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Economía

Ganadería

Mucho más que carne

El porcino genera más de 10.000 empleos y no solo en la granja, también en la industria, la construcción y el transporte.

El porcino ocupa un lugar muy destacado en la economía turolense.
El porcino es la ganadería más relevante de Aragón
HA

En los últimos tiempos, el sector porcino ha centrado el foco de la información ganadera por sus dificultades. Ya fuera por la situación crítica que arrastra desde 2007 como consecuencia del encarecimiento de las materias primas para la fabricación de piensos; ya fuera, especialmente durante los últimos meses, por el desembolso que deben afrontar lso productores para adaptar sus explotaciones a la exigente normativa europea de bienestar animal, lo cierto es que este sector ha salido a escena continuamente rodeado de incertidumbre.

Es ese el momento que vive, sí. Pero este subsector ganadero, asociado a una de las denominaciones aragonesas de mayor reconocimiento (Jamón de Teruel) es también un subsector dinámico, vertebrador, que crea riqueza, que no ha dejado de crecer y que despliega por toda la comunidad aragonesa miles de empleos directos que no solo tienen que ver con el sector cárnico.

Lo dice un estudio realizado por Francisco Iguácel, del servicio de Recursos Ganaderos de la DGA, Marta Espada, de la empresa pública Sarga, y de los técnicos de la Asociación de Veterinarios de Porcino de Aragón (AVPA), que preside Emilio Magallón. En él se cuantifica la mano de obra implicada en la producción porcina en Aragón así como su importancia socioeconómica y de desarrollo, se estima el impacto de la adaptación a la normativa europea y se analiza las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de un sector que ha colocado a Aragón en los puestos de cabeza de la producción nacional.

Y en él se concluye que el empleo que genera el porcino aragonés equivale a 10.173,9 UTH (unidad de trabajo humano que se correponde con 1.920/horas anuales). Dicho de otro modo, esta medida (cada UTH) utilizada por los autores de dicho estudio, equivale a un puesto de trabajo a jornada completa (ocho horas). Es decir, es decir solo en las granjas se generan 10.173 empleos, aunque en la realidad cada uno de ellos puede estar ocupado por una persona a tiempo completo o varias que, como autónomos o asalariados, desarrollan la actividad en jornada parcial.

En la granja

Si se habla de empleo en ganaderia, inevitablemente el primer trabajador que se dibuja en nuestra mente es el ganadero. En Aragón, tomando como base el censo de 2009, existen 5.144.789 plazas de cebo y 492.133 plazas de reproductoras. Eso significa que la mano de obra empleada en las granjas de porcino de Aragón para el cuidado y manejo de animales así como para la limpieza y mantenimiento funcional de las instalaciones equivale a 4.236 empleos.

La apuesta, y la exigencia, por la calidad, la sanidad, la seguridad alimentaria, la trazabilidad, la tecnificación o la productividad ha desarrollado en torno a las granjas todo un conjunto de empleos especializados en el sector, algunos incluso dedicados exclusivamente a un área concreta, como la reproducción. Es el trabajo que realizan las agrupaciones de defensa sanitaria, los once centros de inseminación, el personal de empresas integradoras, los servicios de recogida de cadáveres, las empresas de servicios o las de material ganadero. Y todos ellos suman 517 empleos.

En el matadero y la industria

Pero, no de la granja vive el porcino. España, como cuarto productor mundial, y Aragón como segundo nacional, son netamente exportadores, pero sus ventas no son los cerdos vivos, sino canales o transformados. Así que, en torno a las explotaciones se ha levantado una pujante industria agroalimentaria, que engloba mataderos, salas de despiece, almacenes frigoríficos, tripería o chacinería (embutidos y conserva) así como empresas dedicadas a la elaboración de productos derivados. Los datos cobran ahí protagonismo. La mano de obra utilizada en esta industria equivale a 3.062 empleos a jornada completa.

Sin embargo, desglosada, esta cifra ofrece matices que hablan también de algunas de las debilidades del sector. Una de ellas hay que buscarla en los mataderos. En Aragón existen 17 instalaciones para el sacrificio de cerdos, que generan los puestos de trabajo equivalentes a 267 UTH. A primera vista, la cifra no dice mucho, pero resulta sorprendente por escasa si a renglón seguido se lee que el porcino representa el 59,4% de la producción final ganadera aragonesa y más del 34% de la producción final agraria; que Aragón ocupa el segundo lugar en producción de cerdo cebado, y su censo de reproductoras es el segundo mayor de toda España.

Este desfase, que en muchas ocasiones ha dado «mala fama» al porcino aragonés, tiene una explicación. «En Aragón se producen nueve millones de cerdos, de los que solo una tercera parte se sacrifica en la comunidad, es decir que aunque la producción aragonesa representa el 30% de la nacional pero apenas el 8% del total del sacrificio», explica Magallón. Este veterinario reconoce que buscar soluciones para ir igualando este ratio es una de las asignaturas pendientes, pero destaca que esta «desigualdad» podría comenzar a corregirse con las inversiones previstas, por ejemplo, por Valls Companys o grupo Samper.

En construcción y transporte

La sombra (laboral) del sector es aún más alargada. Aunque parece que poco tiene que ver, el sector de la construcción está íntimamente ligado a esta ganadería, que entre los años 2000 y 2008 experimentó en Aragón el mayor porcentaje de incremento de producción entre las regiones europeas.

La crisis ha dejado huella y las dificultades de financiación han provocado la práctica paralización de la construcción de granjas de porcino en los últimos cuatro años. No ha sucedido lo mismo en aquellas inversiones destinadas al «siempre necesario» mantenimiento y renovación de las explotaciones. Más, «en el momento actual», señala Iguácel, en el que existe una alta demanda para adecuar las granjas al bienestar animal. El resultado, dice el estudio, es la creación de 1.348 puestos de trabajo en la construcción.

El transporte también se benefia del dinamismo del porcino, donde la especialización de la producción ha generado a su vez un incremento del movimiento pecuario. El traslado de la producción de animales entre granjas y al sacrificio se traduce en la generación de 128 empleos, que se completan con 843 trabajadores a tiempo compleo que se reparten entre las empresas dedicadas a la fabricación de pienso como en las que se ocupan de la recepción, administración y transporte de la alimentación animal y de las materias primas para su fabricación.

Si importante es cuánto empleo genera esta ganadería en Aragón, mucho más dónde lo genera. «Es un gran vertebrador», destaca Emilio Magallón. La representante de Sarga justifica el argumento con datos. Las granjas de cerdos y la agroindustria que de ellas se nutren o abastecen se reparten por todo el territorio aragonés (mapa adjunto) y su presencia es aplastantemente mayoritaria en el medio rural, «en especial en aquellas zonas donde no existe ni es posible otra actividad», destaca Espada, que insiste en que «solo» el 20% de las empresas están en la capital, el resto se reparte por las provincias de Zaragoza, Huesca y Teruel. «¿Qué empresa tiene esta distribución geográfica? se pregunta. No contesta porque sabe que no hace falta respuesta.

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