Aragón
Suscríbete por 1€

Economía social

La cultura de la responsabilidad en el seno de la empresa no deja de extenderse y, sin embargo, el empeño en ganar más y más dinero la ensombrece y los índices de desigualdad aumentan. Nuevos movimientos intentan contrarrestar esta realidad.

Tradicionalmente se ha entendido que hablar de economía social era hacerlo del denominado tercer sector, ese que incluye a cooperativas, empresas de trabajo asociado, organizaciones no lucrativas, asociaciones caritativas y mutuas o mutualidades. Y quizás siga siendo así, aunque no está de más recordar que el diccionario define la economía como "una ciencia social que se ocupa de la satisfacción de las necesidades humanas a partir de recursos escasos", de modo que lo social estaría implícito en una actividad que todos asociamos más, sin embargo, con el hecho de ganar dinero, un objetivo empresarial que hemos de reconocer no solo lícito, sino imprescindible para la supervivencia tanto de las grandes compañías como de las pymes.

Al margen de las etiquetas, la realidad nos dice que en el mundo empresarial suelen primar los números por encima de cualquier otra cosa. Yeso es especialmente así cuanto más grande es una compañía, generando muchas veces exigencias a sus directivos de resultados trimestrales u objetivos vinculados a sus sueldos, lo que les presiona a pensar a veces más en el corto plazo que en aplicar acciones o políticas cuya rentabilidad no solo no es inmediata sino que está vinculada a intangibles (que, como otros valores, habrá que cuantificar siempre).

Es seguramente en el marco de este debate en el que ha ganado peso en los últimos años la llamada Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial, en la que se recuerda con insistencia que cualquier negocio que se precie tiene que tener en cuenta a todos sus grupos de interés (‘stakeholders’, según la terminología en inglés), es decir, los accionistas, los trabajadores, los proveedores, los clientes y la sociedad en un sentido amplio. Grandes compañías han creado incluso departamentos de RSC o nombrado a directivos para hacerse cargo en exclusiva de todo lo que tenga que ver con ese campo de acción.

En España, la cultura de la RSC o RSEha crecido con empresarios o directivos de compañías que se creen esos idearios que humanizan cualquier negocio, pero a pesar de ello no dejamos de constatar la existencia de numerosas prácticas moralmente reprobables (sean legales o no) porque el afán de ganar dinero, ingentes cantidades de dinero en muchos casos, puede arrastrar hasta a las personas más brillantes del panorama económico.

Más allá de la RSC, de la que hay abundante literatura y prácticas que demuestran el compromiso de muchas empresas con sus trabajadores, su entorno social, el medio ambiente y hasta con personas desfavorecidas dentro y fuera del país, no son pocos los que con más o menos responsabilidad en sus empresas creen que todo lo que se hace ahora es insuficiente. El incremento en los índices de desigualdad en España durante la crisis, que ha agrandado considerablemente la brecha entre ricos y pobres, parece darles la razón.

En este contexto, aparecen en nuestro panorama económico/empresarial/social movimientos que apuestan por nuevas formas de trabajar en las que se percibe más el compromiso de impulsar negocios más sostenibles, con directivos más comprometidos –a veces solo hace falta que sean consecuentes– y con una visión más amplia sobre lo que es justo o sobre lo que es bueno para una comunidad.

El último en llegar a España lo lidera la entidad zaragozana Ecodes y se denomina B Corp (B Corporation), en el que se insiste en la idea de contar no con las mejores empresas del mundo, sino PARA el mundo. Un movimiento al que se quieren sumar ya firmas aragonesas como GrupoPastores, Zoilo Ríos y la consultora de comunicación Helioom. En la misma línea trabaja, aunque sin el claro deseo de crear una comunidad empresarial, la Economía del Bien Común, movimiento que lidera el profesor austriaco Christian Felber y que, entre otras cosas, pide que se reduzcan las (a veces insultantes) diferencias de sueldos en el seno de una misma empresa.

Etiquetas