas y mientras los tenderos del Mercadona son empleados, aquí la diferencia es que son los dueños y miman mucho más la calidad de sus puestos”, espeta Carmen Galindo, otra clienta habitual.

“Mimar a los clientes y ofrecerles lo mejor que podemos cada día son nuestras únicas claves de éxito”, aseguran en Cebamanos.

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